domingo, 20 de noviembre de 2011

Organismos del Gobierno de la Provincia de Formosa violan derechos territoriales en la zona de Sombrero Negro

Los pobladores tobas de la zona de Sombrero Negro se sorprendieron hace poco tiempo atrás, al encontrar mojones de trabajos topográficos dentro de su propiedad. Algunos cazadores y pescadores, en sus actividades cotidianas de subsistencia, encontraron mojones y estacas recientemente colocadas, en la zona del bañado, dentro de la propiedad privada de las comunidades tobas de Sombrero Negro. Al identificar una picada, la siguieron y descubrieron que se trataba de una línea de mojones y estacas entre Solitario y El Chañaral, dos parajes que quedan uno al norte y el otro al Sureste de la propiedad, atravesándola transversalmente, de la misma manera que atraviesa al bañado.

Mapa de ubicación

Una de las autoridades del Consejo General de las comunidades consultó con el asesor del Gobierno de Formosa para temas del Pilcomayo, Ing. Horacio Zambón, quien le respondió que desconocía el trabajo que mencionaba. Posteriormente, mediante contactos políticos, logró que le dijeran que se trata de un estudio que está haciendo la Dirección de Vialidad Provincial de Formosa y que el técnico a cargo de su realización es el Ing. Schneider, quien regularmente trabaja para la Unidad Provincial de Coordinación del Agua de Formosa (UPCA). Cabe señalar que la Dirección de Vialidad Provincial tiene funciones muy definidas en los estudios y las obras hidráulicas sobre el Pilcomayo y sus acciones se encuentran en el marco de las obras de control y derivación del agua del bañado, vinculadas a la UPCA.

Los pobladores y miembros del Consejo General se encuentran en estado de alerta, pues saben que un estudio de este tipo no se hace “por capricho”, sino que tiene por detrás alguna intencionalidad que se desconoce. Han mencionado que en tiempos anteriores los políticos hablaron con algunos dirigente de la idea de hacer un camino transversal al bañado para unir las localidades del Norte del bañado con Ingeniero Juárez. Esta idea fue rechazada siempre por la población porque violaría sus derechos de propiedad y pondría a riesgo la estabilidad del sistema del bañado en esa zona, provocando grandes inundaciones y aumentando la vulnerabilidad de los asentamientos existentes. Por otro lado, se tiene conocimiento de que la UPCA tuvo la intención de realizar estudios que permitieran conectar el Bañado del Pilcomayo con el embalse de la Laguna Yema, trasvasando agua de un sistema al otro. Es conocido por la gente de la región que el sistema de recarga de la laguna mediante desbordes del Bermejo no es eficiente y arrastra grandes cantidades de sedimentos que están colmatando el espejo de agua.

Ambas ideas representarían la presencia de un embalse al estilo de la Ruta 28, que une Las Lomitas con Cambio Posta Zalazar, y traería como consecuencia la inundación permanente de grandes extensiones dentro de la propiedad de las comunidades Tobas de Sombrero Negro.

El punto de mayor criticidad para los pobladores y miembros del Consejo General, es la violación absoluta de sus derechos de propiedad, al haber ingresado a la misma un equipo de relevamiento sin autorización alguna del Consejo. Las comunidades Tobas de Sombrero Negro están organizadas en la Asociación de Comunidades Comlajepi Naleua y representadas jurídicamente por un Consejo Directivo formado por dos miembros por cada comunidad integrante (el número no es fijo y se adecua a las dinámicas organizativas propias). Actualmente el Consejo está formado por cincuenta miembros, siendo la población total alrededor de dos mil personas. La sospecha que se tiene es que alguna autoridad gubernamental ha acordado con el presidente o el secretario del Consejo la autorización, ya que los mismos son operadores del partido político que gobierna Formosa desde 1983, sin cambios significativos en las figuras representativas. Si fuera así, esto viola totalmente los Estatutos y Reglamentos internos de la Asociación, ya que toda decisión sobre el territorio debe estar consensuada por el Consejo General, y no sólo por la voz de sus figuras directivas.

De esta manera, el Gobierno de Formosa anota un punto más en sus sistemáticas violaciones a los derechos de participación mediante la consulta previa e informada de toda iniciativa que afecte los intereses de las poblaciones indígenas que habitan el territorio. A esto se suma el hecho de que el Bañado forma parte de la cuenca y dicha consulta previa e informada debe extenderse, no sólo a los afectados directos, sino también al resto de los habitantes indígenas de la cuenca, ya que una obra que llegara a interrumpir el paso del agua impacta negativamente de manera total a los intereses de los pueblos indígenas de aguas arriba, ya que altera los ciclos de migración de peces, tal como se ha comprobado con la Ruta 28.

En diversas oportunidades los pueblos indígenas se han manifestado en contra de toda obra transversal que altere el flujo natural de las aguas. Inclusive la misma Comisión Trinacional para el Desarrollo de la Cuenca del río Pilcomayo ha licitado estudios de prefactibilidad de diques de distribución de agua, que finalmente fueron rechazados como idea de manejo del agua por parte de la empresa Hallcrow, quien ganara la última licitación para los estudios, en 2010. La misma consultora desarrolló una idea alternativa de distribución, orientando los flujos naturales mediante un sistema de espigones longitudinales al paso del agua y respetando las tendencias naturales y las decisiones vertidas en diferentes documentos por los pueblos indígenas y criollos de la cuenca.

El gobierno de Formosa se atribuye derechos de uso del agua de manera soberana, ya que de acuerdo a la Constitución Nacional, los recursos naturales son de domino de las provincias. Este logro constitucional, alcanzado en la reforma de 1994, no tiene ningún correlato al tratarse de recursos compartidos con otras provincias y naciones, como es el caso del Pilcomayo. Tal vacío constitucional ya ha provocado conflictos en otras cuentas transfronterizas, entre provincias. Para eso se constituyen las comisiones de cuenca (en este caso, la Trinacional mencionada antes), y Formosa forma parte de la misma, en la figura del Coordinador del Agua, el Ing. Rafael Silva y sus técnicos y asesores (entre quienes se encuentra el Ing. Zambón, referido antes). De la misma comisión forman parte las autoridades y técnicos de Bolivia, quienes han reclamado sistemáticamente que no se construyan más obras transversales y que se corrija el diseño de la ruta 28, ya que afecta de manera directa para las actividades de pesca en las regiones de Villamontes, Yacuiba y Entre Ríos. Sin embargo, Formosa continúa con las obras y los estudios transversales independientemente.

Al mismo tiempo, con este tipo de estudios no sólo se violan los derechos de consulta previa e informada a los pueblos indígenas, derecho consagrado por la misma Constitución Nacional al asumir como parte de su conjunto normativo de referencia al Convenio 169 de la OIT; sino que también se violan derechos claramente establecidos en la Constitución Provincial. La misma legisla claramente que los recursos naturales son de la provincia, a excepción de aquellos (entre otros) que se encuentren dentro de las propiedades de los pueblos indígenas, a quienes les pertenecen. De esta manera, los pueblos indígenas no solamente están amparados en la gestión de sus recursos por la Constitución Nacional, sino también por la provincial; dándoles un claro lugar en la toma de decisiones sobre los mismos, y no ya como “consultivos” (como puede ser el Comité de Cuenca Provincial) sino en su carácter ejecutivo y político (es decir, como parte diferenciada del Consejo de Delegados de la Comisión Trinacional).

La sorpresa de los pobladores al encontrar mojones y estacas de estudios topográficos en su propiedad se traduce, finalmente, en una violación por parte de un organismo del Gobierno de Formosa, a los derechos básicos de propiedad privada, consagrados por el Código Civil, y a los derechos diferenciados como Pueblos Indígenas u Originarios, establecidos internacionalmente por el Convenio 169 e la OIT, la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU (de la cual Argentina es Miembro y la ha suscrito), nacionalmente mediante la Constitución Nacional y provincialmente, mediante la Constitución Provincial.

