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lunes, 23 de mayo de 2011

Bañado La Estrella, zona de cría del sábalo

Para Marzo de 2011, el ingreso de agua hacia Argentina ya era muy inferior a lo normal.  Un análisis del paso de agua por el Vertedero de la Ruta 28 nos permite visualizar la gravedad de la situación.

El derrame actual en el Vertedero de la Ruta 28 es tres veces menor que el derrame estimado en Misión La Paz hace dos meses atrás (tiempo mínimo estimado para este año, de la onda de creciente entre Misión La Paz y la Ruta 28).  Esto significa que por lo menos 2/3 del volumen de agua que se desplazó en Marzo del 2011 por la estación La Paz, no ingresaron en el sistema del Bañado La Estrella o quedó retenido en zonas bajas rápidamente desconectadas del sistema.  Las evidencias mayores las tenemos al analizar las alturas máximas del agua sobre el Vertedero.  Este año llegaron a 0,45 m durante siete días, cuando lo corriente, desde su construcción ha rondado entre 0,85 y 0,98 m, con alrededor de 35 a 40 días por encima de los 0,45 m.  En este cálculo no hemos considerado el incremento de derrame en el Vertedero de la Ruta 28 provocado por los caudales de las lluvias locales en la zona del bañado, que este año, al igual que el año pasado, fueron notoriamente superiores a lo normal, de acuerdo a los datos del Servicio Meteorológico Nacional Argentino, como puede verse en los gráficos que siguen:


En verde oscuro se observa el área de mayor precipitación
coincidente en Formosa con la zona del Bañado La Estrella
en la región de Las Lomitas

El sector embalsado del Bañado La Estrella está mostrando alteraciones notorias desde el 2009, año en que se produce un desecamiento casi total, nunca visto desde su formación en 1993.  

 Desecamiento del Bañado La Estrella, frente a la Ruta 28
Octubre a Diciembre del 2009 (foto del 1-12-2009)
(foto FUNGIR)

Dicho sector se ha constituido en la zona de cría de peces migratorios, el sábalo entre ellos como especie emblemática de la cuenca.  En el 2008, por efecto de una combinación de pulso de creciente, lluvias y la puesta en funcionamiento de la nueva cota del vertedero, se produce una reproducción extraordinaria de pirañas, que afectaron el equilibrio de todo el sistema, e impactaron económicamente en la producción ganadera produciendo gran mortandad de vacunos criados en el bañado.  La ganadería criolla del bañado se vio altamente afectada, los pescadores de subsistencia casi no lograban obtener piezas que no sean pirañas.  La gran sequía citada, del 2009 debe haber tenido efectos negativos sobre la cría de los peces migratorios, cosa que han notado los pescadores del sector comprendido entre Potrillo y La Rinconada (Ramón Lista y Bermejo, Formosa).  Los dos pasos de creciente posteriores fueron muy reducidos.

A esto, hay que sumar el hecho de que, desde hace por lo menos diez años, se observa un recrecimiento del lecho del bañado por efecto del proceso natural de la vegetación.  Los sectores frente a la Ruta 28 que en 1993 (año en que se hace la primera obra de intercepción) eran profundos, respecto a la cota de ruta, hoy están al nivel del vertedero, observándose, en aguas medias, el suelo seco al otro lado del canal hidroequilibrante que contornea la ruta aguas arriba del terraplén.  El espejo de agua semipermanente se ha concentrado, en la actualidad, en el antiguo valle de inundación del Salado, arrastrando al Bañado hacia el Sur y dejando el lado Norte (lo que era naturalmente el bañado) como sector de descarga de excedentes máximos.  Este fenómeno se observa a lo largo de todo el bañado, desde la zona de La Rinconada (150 kilómetros en línea recta).  Actualmente las primeras crecientes se desarrollan a ambos lados del bañado antiguo, inundando los bosques periféricos, al Norte y al Sur, poniendo en riesgo a las poblaciones asentadas a la vera del mismo y la Ruta Nacional 86, que suele cortarse en los últimos tres años en varios lugares.  Sólo cuando los niveles de creciente aumentan significativamente, se inundan los sectores centrales, dejando importantes islas al descubierto.  De hecho, desde hace dos años muchos ganaderos no están sacando sus animales fuera de estas islas, ya que se han mantenido secas (recordemos además que son dos años de crecientes  pequeñas a moderadas).  Estos cambios necesitan de un análisis detenido, a fin de comprobar si las nuevas zonas anegadas son propicias para la cría de los peces migratorios, y particularmente del sábalo.