Los pobladores y miembros del Consejo General se autoconvocaron para una reunión en la cual se debatirá el tema y se verá qué medidas tomar al respecto.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Bolivia y Argentina buscan solucionar obstrucción río Pilcomayo

The Associated Press
Fecha: 24/05/2011

LA PAZ (AP) — Autoridades de Bolivia y Argentina se reunieron para dar solución a un taponamiento del río fronterizo Pilcomayo que esta afectando el flujo regular de las aguas y la migración de los peces, informó el martes la Cancillería boliviana.

En un comunicado de prensa la cancillería indicó que convocó al embajador de Argentina en Bolivia, Horacio Macedo, para tratar el problema.

El río Pilcomayo es compartido por Paraguay, Argentina y Bolivia, y según la cancillería boliviana existe un taponamiento en una parte de ese río lo cual no deja a los peces llegar hasta la parte alta.

Macedo se comprometió a coordinar con el Gobernador de la provincia argentina de Formosa para cavar y dar el flujo regular a las aguas, como "una medida de emergencia".

Además se acordó enviar una comisión a evaluar la situación y que Paraguay y Argentina se reúnan para que el 13 de junio realizar una reunión trinacional.

Campaña de Aforo por técnicos de los tres países en La Embocadura

Los días 17 y 18 de Mayo del 2011 se reunieron técnicos de Argentina, Paraguay y Bolivia en La Embocadura, pertenecientes a La Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación (Argentina), a la Dirección Ejecutiva de la Comisión Trinacional Pilcomayo, Oficina Técnica Nacional de los ríos Pilcomayo y Bermejo (Bolivia), Delegación boliviana en la Comisión Trinacional, EVASA (Argentina), UPCA (Formosa, Argentina) y un consultor técnico de la Comisión Nacional Pilcomayo del Paraguay.

El objetivo del encuentro fue hacer una constatación efectiva de la interrupción del paso de agua hacia Argentina.  Para ello, el día 17 se realizó un aforo del caudal del río 1000 metros aguas arriba de la Embocadura, y otro 600 metros aguas abajo, por el cauce principal.   El primer aforo dio como resultado un caudal de 96 m3/s.  Aguas abajo no se registraron caudales que ingresaran al cauce principal y, a través de este, a Argentina.  No se aforó el canal de ingreso a Paraguay, aunque el consultor presente tomó el compromiso de enviar los resultados de un aforo a realizarse próximamente.  También se constató que la profundidad del cauce, aguas arriba, es mínima (0,50 m e inferior) en la margen derecha (margen argentina).  Presumiblemente, puede decirse que en el momento del aforo, el canal conducía hacia territorio paraguayo la totalidad del caudal medido aguas arriba.
 Con esta campaña se constató, positivamente, la interrupción del ingreso de agua hacia Argentina por el cauce principal, a partir de La Embocadura; tal como fuera anunciado por las poblaciones locales el 8 de Mayo pasado, por observación empírica.

La campaña realizada obedece a la decisión de las Comisiones Binacional y Trinacional de encarar trabajos de medición sistemática de caudales líquidos y sólidos en el cauce, aguas arriba de la Embocadura, aguas abajo de la misma y en el canal de ingreso a Paraguay.  Estos trabajos los realizará la Dirección Ejecutiva de la Comisión Trinacional Pilcomayo, mediante la contratación específica para el servicio de la empresa EVARSA (encargada de las mediciones  de los ríos del Norte de Argentina, cuya base más cercana es La Paz, en Salta)

Informe del recorrido por el Pilcomayo en Formosa organizado por la Organización de las Capitanías Weenhayek (Bolivia)


El 13 de mayo de 2011, por iniciativa de la Organización de Capitanías Weenhayek ORCAWETA, 8 dirigentes Weenhayek y 3 técnicos del Cerdet salieron desde Villamontes en un recorrido que los llevó a visitar comunidades de Formosa ubicadas en la ribera del Pilcomayo.

Puntos claves del recorrido realizado
(Imagen Google Earth)

El 14 de mayo lograron reunirse con una veintena de habitantes wichi de la comunidad El Potrillo, localizada a unos 45 Kms al sur del polémico Proyecto Pantalón, consistente en dos canales que deberían distribuir el agua del río Pilcomayo.

Reunión en Potrillo entre líderes de ORCAWETA, 
técnicos de CER-DET y dirigentes y monitores de la zona
En El Potrillo  comentaron con los habitantes del lugar sobre la extraña escasez de peces en el río Pilcomayo, un hecho inédito en casi 50 años.
Varios  compañeros wichi, entre ellos  Moisés Fernández, les comentaron que el corte del ingreso del agua al canal argentino no era atribuible completamente a la limpieza del canal alternativo paraguayo, sino a tres factores convergentes:
  1. la falta de limpieza del canal argentino en los últimos dos años, que se llenaron de sedimentos y palos,
  2. la conformación de meandros con muchas curvas donde se producen taponamientos de ramas y creación de cascadas o saltos de agua  y
  3. la existencia de tres grupos divididos en esa zona, uno de los cuales estaría a favor de que la Gobernación de Formosa realice las obras de limpieza, por lo cual ya habría alguna maquinaria en la parte argentina del Proyecto Pantalón.  Los otros dos grupos de residentes se oponían a la realización de estas obras de limpieza del canal viejo, debido a que creen que hay manejos corruptos por parte de la gobernación de Formosa con el dinero invertido en la limpieza de los canales, y a que las autoridades locales estarían comprando el apoyo de uno  de los caciques del Potrillo y la gente que lo apoya; en tanto que los otros dos grupos no eran tomados en cuenta por las autoridades. 
Admitieron los compañeros wichi que la interrupción del ingreso de las aguas hacia el Bañado La Estrella también les perjudica a ellos, porque el pescado tampoco sube hasta donde ellos puedan pescarlo. Una parte del Bañado La Estrella. Posteriormente les acompañaron a ver el canal nuevo construido en septiembre de 2010, que ubicado al lado del canal viejo, ya estaba seco, debido a que el sedimento rellenó su base, el cual parecía estar a un metro por encima del nivel del canal viejo.
El domingo 15 de mayo, la delegación boliviana recorrió 13 kilómetros al sur para visitar la comunidad El Silencio. Desde allí con apoyo de dos guías se dirigieron hasta el cauce principal del río en esa zona.
Estado del cauce, en la zona de El Silencio
Al principio atravesaron un vado con aguas lodosas de 200 m de ancho, y de unos 30 cm de profundidad, hasta llegar a un cauce ancho con muy poca agua que estaría llegando desde el proyecto Pantalón.
 
Cuando arribaron finalmente al cauce más ancho, más de la mitad de este contiene ramas y sedimentos, se observaba agua pero con una profundidad de unos 30 cm en algunas partes.
Aguas más abajo de la comunidad El Silencio, se observaba una pequeña corriente que atravesaba los montículos de arena.
 
En otras partes había vieron también saltos de un metro de alto, que no podrán ser atravesados por los peces si no aumenta el caudal de las aguas de manera importante.
Los compañeros wichi, también les comentaron que había una posibilidad de hacer un tercer canal más directo que en vez de recorrer 40 kilómetros con muchas curvas vaya directamente en línea recta por 16 Kms. hacia cauces de más abajo, pero que poblaciones indígenas como María Cristina se oponen a esta obra por temor a que se produzcan inundaciones en la  época de crecientes que vayan a afectar sus viviendas, al quedar ellos entre el cauce viejo y el supuesto tercer canal que se podría construir.