Como nota de interés, en Abril del 2010 se dieron las condiciones óptimas para el paso de cardúmenes sobre el vertedero (fenómeno observado con sorpresa por quienes pasaban por el Vertedero).  Se combinaron varios factores claves: lluvias tempranas en la baja cuenca, que favoreció la pronta conexión de los esteros con el río Paraguay, un inicio de creciente temprano, un gran caudal de precipitaciones en la zona del Bañado, que favoreció su rápido llenado, antes de la llegada de la creciente del alto Pilcomayo; la altura sobre el vertedero, inferior a 30 cm en el momento en que los cardúmenes estaban frente al mismo, la velocidad de paso del agua (reducida también en ese momento, por corresponder a un período de bajante) y la presencia de cardúmenes en el sector inferior del vertedero.  En general los grandes cardúmenes no llegan allá, sino que quedan atrapados en las compuertas, que por tener un caudal más concentrado, los atrae para intentar el paso (siempre frustrado, pues no hay manera de superarlas).  Esta combinación, que responde a la teoría que sostiene la construcción de este tipo de obras transversales, no es frecuente; casi podría decirse que es anómala.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar que la disminución de cardúmenes en la cuenca del Pilcomayo se relaciona a una notoria disminución en la cuenca Paraná-Paraguay, observada en los últimos diez años, que afecta a todos los ríos concurrentes.  Paralelamente, los pocos controles de pesca comercial en la zona comprendida entre Salta y aguas arriba de Villamontes, por los diversos factores que sea, alteran de una manera determinante las posibilidades de reproducción del sábalo principalmente, y de sus predadores directos.

Así, obras de ingeniería hidráulica pensadas sólo en el paso o contención de agua, sin un análisis profundo de los aspectos biológicos del sistema hídrico “Pilcomayo”; la sobrepesca en la cuenca media del Paraná y Paraguay y en la cuenca media-alta del Pilcomayo, el proceso natural de arrastre de sedimentos y colmatación de sectores bajos, las acciones en la cuenca alta que favorecen este proceso o disminuyen los caudales en períodos críticos, las políticas sobre tierras en la cuenca alta y los controles sobre las obras en la cuenca media, cuestionadas severamente por muchos sectores de la población local, la sedentarización de los pueblos del río, otrora nómadas, la instalación de infraestructuras de alto costo en zonas de riesgo o potencial riesgo; van amando la ingeniería del desastre y dando lugar a cambios cuyos efectos no son, necesariamente, los esperados ni los deseados.

Antropismos y naturaleza … o la naturaleza de los antropismos

“El río es como un hombre. Lo pecheamos, lo pecheamos; hasta que un día se enoja...”
(Alfonso Pintado, María Cristina)

Para comprender la actual crisis en el Pilcomayo medio, es necesario un análisis de los aspectos naturales y antrópicos que están operando sobre la cuenca.  Su crítica combinación está dando como resultado cambios drásticos en la cuenca baja, cuyos efectos son difíciles de evaluar a largo plazo

Primeramente, nos detendremos en una revisión de las características de las crecientes de los últimos años.

Tomamos como valor de referencia el derrame estimado anual, al 15 de Mayo, con datos identificados en la Estación La Paz (Salta), en los últimos 20 años (se descartó para el análisis los grandes eventos de la década de 1980, excepcionales dentro de los registros sistemáticos existentes).

El comportamiento del río durante el período 2010-2011 ha estado por debajo de la media de las dos últimas décadas.  El arrastre de sedimentos no ha sido, proporcionalmente, diferente que en los años anteriores.  Está por debajo de la media de las últimas dos décadas, aunque con un valor más elevado respecto a la creciente de 1994, cuyo derrame, al 15 de Mayo, es prácticamente el mismo que el analizado.  La presente creciente es superior a la del año pasado.  A pesar de ello, el desecamiento del lado argentino se produjo dos meses antes que en el 2010.

Más allá de los valores medios, la actual creciente tuvo características particulares, respecto a otras de similar derrame.  Estuvo concentrada entre la primera semana de febrero y la segunda de marzo.  El resto del período se mantuvo con niveles muy bajos.  Las crecientes de 1994, 1999, 2002 y 2004, con derrames más o menos semejantes, tuvieron características notablemente diferentes.  En éstas se observa, en todo el período, una mayor distribución de las oleadas de creciente que dan lugar a los picos.  Esta característica redunda en una mejor distribución de los sedimentos a lo largo de todo el ciclo.  La concentración de la oleada de creciente en un período reducido de un mes aproximadamente se tradujo en una concentración del arrastre de sedimentos durante ese lapso, con una presumible abrupta caída después del 12 de Marzo.  Las dos pequeñas oleadas posteriores (24 de Marzo y 11 de Abril) probablemente fueron insuficientes como para mover los volúmenes depositados por los primeros (y únicos) arrastres.  Los años indicados como comparativos presentaron entre tres y cuatro  oleadas grandes distribuidas durante todo el ciclo.  Esto permitió que los sedimentos arrastrados, si bien tienen valores similares, fueran depositados y vueltos a mover a lo largo del período en el trayecto comprendido entre Misión La Paz (lugar de la estación de aforo) y los bañados aguas abajo de La Rinconada (donde se observa una disminución significativa de su concentración).  El poco impulso de la actual creciente y la inexistencia de pulsos posteriores al primer ingreso de sedimentos, pudo haber influido en una deposición temprana entre Misión La Paz y Potrillo.

En la zona de la Embocadura el ingreso de agua hacia Argentina, en el período de mayor caudal (entre la primera semana de febrero y la segunda de marzo) se produjo con una notoria ampliación a lo ancho del cauce, pero presentando muy poca profundidad y una velocidad de arrastre muy lenta.  Esto contribuyó seguramente a una mayor tendencia a depositar los sedimentos en ese tramo con mayor intensidad que en el resto del trayecto.  Sumado a esto, es necesario señalar que el lecho del río mostró, desde hace más de una década, una leve elevación en los primeros tres kilómetros aguas abajo de la actual Embocadura, que retardaba siempre el agua, favoreciendo el ensanchamiento del cauce, para luego tomar velocidad en un cauce más angosto, al pasar por las cercanías del antiguo paraje conocido como Desmontes. 

Una característica similar presentó el proceso de sedimentación frente a El Potrillo, en donde la divagación del agua por una extensa zona fuera de los cauces, con notoria disminución de la velocidad, llevó a la colmatación de todos los canales secundarios y a la elevación en casi 1 metro del suelo en donde está enclavada la escala hidrométrica, frente al pueblo, aumentando notoriamente su vulnerabilidad para el año próximo.

Picada de Potrillo al cauce, en 2010
(foto FUNGIR)


La misma picada, en Mayo del 2011
(foto gentileza Moisés Fernández)

En una mirada a nivel general de la cuenca, las causas que dieron lugar a estas características (que se repiten desde el año pasado), están vinculadas en primer lugar a la concentración de las lluvias en la Alta Cuenca, que ocurrieron en un período muy corto y de baja intensidad.  Por segundo año consecutivo, los efectos de La Niña afectaron negativamente el período de lluvias en las nacientes del Pilcomayo.  Por otro lado, la progresiva pérdida de vertientes en la zona de los valles, incide  en una mala distribución de los caudales a lo largo del estío.  La afluencia de agua de vertientes, con relativa independencia de las lluvias, permite mantener un módulo mínimo durante todo el período.  La progresiva desaparición de las mismas se traduce en cortes abruptos entre picos y ciclos bajos; lo cual ha sido muy notorio este año (ya se observaba desde hace pocos años atrás).  La pérdida de las vertientes en los valles (Bolivia) está relacionada con la necesidad que tienen los pobladores de ampliar áreas de agricultura o asegurar efectivamente derechos posesorios sobre las tierras, desmontando zonas de nacimiento de las mismas para demostrar ocupación efectiva.  Acá se ven entrelazadas las políticas nacionales sobre tierras, las necesidades económicas de la población asentada en las proximidades de las vertientes y la fragilidad del sistema natural.  Gran parte de las poblaciones de los valles han afectado el funcionamiento de este sistema.  Por asegurar los derechos sobre las tierras, prácticamente se han hecho desaparecer todas las vertientes que existían en los valles próximos, otrora, ricamente irrigados durante todo el año.

Las causas inmediatas del proceso de colmatación del área de ingreso de agua hacia la Argentina debemos verlas en la misma zona de la Embocadura.

Desde hace diez años o más, el río ha ido elevando su lecho, debido al depósito progresivo de sedimentos.  Los volúmenes anuales de arrastre de sedimentos (con un promedio de 170.500.000 Ton/año) reflejan claramente el carácter formador de suelos que tiene nuestro río.  Los taponamientos y cambios de curso, no son más que eso, formación de nuevos suelos chaqueños.  A este proceso natural (alterado ya por los cambios antrópicos en la cuenca alta) hay que sumarle el impacto de las obras en la zona de taponamiento.

Argentina y Paraguay han acordado mantener un sistema de canales que garanticen fluidez en el paso de las aguas, acelerando su velocidad e impidiendo el retroceso del abanico de derrame en bañados.  Desde 1991 “la punta” del río se ha mantenido más o menos en la misma zona, con una variación de seis a siete kilómetros.  Los seis a siete kilómetros que actualmente generan conflicto.