En la tarde del 15 de mayo, la delegación boliviana tuvo que retornar a Villamontes porque los dirigentes tenían que participar en una reunión de consulta relacionada con una obra a realizarse por una empresa petrolera en su territorio.

La situación en Villamontes
Nos comentaron varios compañeros que la  pesca es casi nula desde el 15 de mayo, y un gran parte de los 36 concesionarios Weenhayek pensaban retirar las redes grandes de la playa para llevarlas a su casa. En cada puesto de pesca se agrupan entre 20 a 50 familias, y la pesca de unas  20 a 50 sábalos no permite ni siquiera que puedan alimentarse todas las familias, varios de estos ejemplares eran delgados y pequeños, tal vez por ser residentes de la zona, otros eran de buen tamaño. Algunos días en un puesto de pesca se sacaron 4 a 8 pescados. Pescadores con red pollera son los que están pescando pero muy poca cantidad de pescado que se vende a 2,2 USD por unidad.
Los promotores weenhayek dieron su informe a la organización Weenhayek relatando lo que escribí más arriba. Por otra parte, los dirigentes mayores,  interpretaron de otra manera los comentarios y lo que vieron, y sostienen que la culpa de la no migración de los sábalos es del Paraguay por haber profundizado el nivel y el ancho del canal paraguayo haciendo que las aguas del Pilcomayo ingresen en casi su totalidad hacia ese lado.  En consecuencia, varias familias con puestos de pesca y pescadores de red pollera están  desesperados por las pérdidas económicas que tendrán y por haberse endeudado confiando en el inicio de la pesca en abril. El día 23 de mayo iniciaron un bloqueo de los dos puentes que están sobre el Pilcomayo que conectan Santa Cruz con Argentina. Demandan que se hagan presente los cancilleres de los tres países y que se resuelva de la manera más rápida da la limpieza del canal argentino. Se espera en los puntos de bloqueo una respuesta de las tres cancillerías.
Se han enterado por familiares, que familias wichi de la zona de Santa Victoria en el chaco salteño, apoyan sus reclamos y anunciaron que apoyarán esta medida de protesta.
Autores: Milton Borda, Mario Pérez, Guido Cortez.

lunes, 23 de mayo de 2011

La fantasiosa idea de distribuir el agua en armonía y equitativamente

El sistema de distribución por mitades (50 % para cada país) mediante el modelo de canales gemelos a ambos lados del curso natural del agua, en el punto de colmatación, es una idea soñada por los técnicos de Paraguay y Argentina, más que un hecho realizable.  La experiencia luego de 20 años de funcionamiento (el primer pantalón se construyó en 1991) ha sido que, de acuerdo a los niveles de colmatación de uno u otro canal, el agua se derramó sobre uno de los lados con mayor porcentaje durante la creciente, quedando el ingreso sólo de un lado en época de bajante (mayormente desde Mayo hasta el próximo estío).  La misión de expertos rusos que sugirieron este sistema como viable para contener el proceso de retroceso que mostraba el río en esa época, sostuvo claramente que el sistema no sería efectivo para la distribución equitativa del agua año a año, sino que por períodos beneficiaría a uno u otro lado de la distribución.  El objetivo de “la espina de pescado” como se llamó al modelo en algún momento, pensándose en una sucesión de canales a ambos lados de la zona de colmatación, era detener el retroceso y, como efecto secundario, brindar cierto tipo de distribución del agua.  No había, en la lógica planteada, un lugar para los sistemas biológicos que hacen del Pilcomayo un río con vida, antes que un flujo de líquidos y sólidos en suspensión.

La variabilidad en los caudales que presenta el Pilcomayo, desde valores máximos regulares que rondan en los 2500 a 3000 m3/s en creciente (de manera excepcional más de 5000 m3/s), hasta mínimos regulares año tras año de menos de 6 m3/s, en el período de estiaje; no favorece el diseño de modelos de distribución equitativa anuales.  A su vez, la alternancia irregular del desvío de las aguas, afecta de manera directa a la fauna asociada al río, como vemos en los últimos años con las grandes pérdidas de peces y yacarés en pantanos y ciénagas que terminan secándose antes de la creciente, la mortandad de ganado y las grandes dificultades de acceso al agua y a recursos alimenticios por parte de la población local.  El modelo desarrollado hasta ahora aumenta la vulnerabilidad del sistema ambiental (sociedad-naturaleza) y da pie a situaciones de riesgo difíciles de controlar o mitigar.

Ante las dificultades manifiestas del sistema de canales que parten desde el mismo cauce, desde 1995 se comenzó a pensar en un sistema de distribución del agua mediante un dique interceptor a la altura de San Martín-San Antonio.  La idea ya había sido pensada en 1942, cuando se hicieron los primeros estudios, en la zona de Laguna La Bella (origen del, otrora, Estero Patiño) entre los departamentos Presidente Hayes (Paraguay) y Patiño (Formosa, Argentina).  En el nuevo proyecto, a pesar de las investigaciones sobre transporte de sedimentos, no se contemplaba la potencialmente rápida colmatación del sistema.  El proyecto, tal como estaba diseñado, se descartó después de tres años de estudios y con la licitación ya publicada, pues las crecientes de 1997 a 1998 transformaron totalmente la topografía colmatando los sitios pensados para la ubicación del reservorio desde el cual se distribuiría agua de manera regulada.  La idea se mantuvo y en el año 2000 se volvieron a hacer estudios topográficos preliminares en la zona de Caracol-Agropil (60 kilómetros aguas abajo del primer proyecto).  Diferentes razones fueron demorando la prosecución del diseño.  La colmatación constante de las áreas pensadas como reservorios eran una de las más fuertes trabas con las que se tenía que ver la ingeniería.  El Proyecto de Gestión Integrada y Plan Maestro de la Comisión Trinacional, volvió sobre la idea, contratando expertos para un nuevo análisis, reubicando la obra en la zona de Quebracho (30 kilómetros aguas arriba del proyecto estudiado en el año 2000).  La Dirección Ejecutiva de esta Comisión heredó el proyecto y en el año 2009 licitó su estudio.  En diciembre la empresa presentó una serie de propuestas, de acuerdo a los términos de referencia y una alternativa, evitando el dique interceptor mediante un sistema de distribución mediante espigones que faciliten el flujo del agua hacia zonas bajas de ambos países, desde el área actual de los canales hasta unos kilómetros aguas abajo. 

Todas estas obras, incluyendo el sistema de canales, fueron imaginadas en tierras indígenas, sin consulta previa ni participación en los estudios o discusiones de los intereses indígenas en su ejecución.  De esta manera, de una propuesta técnica, se pasa al plano político, en donde los pueblos indígenas afectados directamente por estos estudios (en el NO del Departamento Ramón Lista, de Formosa) fortalecen una postura de oposición a la ejecución de obras, por no ser consultados y por ver que las ejecutadas hasta el momento sólo han traído aparejadas consecuencias no deseadas por ellos.  Tal es el caso del canal construido en el 2006, que si bien funciona correctamente desde el punto de vista hidráulico, ha significado la pérdida de inmensos bosques usados para la cacería y la recolección de plantas textiles (aspecto clave en la economía familiar); además de haber traído el impacto de las crecientes a pocos kilómetros de los actuales asentamientos, en lugar de alejarlas, como era el planteo hecho oportunamente por estas comunidades.

De esta manera, el sueño de una distribución anual equitativa del agua comienza a tener visos diversos, en donde lo natural, lo técnico y lo político se entrecruzan, dando lugar a niveles de complejidad difíciles de abordar. 