El “primer pantalón” se encontraba en el sector que ahora es la boca del Canal Farías, punto de ingreso de las aguas al sector argentino.  El canal paraguayo correspondiente se colmató desde 1996 y, a pesar de las obras de mantenimiento, no se logró reactivar.  En 1999 la creciente lo colmató totalmente.  En el año 2000 Paraguay realiza una nueva canalización, no sin conflictos internacionales, cinco kilómetros (en línea recta) aguas arriba del punto de acuerdo.  Este canal, si bien alivió un poco la situación para los sistemas económicos y ecológicos del Paraguay, no tuvo un funcionamiento adecuado hasta Junio del 2008.  Ese año se incrementaron las acciones sobre el mismo, se profundizó su lecho, y se trabajó a lo largo de los primeros kilómetros de trayecto.  Por primera vez en muchos años, en invierno del 2009 había agua en territorio paraguayo.

Funcionamiento del río y el canal en Febrero del 2009 (creciente)
Imagen LANDSAT 229-76, 16-02-2009, RGB 357

Antes de iniciarse el período de crecientes 2009-2010 Paraguay inició acciones más radicales en la zona de la boca.  Se profundizó el punto de ingreso y el trayecto necesario para mantener las pendientes adecuadas.  Una de las características de la obra de ese momento fue la construcción de un “espigón” de tierra, utilizando el material extraído del canal, y colocándolo en una línea “divisoria de aguas” dentro del mismo cauce internacional.

 Construcción de un espigón para distribuir el agua, con materiales sueltos
Imagen LANDSAT 229-76, 14-10-2010, RGB 357

 
Retroexcavadora anfibia trabajando sobre el cauce, 
en la zona del espigón, luego de la primera oleada de
creciente de Diciembre del 2009
(fotos FUNGIR)


Vista del espigón, desde la margen argentina, 
luego del primer paso de una oleada de creciente, 
en Diciembre del 2009.
(Foto gentileza Moisés Fernandez)
Vista desde la margen argentina, 
similar posición que la imagen anterior. 
El espigón desapareció parcialmente en Enero del 2010, 
por efecto de las crecientes
(foto gentileza Moisés Fernández)

El ensanchamiento del cauce, orientando un canal interno dentro del lecho, y la construcción del espigón con los materiales removidos de dicho canal, se realizaron dentro del cauce mismo, de jurisdicción internacional, sin acuerdos internacionales con Argentina que fueran conocidos.  Si bien las autoridades comunitarias indígenas locales alertaron a las autoridades argentinas al respecto, no hubo ninguna reacción.  La obra continuó hasta las primeras crecientes.   El canal de ingreso al territorio paraguayo se mantuvo cerrado para evitar su colmatación por el arrastre del material removido hasta que el espigón desapareció por el arrastre hacia el cauce principal.  En Enero del 2010 todavía habían restos del espigón y la anfiexcavadora del Paraguay trabajaba sobre el cauce principal, ensanchando la boca de ingreso, entre el espigón y la orilla natural.

 
Imagen tomada en Enero del 2010.
Las máquinas están trabajando
(foto gentileza Moisés Fernández)

El material suelto depositado en el lecho del río, con intenciones de “espigón distribuidor “ que fue arrastrado aguas abajo, se depositó en el lecho del río, entre la Embocadura y un par de kilómetros abajo.  Durante el resto de la creciente, dicho “espigón” desapareció totalmente.  Como resultado se formó un estrangulamiento en el cauce principal, que dio origen a la interrupción posterior del flujo de las aguas hacia el sistema del Bañado.

Imagen satelital LANDSAT, 229-76, del 19-02-2010, RGB 375
en la que se observa el estrangulamiento del cauce principal

Vista aérea de las dos picadas que conectan la curva superior del río 
con el canal de ingreso a Paraguay. 
Abril del 2010, sobrevuelo, mirando hacia aguas arriba de La Embocadura. 
(Comparar con Imagen Satelital anterior)