En este contexto Paraguay define una intervención millonaria para lograr el ingreso de agua a su territorio.  De acuerdo al diario Ultima Hora del 6 de Mayo, la Unidad de Auditoría Interna (UDAI) del MOPC dispuso la investigación de los gastos realizados en el mantenimiento del canal y obras hidráulicas del río Pilcomayo.  De acuerdo a los datos publicados, desde el 2009 y hasta fecha el Estado Paraguayo gastó 6.680.000 dólares americanos (2009, 3.713.600 dólares; 2010, 2.185.000 dólares y en lo que va del 2011, 755.700 dólares aproximadamente).  De acuerdo al MOPC, desde 1979 el promedio de los costos de mantenimiento anuales se hallan en el orden de los tres millones de dólares. 

Argentina invirtió en la construcción del Canal Farías (1996) aproximadamente un millón y medio de dólares, estimándose los costos de mantenimiento para un ciclo de tres años, en tres millones y medio más (que no se ejecutaron de la manera prevista).  Los costos de mantenimiento de correderas fluviales y canales, desde el año 2005, también han sido altamente significativos.

Sin dudas, el interés por mantener las aguas dentro del territorio de Paraguay y de Formosa es notorio y no es acertado pensar en que no se realizan las tareas de limpieza necesarias, como en oportunidades se escucha decir a algunos funcionarios.  Es necesario insistir en que la convergencia de aspectos naturales, técnicos, políticos y los requeridos acuerdos internacionales (que llevan su tiempo, y no siempre son acordes a los tiempos de la naturaleza) hacen a la gran dificultad de transformar en realidad el sueño de la distribución equitativa del agua o a la posibilidad de que el sistema ambiental se vea menos afectado en todos sus órdenes.

En la medida en que las obras matan al río, muere la ingeniería que las diseña y da lugar a que se imaginen otras maneras de convivir con el Pilcomayo o con su ausencia.

Bañado La Estrella, zona de cría del sábalo

Para Marzo de 2011, el ingreso de agua hacia Argentina ya era muy inferior a lo normal.  Un análisis del paso de agua por el Vertedero de la Ruta 28 nos permite visualizar la gravedad de la situación.

El derrame actual en el Vertedero de la Ruta 28 es tres veces menor que el derrame estimado en Misión La Paz hace dos meses atrás (tiempo mínimo estimado para este año, de la onda de creciente entre Misión La Paz y la Ruta 28).  Esto significa que por lo menos 2/3 del volumen de agua que se desplazó en Marzo del 2011 por la estación La Paz, no ingresaron en el sistema del Bañado La Estrella o quedó retenido en zonas bajas rápidamente desconectadas del sistema.  Las evidencias mayores las tenemos al analizar las alturas máximas del agua sobre el Vertedero.  Este año llegaron a 0,45 m durante siete días, cuando lo corriente, desde su construcción ha rondado entre 0,85 y 0,98 m, con alrededor de 35 a 40 días por encima de los 0,45 m.  En este cálculo no hemos considerado el incremento de derrame en el Vertedero de la Ruta 28 provocado por los caudales de las lluvias locales en la zona del bañado, que este año, al igual que el año pasado, fueron notoriamente superiores a lo normal, de acuerdo a los datos del Servicio Meteorológico Nacional Argentino, como puede verse en los gráficos que siguen:


En verde oscuro se observa el área de mayor precipitación
coincidente en Formosa con la zona del Bañado La Estrella
en la región de Las Lomitas

El sector embalsado del Bañado La Estrella está mostrando alteraciones notorias desde el 2009, año en que se produce un desecamiento casi total, nunca visto desde su formación en 1993.  

 Desecamiento del Bañado La Estrella, frente a la Ruta 28
Octubre a Diciembre del 2009 (foto del 1-12-2009)
(foto FUNGIR)

Dicho sector se ha constituido en la zona de cría de peces migratorios, el sábalo entre ellos como especie emblemática de la cuenca.  En el 2008, por efecto de una combinación de pulso de creciente, lluvias y la puesta en funcionamiento de la nueva cota del vertedero, se produce una reproducción extraordinaria de pirañas, que afectaron el equilibrio de todo el sistema, e impactaron económicamente en la producción ganadera produciendo gran mortandad de vacunos criados en el bañado.  La ganadería criolla del bañado se vio altamente afectada, los pescadores de subsistencia casi no lograban obtener piezas que no sean pirañas.  La gran sequía citada, del 2009 debe haber tenido efectos negativos sobre la cría de los peces migratorios, cosa que han notado los pescadores del sector comprendido entre Potrillo y La Rinconada (Ramón Lista y Bermejo, Formosa).  Los dos pasos de creciente posteriores fueron muy reducidos.

A esto, hay que sumar el hecho de que, desde hace por lo menos diez años, se observa un recrecimiento del lecho del bañado por efecto del proceso natural de la vegetación.  Los sectores frente a la Ruta 28 que en 1993 (año en que se hace la primera obra de intercepción) eran profundos, respecto a la cota de ruta, hoy están al nivel del vertedero, observándose, en aguas medias, el suelo seco al otro lado del canal hidroequilibrante que contornea la ruta aguas arriba del terraplén.  El espejo de agua semipermanente se ha concentrado, en la actualidad, en el antiguo valle de inundación del Salado, arrastrando al Bañado hacia el Sur y dejando el lado Norte (lo que era naturalmente el bañado) como sector de descarga de excedentes máximos.  Este fenómeno se observa a lo largo de todo el bañado, desde la zona de La Rinconada (150 kilómetros en línea recta).  Actualmente las primeras crecientes se desarrollan a ambos lados del bañado antiguo, inundando los bosques periféricos, al Norte y al Sur, poniendo en riesgo a las poblaciones asentadas a la vera del mismo y la Ruta Nacional 86, que suele cortarse en los últimos tres años en varios lugares.  Sólo cuando los niveles de creciente aumentan significativamente, se inundan los sectores centrales, dejando importantes islas al descubierto.  De hecho, desde hace dos años muchos ganaderos no están sacando sus animales fuera de estas islas, ya que se han mantenido secas (recordemos además que son dos años de crecientes  pequeñas a moderadas).  Estos cambios necesitan de un análisis detenido, a fin de comprobar si las nuevas zonas anegadas son propicias para la cría de los peces migratorios, y particularmente del sábalo.

Como nota de interés, en Abril del 2010 se dieron las condiciones óptimas para el paso de cardúmenes sobre el vertedero (fenómeno observado con sorpresa por quienes pasaban por el Vertedero).  Se combinaron varios factores claves: lluvias tempranas en la baja cuenca, que favoreció la pronta conexión de los esteros con el río Paraguay, un inicio de creciente temprano, un gran caudal de precipitaciones en la zona del Bañado, que favoreció su rápido llenado, antes de la llegada de la creciente del alto Pilcomayo; la altura sobre el vertedero, inferior a 30 cm en el momento en que los cardúmenes estaban frente al mismo, la velocidad de paso del agua (reducida también en ese momento, por corresponder a un período de bajante) y la presencia de cardúmenes en el sector inferior del vertedero.  En general los grandes cardúmenes no llegan allá, sino que quedan atrapados en las compuertas, que por tener un caudal más concentrado, los atrae para intentar el paso (siempre frustrado, pues no hay manera de superarlas).  Esta combinación, que responde a la teoría que sostiene la construcción de este tipo de obras transversales, no es frecuente; casi podría decirse que es anómala.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar que la disminución de cardúmenes en la cuenca del Pilcomayo se relaciona a una notoria disminución en la cuenca Paraná-Paraguay, observada en los últimos diez años, que afecta a todos los ríos concurrentes.  Paralelamente, los pocos controles de pesca comercial en la zona comprendida entre Salta y aguas arriba de Villamontes, por los diversos factores que sea, alteran de una manera determinante las posibilidades de reproducción del sábalo principalmente, y de sus predadores directos.

Así, obras de ingeniería hidráulica pensadas sólo en el paso o contención de agua, sin un análisis profundo de los aspectos biológicos del sistema hídrico “Pilcomayo”; la sobrepesca en la cuenca media del Paraná y Paraguay y en la cuenca media-alta del Pilcomayo, el proceso natural de arrastre de sedimentos y colmatación de sectores bajos, las acciones en la cuenca alta que favorecen este proceso o disminuyen los caudales en períodos críticos, las políticas sobre tierras en la cuenca alta y los controles sobre las obras en la cuenca media, cuestionadas severamente por muchos sectores de la población local, la sedentarización de los pueblos del río, otrora nómadas, la instalación de infraestructuras de alto costo en zonas de riesgo o potencial riesgo; van amando la ingeniería del desastre y dando lugar a cambios cuyos efectos no son, necesariamente, los esperados ni los deseados.

Antropismos y naturaleza … o la naturaleza de los antropismos

“El río es como un hombre. Lo pecheamos, lo pecheamos; hasta que un día se enoja...”
(Alfonso Pintado, María Cristina)

Para comprender la actual crisis en el Pilcomayo medio, es necesario un análisis de los aspectos naturales y antrópicos que están operando sobre la cuenca.  Su crítica combinación está dando como resultado cambios drásticos en la cuenca baja, cuyos efectos son difíciles de evaluar a largo plazo

Primeramente, nos detendremos en una revisión de las características de las crecientes de los últimos años.

Tomamos como valor de referencia el derrame estimado anual, al 15 de Mayo, con datos identificados en la Estación La Paz (Salta), en los últimos 20 años (se descartó para el análisis los grandes eventos de la década de 1980, excepcionales dentro de los registros sistemáticos existentes).

El comportamiento del río durante el período 2010-2011 ha estado por debajo de la media de las dos últimas décadas.  El arrastre de sedimentos no ha sido, proporcionalmente, diferente que en los años anteriores.  Está por debajo de la media de las últimas dos décadas, aunque con un valor más elevado respecto a la creciente de 1994, cuyo derrame, al 15 de Mayo, es prácticamente el mismo que el analizado.  La presente creciente es superior a la del año pasado.  A pesar de ello, el desecamiento del lado argentino se produjo dos meses antes que en el 2010.

Más allá de los valores medios, la actual creciente tuvo características particulares, respecto a otras de similar derrame.  Estuvo concentrada entre la primera semana de febrero y la segunda de marzo.  El resto del período se mantuvo con niveles muy bajos.  Las crecientes de 1994, 1999, 2002 y 2004, con derrames más o menos semejantes, tuvieron características notablemente diferentes.  En éstas se observa, en todo el período, una mayor distribución de las oleadas de creciente que dan lugar a los picos.  Esta característica redunda en una mejor distribución de los sedimentos a lo largo de todo el ciclo.  La concentración de la oleada de creciente en un período reducido de un mes aproximadamente se tradujo en una concentración del arrastre de sedimentos durante ese lapso, con una presumible abrupta caída después del 12 de Marzo.  Las dos pequeñas oleadas posteriores (24 de Marzo y 11 de Abril) probablemente fueron insuficientes como para mover los volúmenes depositados por los primeros (y únicos) arrastres.  Los años indicados como comparativos presentaron entre tres y cuatro  oleadas grandes distribuidas durante todo el ciclo.  Esto permitió que los sedimentos arrastrados, si bien tienen valores similares, fueran depositados y vueltos a mover a lo largo del período en el trayecto comprendido entre Misión La Paz (lugar de la estación de aforo) y los bañados aguas abajo de La Rinconada (donde se observa una disminución significativa de su concentración).  El poco impulso de la actual creciente y la inexistencia de pulsos posteriores al primer ingreso de sedimentos, pudo haber influido en una deposición temprana entre Misión La Paz y Potrillo.

En la zona de la Embocadura el ingreso de agua hacia Argentina, en el período de mayor caudal (entre la primera semana de febrero y la segunda de marzo) se produjo con una notoria ampliación a lo ancho del cauce, pero presentando muy poca profundidad y una velocidad de arrastre muy lenta.  Esto contribuyó seguramente a una mayor tendencia a depositar los sedimentos en ese tramo con mayor intensidad que en el resto del trayecto.  Sumado a esto, es necesario señalar que el lecho del río mostró, desde hace más de una década, una leve elevación en los primeros tres kilómetros aguas abajo de la actual Embocadura, que retardaba siempre el agua, favoreciendo el ensanchamiento del cauce, para luego tomar velocidad en un cauce más angosto, al pasar por las cercanías del antiguo paraje conocido como Desmontes. 

Una característica similar presentó el proceso de sedimentación frente a El Potrillo, en donde la divagación del agua por una extensa zona fuera de los cauces, con notoria disminución de la velocidad, llevó a la colmatación de todos los canales secundarios y a la elevación en casi 1 metro del suelo en donde está enclavada la escala hidrométrica, frente al pueblo, aumentando notoriamente su vulnerabilidad para el año próximo.

Picada de Potrillo al cauce, en 2010
(foto FUNGIR)


La misma picada, en Mayo del 2011
(foto gentileza Moisés Fernández)

En una mirada a nivel general de la cuenca, las causas que dieron lugar a estas características (que se repiten desde el año pasado), están vinculadas en primer lugar a la concentración de las lluvias en la Alta Cuenca, que ocurrieron en un período muy corto y de baja intensidad.  Por segundo año consecutivo, los efectos de La Niña afectaron negativamente el período de lluvias en las nacientes del Pilcomayo.  Por otro lado, la progresiva pérdida de vertientes en la zona de los valles, incide  en una mala distribución de los caudales a lo largo del estío.  La afluencia de agua de vertientes, con relativa independencia de las lluvias, permite mantener un módulo mínimo durante todo el período.  La progresiva desaparición de las mismas se traduce en cortes abruptos entre picos y ciclos bajos; lo cual ha sido muy notorio este año (ya se observaba desde hace pocos años atrás).  La pérdida de las vertientes en los valles (Bolivia) está relacionada con la necesidad que tienen los pobladores de ampliar áreas de agricultura o asegurar efectivamente derechos posesorios sobre las tierras, desmontando zonas de nacimiento de las mismas para demostrar ocupación efectiva.  Acá se ven entrelazadas las políticas nacionales sobre tierras, las necesidades económicas de la población asentada en las proximidades de las vertientes y la fragilidad del sistema natural.  Gran parte de las poblaciones de los valles han afectado el funcionamiento de este sistema.  Por asegurar los derechos sobre las tierras, prácticamente se han hecho desaparecer todas las vertientes que existían en los valles próximos, otrora, ricamente irrigados durante todo el año.

Las causas inmediatas del proceso de colmatación del área de ingreso de agua hacia la Argentina debemos verlas en la misma zona de la Embocadura.

Desde hace diez años o más, el río ha ido elevando su lecho, debido al depósito progresivo de sedimentos.  Los volúmenes anuales de arrastre de sedimentos (con un promedio de 170.500.000 Ton/año) reflejan claramente el carácter formador de suelos que tiene nuestro río.  Los taponamientos y cambios de curso, no son más que eso, formación de nuevos suelos chaqueños.  A este proceso natural (alterado ya por los cambios antrópicos en la cuenca alta) hay que sumarle el impacto de las obras en la zona de taponamiento.

Argentina y Paraguay han acordado mantener un sistema de canales que garanticen fluidez en el paso de las aguas, acelerando su velocidad e impidiendo el retroceso del abanico de derrame en bañados.  Desde 1991 “la punta” del río se ha mantenido más o menos en la misma zona, con una variación de seis a siete kilómetros.  Los seis a siete kilómetros que actualmente generan conflicto.