Vista aérea de la Embocadura. A la izquierda, la costa de Paraguay. 
La textura “arrugada” del agua en el cauce principal, del lado paraguayo 
(abajo, centro), demuestra que la velocidad es superior al resto y que 
la mayor parte del caudal se dirige hacia el canal.
Esta situación era conocida por las autoridades de la provincia de Formosa.  El 25 de Mayo autoridades en el tema, junto con dos monitores, realizaron una navegación desde la Embocadura hasta la zona de Sunchal-Sol de Mayo, área altamente crítica por la acumulación de sedimentos y cuantiosos restos de vegetación arrastrados por al creciente.  En esa oportunidad los pobladores advirtieron a las autoridades que el río no iba a “durar mucho”, pues se notaba claramente su proceso de colmatación.  Poco tiempo después una comisión legislativa se reunió con el Gobernador para analizar la situación y tomar alguna medida mitigadora.  En dicha reunión no se le permitió la participación a dirigentes de las comunidades de la región de La Embocadura, sino sólo a los monitores oficialmente nombrados.  La intención de participar de los dirigentes era para mostrar una dimensión regional y política de cualquier acción que se realice en el lecho del mismo río.  Como resultado de este cónclave cerrado, la Provincia de Formosa decidió enviar máquinas de jurisdicción provincial para operar sobre el cauce.  Las comunidades de la zona de La Embocadura no permitieron el paso de estas máquinas, sabiendo que una acción provincial les traería aparejado serios problemas con sus vecinos paraguayos, ya que los territorios tradicionales de pesca, cacería y recolección de estas comunidades se extienden hacia dicho país.  Meses después, desatinadamente el diputado provincial por Ramón Lista culpó a algunos dirigentes de la región por el desecamiento del río, al no haber permitido pasar las máquinas.  En su declaración no menciona que las obras se estaban por realizar sobre una jurisdicción Nacional, de sujeta a acuerdos internacionales, sin un acuerdo previo con la Nación ni con Paraguay.
Las consecuencias inmediatas se vieron en Junio del 2010, cuando los caudales de invierno no pudieron superar la lomada de sedimentos (morena) que se formó en el lecho del cauce principal, un poco más abajo del canal Paraguayo.  La profunda crisis ecológica y económica que devino posteriormente es conocida.
A mediados de Junio del 2010 el agua
ya no corría para el lado argentino.
Foto cauce principal del Pilcomayo, a la
altura de Tres Palmas
(foto FUNGIR)


Una delegación de más de 200 pescadores de Salta y Bolivia se reunieron en la zona del taponamiento e iniciaron acciones manuales de remoción del material acumulado en la boca del cauce interrumpido.
Apertura manual hecha por pescadores y pobladores del Pilcomayo
venidos desde Salta y Bolivia, en la segunda quincena de Octubre 2010
(foto gentileza Moisés Fernández)
El aumento de la situación crítica y las presiones ejercidas por los pobladores indígenas de Salta y Bolivia, que vieron seramente afectados sus intereses con la pérdida de la pesca, llevaron a que los dirigentes de la región permitieran el paso de las máquinas, hacia principios de Septiembre, previa una identificación del lugar donde intervenir. El 15 de Septiembre se inician las obras de limpieza de parte de los sedimentos acumulados en los últimos años, al costado de la antigua barranca natural del río.  La obra la realizó la Provincia de Formosa, sin esperar acuerdos entre Argentina y Paraguay.

Imagen LANDSAT 229-76, del 15-09-2010
en la cual se identifica la traza del canal
realizado por Formosa


Vista del canal, desde su desembocadura en el cauce
(foto gentileza Feliciano Centeno)
Poco días después, las autoridades paraguayas hacen el reclamo ante la Cancillería Argentina, por la obra realizada sin consulta.  Los primeros días de Octubre se firma un acuerdo internacional, mediante el cual, luego de los estudios topográficos pertinentes, ambos países se comprometen a realizar en forma conjunta una obra de limpieza de sedimentos sobre los seis kilómetros y medio que distan desde la Embocadura hasta el primer tramo del Canal Farías (punto en donde el mismo se separa del antiguo cauce).  La obra realizada fue un pequeño canal, con una sección de entre cincuenta centímetros y un metro de profundidad por cinco de ancho, siguiendo la parte más baja del lecho del cauce.  Esto alivió levemente la situación de sequía; no así la del paso de peces, pues a lo largo de todo el cauce y canales ya se encontraban muertos.

 Imagen LANDSAT 229-76, del 15 de septiembre del 2010
en la cual se detalla el sector internacional del cauce
a intervenir según la Reunión Bilateral del 5 de Octubre del 2010.
En esta situación se inicia la creciente del 2010-2011.  Durante la misma, el ingreso de agua hacia Argentina es muy limitado, debido a la poca magnitud de las obras acordadas (incremento de un 10 a un 30 % de ingreso de agua hacia Argentina, según la Reunión Bilateral del 5 de Octubre del 2010).  El 28 de Febrero del 2011 se realiza un sobrevuelo de reconocimiento, pocos días después del paso de uno de los principales picos del año.  El canal de ingreso a Paraguay presentaba un funcionamiento correcto, con orillas bien recortadas, sin evidencias de sedimentos depositados en sus márgenes.