El “primer pantalón” se encontraba en el sector que ahora es la boca del Canal Farías, punto de ingreso de las aguas al sector argentino.  El canal paraguayo correspondiente se colmató desde 1996 y, a pesar de las obras de mantenimiento, no se logró reactivar.  En 1999 la creciente lo colmató totalmente.  En el año 2000 Paraguay realiza una nueva canalización, no sin conflictos internacionales, cinco kilómetros (en línea recta) aguas arriba del punto de acuerdo.  Este canal, si bien alivió un poco la situación para los sistemas económicos y ecológicos del Paraguay, no tuvo un funcionamiento adecuado hasta Junio del 2008.  Ese año se incrementaron las acciones sobre el mismo, se profundizó su lecho, y se trabajó a lo largo de los primeros kilómetros de trayecto.  Por primera vez en muchos años, en invierno del 2009 había agua en territorio paraguayo.

Funcionamiento del río y el canal en Febrero del 2009 (creciente)
Imagen LANDSAT 229-76, 16-02-2009, RGB 357

Antes de iniciarse el período de crecientes 2009-2010 Paraguay inició acciones más radicales en la zona de la boca.  Se profundizó el punto de ingreso y el trayecto necesario para mantener las pendientes adecuadas.  Una de las características de la obra de ese momento fue la construcción de un “espigón” de tierra, utilizando el material extraído del canal, y colocándolo en una línea “divisoria de aguas” dentro del mismo cauce internacional.

 Construcción de un espigón para distribuir el agua, con materiales sueltos
Imagen LANDSAT 229-76, 14-10-2010, RGB 357

 
Retroexcavadora anfibia trabajando sobre el cauce, 
en la zona del espigón, luego de la primera oleada de
creciente de Diciembre del 2009
(fotos FUNGIR)


Vista del espigón, desde la margen argentina, 
luego del primer paso de una oleada de creciente, 
en Diciembre del 2009.
(Foto gentileza Moisés Fernandez)
Vista desde la margen argentina, 
similar posición que la imagen anterior. 
El espigón desapareció parcialmente en Enero del 2010, 
por efecto de las crecientes
(foto gentileza Moisés Fernández)

El ensanchamiento del cauce, orientando un canal interno dentro del lecho, y la construcción del espigón con los materiales removidos de dicho canal, se realizaron dentro del cauce mismo, de jurisdicción internacional, sin acuerdos internacionales con Argentina que fueran conocidos.  Si bien las autoridades comunitarias indígenas locales alertaron a las autoridades argentinas al respecto, no hubo ninguna reacción.  La obra continuó hasta las primeras crecientes.   El canal de ingreso al territorio paraguayo se mantuvo cerrado para evitar su colmatación por el arrastre del material removido hasta que el espigón desapareció por el arrastre hacia el cauce principal.  En Enero del 2010 todavía habían restos del espigón y la anfiexcavadora del Paraguay trabajaba sobre el cauce principal, ensanchando la boca de ingreso, entre el espigón y la orilla natural.

 
Imagen tomada en Enero del 2010.
Las máquinas están trabajando
(foto gentileza Moisés Fernández)

El material suelto depositado en el lecho del río, con intenciones de “espigón distribuidor “ que fue arrastrado aguas abajo, se depositó en el lecho del río, entre la Embocadura y un par de kilómetros abajo.  Durante el resto de la creciente, dicho “espigón” desapareció totalmente.  Como resultado se formó un estrangulamiento en el cauce principal, que dio origen a la interrupción posterior del flujo de las aguas hacia el sistema del Bañado.

Imagen satelital LANDSAT, 229-76, del 19-02-2010, RGB 375
en la que se observa el estrangulamiento del cauce principal

Vista aérea de las dos picadas que conectan la curva superior del río 
con el canal de ingreso a Paraguay. 
Abril del 2010, sobrevuelo, mirando hacia aguas arriba de La Embocadura. 
(Comparar con Imagen Satelital anterior)


Vista aérea de la Embocadura. A la izquierda, la costa de Paraguay. 
La textura “arrugada” del agua en el cauce principal, del lado paraguayo 
(abajo, centro), demuestra que la velocidad es superior al resto y que 
la mayor parte del caudal se dirige hacia el canal.
Esta situación era conocida por las autoridades de la provincia de Formosa.  El 25 de Mayo autoridades en el tema, junto con dos monitores, realizaron una navegación desde la Embocadura hasta la zona de Sunchal-Sol de Mayo, área altamente crítica por la acumulación de sedimentos y cuantiosos restos de vegetación arrastrados por al creciente.  En esa oportunidad los pobladores advirtieron a las autoridades que el río no iba a “durar mucho”, pues se notaba claramente su proceso de colmatación.  Poco tiempo después una comisión legislativa se reunió con el Gobernador para analizar la situación y tomar alguna medida mitigadora.  En dicha reunión no se le permitió la participación a dirigentes de las comunidades de la región de La Embocadura, sino sólo a los monitores oficialmente nombrados.  La intención de participar de los dirigentes era para mostrar una dimensión regional y política de cualquier acción que se realice en el lecho del mismo río.  Como resultado de este cónclave cerrado, la Provincia de Formosa decidió enviar máquinas de jurisdicción provincial para operar sobre el cauce.  Las comunidades de la zona de La Embocadura no permitieron el paso de estas máquinas, sabiendo que una acción provincial les traería aparejado serios problemas con sus vecinos paraguayos, ya que los territorios tradicionales de pesca, cacería y recolección de estas comunidades se extienden hacia dicho país.  Meses después, desatinadamente el diputado provincial por Ramón Lista culpó a algunos dirigentes de la región por el desecamiento del río, al no haber permitido pasar las máquinas.  En su declaración no menciona que las obras se estaban por realizar sobre una jurisdicción Nacional, de sujeta a acuerdos internacionales, sin un acuerdo previo con la Nación ni con Paraguay.
Las consecuencias inmediatas se vieron en Junio del 2010, cuando los caudales de invierno no pudieron superar la lomada de sedimentos (morena) que se formó en el lecho del cauce principal, un poco más abajo del canal Paraguayo.  La profunda crisis ecológica y económica que devino posteriormente es conocida.
A mediados de Junio del 2010 el agua
ya no corría para el lado argentino.
Foto cauce principal del Pilcomayo, a la
altura de Tres Palmas
(foto FUNGIR)


Una delegación de más de 200 pescadores de Salta y Bolivia se reunieron en la zona del taponamiento e iniciaron acciones manuales de remoción del material acumulado en la boca del cauce interrumpido.
Apertura manual hecha por pescadores y pobladores del Pilcomayo
venidos desde Salta y Bolivia, en la segunda quincena de Octubre 2010
(foto gentileza Moisés Fernández)
El aumento de la situación crítica y las presiones ejercidas por los pobladores indígenas de Salta y Bolivia, que vieron seramente afectados sus intereses con la pérdida de la pesca, llevaron a que los dirigentes de la región permitieran el paso de las máquinas, hacia principios de Septiembre, previa una identificación del lugar donde intervenir. El 15 de Septiembre se inician las obras de limpieza de parte de los sedimentos acumulados en los últimos años, al costado de la antigua barranca natural del río.  La obra la realizó la Provincia de Formosa, sin esperar acuerdos entre Argentina y Paraguay.

Imagen LANDSAT 229-76, del 15-09-2010
en la cual se identifica la traza del canal
realizado por Formosa


Vista del canal, desde su desembocadura en el cauce
(foto gentileza Feliciano Centeno)
Poco días después, las autoridades paraguayas hacen el reclamo ante la Cancillería Argentina, por la obra realizada sin consulta.  Los primeros días de Octubre se firma un acuerdo internacional, mediante el cual, luego de los estudios topográficos pertinentes, ambos países se comprometen a realizar en forma conjunta una obra de limpieza de sedimentos sobre los seis kilómetros y medio que distan desde la Embocadura hasta el primer tramo del Canal Farías (punto en donde el mismo se separa del antiguo cauce).  La obra realizada fue un pequeño canal, con una sección de entre cincuenta centímetros y un metro de profundidad por cinco de ancho, siguiendo la parte más baja del lecho del cauce.  Esto alivió levemente la situación de sequía; no así la del paso de peces, pues a lo largo de todo el cauce y canales ya se encontraban muertos.