Vista del canal de ingreso a Paraguay, desde la embocadura
en pleno funcionamiento el 28 de febrero del 2011
(foto gentileza Moisés Fernández)
El cauce principal, que lleva el agua hacia el lado argentino, en cambio, mostraba un ingreso muy inferior, con orillas con pendientes suaves y depósitos de sedimento notorios en las mismas.  En la foto siguiente se observa en una de las secciones que mantenía mayor velocidad.
Vista del cauce a la altura del Canal Briales, frente a Lote 8
(foto gentileza Moisés Fernández)
Posiblemente debido al ancho de la sección del río, el paso de los peces que migran aguas abajo, se da mayormente hacia el lado argentino.  Este hecho fue testimoniado por los pescadores del bañado, quienes observaron las "bajadas" de peces durante la creciente.
Para Marzo de 2011, el ingreso de agua hacia Argentina ya era muy inferior a lo normal. 
El 1 de Mayo del 2011 un relevamiento en la zona de la Embocadura muestra que el ingreso del agua hacia Argentina era mínimo, en tanto la mayor parte del caudal fluía hacia Paraguay por el canal.

 Imágenes que muestran la totalidad del agua
que ingresaba al 1 de Mayo del 2011 hacia el
lado argentino.  Tomadas en La Embocadura.
(fotos gentileza Moisés Fernández)
Para la misma fecha, cien kilómetros más abajo, la situación ya era altamente crítica. Los peces encontraban trampas naturales imposibles de salvar, aprovechadas por los pescadores locales y por una gran cantidad de pescadores que llegan día a día desde Salta para aliviar las necesidades de alimentación básicas en esta época.  

Zona de Potrillo, los mínimos caudales que ingresaban y las cataratas
naturales formadas por la erosión del lecho forman trampas insuperables
para los peces
(foto gentileza Moisés Fernández) 
El 8 de Mayo dejó de correr agua hacia Argentina, con lo cual se interrumpió totalmente el paso de peces hacia aguas arriba de la zona de La Embocadura.  El proceso de desecamiento ha comenzado y, en pocas semanas, el penetrante olor producido por la mortandad masiva de peces hará insoportable recorrer la zona.

domingo, 22 de mayo de 2011

Observaciones del Dr. Claudio Baigún sobre la actual crisis pesquera en el Pilcomayo

 A continuación citamos in extenso los aportes que el Dr. Claudio Baigún ha hecho para colaborar con la reflexión necesaria ante la actual crisis pesquera en el Pilcomayo.

"a) Después de haber participado en dos marcaciones de peces, puedo aseverar que comienza a verse alguna luz en cuanto a las rutas migratorias del sábalo y efectivamente todo parece indicar que al menos una fracción del sábalo que pasa por Villamontes proviene del bañado. La Estrella ha venido a reemplazar al estero Patiño, hoy desaparecido, que posiblemente servía de área de cría tiempo atrás y cuando el área de la Estrella era un rosario de bañados que se interconectaban solo en crecidas y el Pilcomayo nunca llegaba al río Paraguay. Sin duda, si por falta de agua, la Estrella pierde su rol como área de cría y los bañados del Paraguay son inapropiados  en su aptitud ambiental, los recursos pesqueros de la cuenca media se verán en problemas.

b) La especie posee carácter metapoblacional y por lo tanto la conectividad anual (longitudinal y lateral) dentro del bañado es clave para conformar el pool migratorio. Esto es muy importante porque representa la estrategia que diferentes especies de peces han desarrollado en su adaptación a la alta variabilidad hidrológica y a una geomorfología muy dinámica. Precisamente gracias a este comportamiento metapoblacional es posible que las especies mantengan su diversidad genética y un tamaño poblacional que es variable.

c) El sábalo es una especie de estrategia periódica por lo que el reclutamiento se refuerza de tanto en tanto de manera muy significativa con las grandes crecientes, en el caso del Pilcomayo bajo el influjo de La Niña o de grandes crecidas correspondientes años de elevada precipitación. Ello representa un verdadero buffer para compensar años hidrológicamente adversos y permitir a las poblaciones de ríos pulsátiles responder de esta manera a la imprevisibilidad ambiental. . Lamentablemente en los últimos años lo que ha predominado en la cuenca son los Niños mas o menos fuertes pero que en definitiva han reducido las precipitaciones en el alto Pilcomayo y por ende el caudal.

d) La supervivencia de las larvas de esta especie se reduce  cuando las condiciones de las áreas cría son desfavorables dada la alta predación que sufren en situaciones de alta transparencia o baja densidad de zonas vegetadas. Es probable además que un año de malas condiciones en el bañado reduzca la productividad natural del mismo y con ello la etapa zooplanctónica que se requiere una  vez consumido el saco vitelino  dado que no se pasa a la etapa de detritivoria directamente. Por lo tanto no es casual que la especie presente una de las fecundidades más alta entre los Characiformes para compensar la elevada mortalidad durante la llamada fase crítica. 

e)  Hay que evitar replicar el “efecto ruta 28” en otra áreas del sistema embalsando el agua mediante terraplenes que son impasables para los peces y mucho mas si estos terraplenes cortan cursos que son corredores de migración. Desde ya que medidas mitigadoras como pasos para peces son cuestionables habida la demostrada baja eficiencia que estos poseen para transferir sabalo y otras especies en otros ríos. Si el agua se va a repartir mas equitativamente con Paraguay, lo que es lógico por ser el río transfronterizo, es necesario garantizar la existencia de adecuadas áreas de cría y de conservar corredores migratorios. Para que la pesquería de Villamontes no vea seriamente comprometida en las próximas temporadas lo primero es garantizar que a) el bañado recupere su conectividad natural cuando el río crezca en unos meses, b) recuperar su área inundable y c) que el tiempo de permanencia del agua sea adecuado para favorecer el posterior reclutamiento y el crecimiento de los juveniles. No alcanza con asegurar  un caudal ecológico que “moje” el bañado como solución ingenieril posible al repartir el agua porque ecológicamente ello sería inaceptable. Y por supuesto que también habrá que prestar atención al impacto de la propia pesquería, a menudo subestimado.

f) Es necesario armar un programa integral de evaluación que incluya ya no solo Villamontes sino también las áreas de reproducción y cría. Nadie sabe a ciencia cierta por ejemplo que pasa en Paraguay ahora que el río se va para allí y como han respondido esos nuevos bañados. Históricamente casi todas las consultorías se han concentrado en Villamontes, lo que no esta mal pero evidentemente no alcanza. Esto fue recomendado en la Línea de Base del 2006 de la que fui parte y coordinador de los estudios ictiológicos. Obviamente el tema excede a los peces porque los aspectos hidrológicos y geomorfológicos son también parte crítica del problema y por lo tanto todo lo que se planifique requiere una solución bioingenieril. También claro está, hay que poner atención a los aspectos socioeconómicos y evaluar cual sería la pérdida de calidad de vida de la gente ante una caída de la pesquería no solo en Villamontes sino en las áreas localizadas aguas abajo y arriba sobre las que se tiene muy poca o nula información pero que en su conjunto suman un importante volumen de las capturas.

g) Respecto a Villamontes, allí la pesca se maneja como si lo que pasara aguas abajo no existiera y eso es un gran problema porque en años adversos la pesca ejerce un impacto significativo al reducir el stock que migra (no reproductivo aún)  pero que meses después desovará. Los estudios de larvas que hicimos en la zona de Villamontes confirman efectivamente una deriva de larvas a partir de diciembre hacia aguas abajo y provenientes de sectores no muy alejados. La pesca en el sector boliviano asimismo deberá ser regulada de manera diferente a lo que se viene haciendo históricamente que utiliza una talla límite bastante irreal por lo que muestran los muestreos, siendo que estas regulaciones no consideran los cambios en la estructura etaria de los stocks migrantes que parecen estar asociados a los caudales y que permite la captura de peces que nunca se han reproducido peviamente. En Argentina hay también ciertos sectores de pesca más o menos intensivos pero que carecen de regulaciones específicas para todos los recursos del  río. 

h) El tema de las trampas requiere también un análisis realista y en todo caso un giro de 180 grados en la concepción de cuál es su impacto  y habrá que definir si es necesario algún cupo a las capturas en función de la selectividad diferencial que poseen los distintos artes y que es muy notable. Seguir manejando la pesquería en función de las guías de tránsito es obviamente, y desde años, insuficiente y se requieren estadísticas mas fiables obtenidas al pie de la pesquería que nadie se ha ocupado de obtenerla más allá de las estructuras de tallas logradas sólo en Villamontes y de manera parcial. Si los Estados no pueden colectarlas, lo que sería muy deseable y hasta obligado, habrá que buscar otros mecanismos o bien iniciar los pasos para que ello suceda.

 
i) Es también oportuno mencionar que el deterioro del recurso no debe buscarse por el impacto de la contaminaciòn minera, alta aún en la parte superior de la cuenca, pero baja ya en la zona de Villamontes debido a la composición del sedimento (alta dominancia de finos) que inmoviliza buena parte de estos contaminantes al depositarse. Ello está esta avalado por un importante caudal de informaciòn disponible sobre calidad de aguas y sedimentos que lamentablemente a menudo se desconoce.
 

j) Creo que es necesario lanzar alguna iniciativa en conjunto con todos los sectores y organizaciones que estén interesados y preocupados por el tema, quizás generando algún taller y un documento de síntesis que fije posiciones respecto a la problemática ambiental y pesquera, y cuáles son las soluciones que dentro de un enfoque ecosistémico, garanticen la conservación de los procesos ecológicos que mantienen la producción pesquera y promuevan el manejo sustentable de las pesquerías de la cuenca."