 Imagen LANDSAT 229-76, del 15 de septiembre del 2010
en la cual se detalla el sector internacional del cauce
a intervenir según la Reunión Bilateral del 5 de Octubre del 2010.
En esta situación se inicia la creciente del 2010-2011.  Durante la misma, el ingreso de agua hacia Argentina es muy limitado, debido a la poca magnitud de las obras acordadas (incremento de un 10 a un 30 % de ingreso de agua hacia Argentina, según la Reunión Bilateral del 5 de Octubre del 2010).  El 28 de Febrero del 2011 se realiza un sobrevuelo de reconocimiento, pocos días después del paso de uno de los principales picos del año.  El canal de ingreso a Paraguay presentaba un funcionamiento correcto, con orillas bien recortadas, sin evidencias de sedimentos depositados en sus márgenes.

Vista del canal de ingreso a Paraguay, desde la embocadura
en pleno funcionamiento el 28 de febrero del 2011
(foto gentileza Moisés Fernández)
El cauce principal, que lleva el agua hacia el lado argentino, en cambio, mostraba un ingreso muy inferior, con orillas con pendientes suaves y depósitos de sedimento notorios en las mismas.  En la foto siguiente se observa en una de las secciones que mantenía mayor velocidad.
Vista del cauce a la altura del Canal Briales, frente a Lote 8
(foto gentileza Moisés Fernández)
Posiblemente debido al ancho de la sección del río, el paso de los peces que migran aguas abajo, se da mayormente hacia el lado argentino.  Este hecho fue testimoniado por los pescadores del bañado, quienes observaron las "bajadas" de peces durante la creciente.
Para Marzo de 2011, el ingreso de agua hacia Argentina ya era muy inferior a lo normal. 
El 1 de Mayo del 2011 un relevamiento en la zona de la Embocadura muestra que el ingreso del agua hacia Argentina era mínimo, en tanto la mayor parte del caudal fluía hacia Paraguay por el canal.

 Imágenes que muestran la totalidad del agua
que ingresaba al 1 de Mayo del 2011 hacia el
lado argentino.  Tomadas en La Embocadura.
(fotos gentileza Moisés Fernández)
Para la misma fecha, cien kilómetros más abajo, la situación ya era altamente crítica. Los peces encontraban trampas naturales imposibles de salvar, aprovechadas por los pescadores locales y por una gran cantidad de pescadores que llegan día a día desde Salta para aliviar las necesidades de alimentación básicas en esta época.  

Zona de Potrillo, los mínimos caudales que ingresaban y las cataratas
naturales formadas por la erosión del lecho forman trampas insuperables
para los peces
(foto gentileza Moisés Fernández) 
El 8 de Mayo dejó de correr agua hacia Argentina, con lo cual se interrumpió totalmente el paso de peces hacia aguas arriba de la zona de La Embocadura.  El proceso de desecamiento ha comenzado y, en pocas semanas, el penetrante olor producido por la mortandad masiva de peces hará insoportable recorrer la zona.

domingo, 22 de mayo de 2011

Observaciones del Dr. Claudio Baigún sobre la actual crisis pesquera en el Pilcomayo

 A continuación citamos in extenso los aportes que el Dr. Claudio Baigún ha hecho para colaborar con la reflexión necesaria ante la actual crisis pesquera en el Pilcomayo.

"a) Después de haber participado en dos marcaciones de peces, puedo aseverar que comienza a verse alguna luz en cuanto a las rutas migratorias del sábalo y efectivamente todo parece indicar que al menos una fracción del sábalo que pasa por Villamontes proviene del bañado. La Estrella ha venido a reemplazar al estero Patiño, hoy desaparecido, que posiblemente servía de área de cría tiempo atrás y cuando el área de la Estrella era un rosario de bañados que se interconectaban solo en crecidas y el Pilcomayo nunca llegaba al río Paraguay. Sin duda, si por falta de agua, la Estrella pierde su rol como área de cría y los bañados del Paraguay son inapropiados  en su aptitud ambiental, los recursos pesqueros de la cuenca media se verán en problemas.

b) La especie posee carácter metapoblacional y por lo tanto la conectividad anual (longitudinal y lateral) dentro del bañado es clave para conformar el pool migratorio. Esto es muy importante porque representa la estrategia que diferentes especies de peces han desarrollado en su adaptación a la alta variabilidad hidrológica y a una geomorfología muy dinámica. Precisamente gracias a este comportamiento metapoblacional es posible que las especies mantengan su diversidad genética y un tamaño poblacional que es variable.

c) El sábalo es una especie de estrategia periódica por lo que el reclutamiento se refuerza de tanto en tanto de manera muy significativa con las grandes crecientes, en el caso del Pilcomayo bajo el influjo de La Niña o de grandes crecidas correspondientes años de elevada precipitación. Ello representa un verdadero buffer para compensar años hidrológicamente adversos y permitir a las poblaciones de ríos pulsátiles responder de esta manera a la imprevisibilidad ambiental. . Lamentablemente en los últimos años lo que ha predominado en la cuenca son los Niños mas o menos fuertes pero que en definitiva han reducido las precipitaciones en el alto Pilcomayo y por ende el caudal.

d) La supervivencia de las larvas de esta especie se reduce  cuando las condiciones de las áreas cría son desfavorables dada la alta predación que sufren en situaciones de alta transparencia o baja densidad de zonas vegetadas. Es probable además que un año de malas condiciones en el bañado reduzca la productividad natural del mismo y con ello la etapa zooplanctónica que se requiere una  vez consumido el saco vitelino  dado que no se pasa a la etapa de detritivoria directamente. Por lo tanto no es casual que la especie presente una de las fecundidades más alta entre los Characiformes para compensar la elevada mortalidad durante la llamada fase crítica. 

e)  Hay que evitar replicar el “efecto ruta 28” en otra áreas del sistema embalsando el agua mediante terraplenes que son impasables para los peces y mucho mas si estos terraplenes cortan cursos que son corredores de migración. Desde ya que medidas mitigadoras como pasos para peces son cuestionables habida la demostrada baja eficiencia que estos poseen para transferir sabalo y otras especies en otros ríos. Si el agua se va a repartir mas equitativamente con Paraguay, lo que es lógico por ser el río transfronterizo, es necesario garantizar la existencia de adecuadas áreas de cría y de conservar corredores migratorios. Para que la pesquería de Villamontes no vea seriamente comprometida en las próximas temporadas lo primero es garantizar que a) el bañado recupere su conectividad natural cuando el río crezca en unos meses, b) recuperar su área inundable y c) que el tiempo de permanencia del agua sea adecuado para favorecer el posterior reclutamiento y el crecimiento de los juveniles. No alcanza con asegurar  un caudal ecológico que “moje” el bañado como solución ingenieril posible al repartir el agua porque ecológicamente ello sería inaceptable. Y por supuesto que también habrá que prestar atención al impacto de la propia pesquería, a menudo subestimado.

f) Es necesario armar un programa integral de evaluación que incluya ya no solo Villamontes sino también las áreas de reproducción y cría. Nadie sabe a ciencia cierta por ejemplo que pasa en Paraguay ahora que el río se va para allí y como han respondido esos nuevos bañados. Históricamente casi todas las consultorías se han concentrado en Villamontes, lo que no esta mal pero evidentemente no alcanza. Esto fue recomendado en la Línea de Base del 2006 de la que fui parte y coordinador de los estudios ictiológicos. Obviamente el tema excede a los peces porque los aspectos hidrológicos y geomorfológicos son también parte crítica del problema y por lo tanto todo lo que se planifique requiere una solución bioingenieril. También claro está, hay que poner atención a los aspectos socioeconómicos y evaluar cual sería la pérdida de calidad de vida de la gente ante una caída de la pesquería no solo en Villamontes sino en las áreas localizadas aguas abajo y arriba sobre las que se tiene muy poca o nula información pero que en su conjunto suman un importante volumen de las capturas.

g) Respecto a Villamontes, allí la pesca se maneja como si lo que pasara aguas abajo no existiera y eso es un gran problema porque en años adversos la pesca ejerce un impacto significativo al reducir el stock que migra (no reproductivo aún)  pero que meses después desovará. Los estudios de larvas que hicimos en la zona de Villamontes confirman efectivamente una deriva de larvas a partir de diciembre hacia aguas abajo y provenientes de sectores no muy alejados. La pesca en el sector boliviano asimismo deberá ser regulada de manera diferente a lo que se viene haciendo históricamente que utiliza una talla límite bastante irreal por lo que muestran los muestreos, siendo que estas regulaciones no consideran los cambios en la estructura etaria de los stocks migrantes que parecen estar asociados a los caudales y que permite la captura de peces que nunca se han reproducido peviamente. En Argentina hay también ciertos sectores de pesca más o menos intensivos pero que carecen de regulaciones específicas para todos los recursos del  río. 

h) El tema de las trampas requiere también un análisis realista y en todo caso un giro de 180 grados en la concepción de cuál es su impacto  y habrá que definir si es necesario algún cupo a las capturas en función de la selectividad diferencial que poseen los distintos artes y que es muy notable. Seguir manejando la pesquería en función de las guías de tránsito es obviamente, y desde años, insuficiente y se requieren estadísticas mas fiables obtenidas al pie de la pesquería que nadie se ha ocupado de obtenerla más allá de las estructuras de tallas logradas sólo en Villamontes y de manera parcial. Si los Estados no pueden colectarlas, lo que sería muy deseable y hasta obligado, habrá que buscar otros mecanismos o bien iniciar los pasos para que ello suceda.

 
i) Es también oportuno mencionar que el deterioro del recurso no debe buscarse por el impacto de la contaminaciòn minera, alta aún en la parte superior de la cuenca, pero baja ya en la zona de Villamontes debido a la composición del sedimento (alta dominancia de finos) que inmoviliza buena parte de estos contaminantes al depositarse. Ello está esta avalado por un importante caudal de informaciòn disponible sobre calidad de aguas y sedimentos que lamentablemente a menudo se desconoce.
 

j) Creo que es necesario lanzar alguna iniciativa en conjunto con todos los sectores y organizaciones que estén interesados y preocupados por el tema, quizás generando algún taller y un documento de síntesis que fije posiciones respecto a la problemática ambiental y pesquera, y cuáles son las soluciones que dentro de un enfoque ecosistémico, garanticen la conservación de los procesos ecológicos que mantienen la producción pesquera y promuevan el manejo sustentable de las pesquerías de la cuenca."

Dr. Claudio R. M. Baigún Laboratorio de Ecología y Producción Pesquera
IIB-IINTECH/UNSAM-CONICET,
Camino Circunvalación Laguna, km6 CC164,
(B7130IWA) Chascomús,
Provincia de Buenos Aires,
Argentina
Tel: Oficina (54 2241) 430323 (ext 105)
Celular 011 1565175430

Coordinador Programa Peces
Wetlands International - LAC
25 de Mayo 758 piso 10 “I”
C1002ABP Buenos Aires
ARGENTINA
Teléfonos: ++  54 11 4312 0932  / 4313 4543
Fax: ++  54 11 4312 0932

“ESTAMOS MATANDO AL RIO”


Estamos matando al rio” fue la expresión de uno de los observadores del Pilcomayo que viene cooperando con el monitoreo ambiental desde hace diez años.  Así parece presentarse la situación este año, con un río en agonía como antesala del desastre ambiental más grave hasta ahora registrado en la cuenca baja.

El 8 de mayo se cortó el ingreso de agua a Argentina, solo pasa agua hacia Paraguay por el canal. En los restos del cauce mucha gente va a pescar, ya que los peces que quedaron atrapados en fosas insuperables son miles (vienen desde Salta y Bolivia). Este año habrá una gran mortandad, como el año pasado. Lo sorprendente y preocupante es que el año pasado se cortó en el mismo lugar, pero en Julio, este año se corta dos meses antes; lo que significa que habrá una gran sequía en Argentina, que seguramente impactará en todo el bañado. La situación para Villamontes es próxima a la de un desastre, ya que toda la economía de la ciudad este año se verá altamente afectada.
La mayor parte de la creciente se desvió hacia el territorio paraguayo, por la efectividad del canal y el proceso de taponamiento del cauce por una combinación de acciones naturales y antrópicas sobre el río a la altura de la Embocadura y los primeros dos kilómetros aguas abajo.

Las consecuencias son evidentes: el agua dejó de correr hacia Argentina interrumpiendo el paso de los peces migratorios y anunciando un largo período de sequía para todos los sistemas, naturales y humanos, en torno a los derrames del Pilcomayo en Argentina.

Paralelamente, en Paraguay se producen inundaciones y taponamientos de cauces y cañadas por arrastre de sedimentos de diverso origen, como es el caso del Puente Catán. Gran mortandad de ganado vacuno, anegamiento de pastizales, poblaciones aisladas y cortes de caminos son los resultados de un ingreso de agua no regulado en la toma del río.
Las consecuencias económicas son evidentes: pérdida del recurso pesquero, mortandad de ganado por inundación o por sequías, destrucción de infraestructuras, entre las más notorias.

Probablemente lo más grave será la pérdida del recurso pesquero para todas las poblaciones de Salta y Bolivia que viven de él, tanto en su carácter comercial como de subsistencia. Puede, asimismo, preverse un impacto fatal sobre la capacidad de reproducción de las especies que desovan aguas arriba (sábalo y dorado especialmente), que ya han demostrado una merma progresiva de su presencia en la cuenca.

En Vilamontes, el 7 de mayo se levantaba la veda de pesca, sin peces. Los campamentos de pescadores en el Pilcomayo sacaban entre 5 a 25 piezas por día, con cualquiera de las diferentes artes de pesca utilizadas. Con las redes de arrastre se llegó a colectar apenas 40 peces. Los mismos, además de pocos, son pequeños y “flacos”; es decir, probablemente no estén en condiciones de reproducirse y sean peces residentes de la zona.

Para la misma fecha, pasó por Crevaux un cardúmen pequeño. Tanto en esa localidad como en todas las de la costa desde Pedro P. Peña hasta el Itika Guasu, la gente se halla sorprendida porque nunca tardaron tanto los cardúmenes.

Para el 20 de Mayo la mayoría de los 36 concesionarios weenhayek están retirando las redes grandes para lelvarlas a su casa. En cada puesto de pesca se agrupan entre 20 a 50 familias, y la pesca de unos 20 a 50 sábalos no permite ni siquiera que puedan alimentarse todas las familias. Los pescadores con red pollera son los que están pescando aún, pero muy poca cantidad de pescado que se vende a 2,2 USD por unidad. El 21 se inició el Festival de la Pesca en Villamontes, con la ausencia de pescados.

Centenares de familias weenhayek y decenas de familias guaraníes han encontrado en la pesca una estrategia de vida durante cuatro meses al año. Otras estrategias como la recolección de miel y frutos silvestres han perdido su importancia con relación a décadas pasadas. El año pasado en la zona guaraní del Itika Guasu casi no hubo pesca. Fue un hecho insólito para las 17 comunidades guaraníes que se dedican principalmente a esta actividad. Este año se avecina una crisis hasta ahora nunca vista.