Dr. Claudio R. M. Baigún Laboratorio de Ecología y Producción Pesquera
IIB-IINTECH/UNSAM-CONICET,
Camino Circunvalación Laguna, km6 CC164,
(B7130IWA) Chascomús,
Provincia de Buenos Aires,
Argentina
Tel: Oficina (54 2241) 430323 (ext 105)
Celular 011 1565175430

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“ESTAMOS MATANDO AL RIO”


“Estamos matando al rio” fue la expresión de uno de los observadores del Pilcomayo que viene cooperando con el monitoreo ambiental desde hace diez años.  Así parece presentarse la situación este año, con un río en agonía como antesala del desastre ambiental más grave hasta ahora registrado en la cuenca baja.

El 8 de mayo se cortó el ingreso de agua a Argentina, solo pasa agua hacia Paraguay por el canal. En los restos del cauce mucha gente va a pescar, ya que los peces que quedaron atrapados en fosas insuperables son miles (vienen desde Salta y Bolivia). Este año habrá una gran mortandad, como el año pasado. Lo sorprendente y preocupante es que el año pasado se cortó en el mismo lugar, pero en Julio, este año se corta dos meses antes; lo que significa que habrá una gran sequía en Argentina, que seguramente impactará en todo el bañado. La situación para Villamontes es próxima a la de un desastre, ya que toda la economía de la ciudad este año se verá altamente afectada.
La mayor parte de la creciente se desvió hacia el territorio paraguayo, por la efectividad del canal y el proceso de taponamiento del cauce por una combinación de acciones naturales y antrópicas sobre el río a la altura de la Embocadura y los primeros dos kilómetros aguas abajo.

Las consecuencias son evidentes: el agua dejó de correr hacia Argentina interrumpiendo el paso de los peces migratorios y anunciando un largo período de sequía para todos los sistemas, naturales y humanos, en torno a los derrames del Pilcomayo en Argentina.

Paralelamente, en Paraguay se producen inundaciones y taponamientos de cauces y cañadas por arrastre de sedimentos de diverso origen, como es el caso del Puente Catán. Gran mortandad de ganado vacuno, anegamiento de pastizales, poblaciones aisladas y cortes de caminos son los resultados de un ingreso de agua no regulado en la toma del río.
Las consecuencias económicas son evidentes: pérdida del recurso pesquero, mortandad de ganado por inundación o por sequías, destrucción de infraestructuras, entre las más notorias.

Probablemente lo más grave será la pérdida del recurso pesquero para todas las poblaciones de Salta y Bolivia que viven de él, tanto en su carácter comercial como de subsistencia. Puede, asimismo, preverse un impacto fatal sobre la capacidad de reproducción de las especies que desovan aguas arriba (sábalo y dorado especialmente), que ya han demostrado una merma progresiva de su presencia en la cuenca.

En Vilamontes, el 7 de mayo se levantaba la veda de pesca, sin peces. Los campamentos de pescadores en el Pilcomayo sacaban entre 5 a 25 piezas por día, con cualquiera de las diferentes artes de pesca utilizadas. Con las redes de arrastre se llegó a colectar apenas 40 peces. Los mismos, además de pocos, son pequeños y “flacos”; es decir, probablemente no estén en condiciones de reproducirse y sean peces residentes de la zona.

Para la misma fecha, pasó por Crevaux un cardúmen pequeño. Tanto en esa localidad como en todas las de la costa desde Pedro P. Peña hasta el Itika Guasu, la gente se halla sorprendida porque nunca tardaron tanto los cardúmenes.

Para el 20 de Mayo la mayoría de los 36 concesionarios weenhayek están retirando las redes grandes para lelvarlas a su casa. En cada puesto de pesca se agrupan entre 20 a 50 familias, y la pesca de unos 20 a 50 sábalos no permite ni siquiera que puedan alimentarse todas las familias. Los pescadores con red pollera son los que están pescando aún, pero muy poca cantidad de pescado que se vende a 2,2 USD por unidad. El 21 se inició el Festival de la Pesca en Villamontes, con la ausencia de pescados.

Centenares de familias weenhayek y decenas de familias guaraníes han encontrado en la pesca una estrategia de vida durante cuatro meses al año. Otras estrategias como la recolección de miel y frutos silvestres han perdido su importancia con relación a décadas pasadas. El año pasado en la zona guaraní del Itika Guasu casi no hubo pesca. Fue un hecho insólito para las 17 comunidades guaraníes que se dedican principalmente a esta actividad. Este año se avecina una crisis hasta ahora nunca vista.

sábado, 25 de septiembre de 2010

El colapso de la pesca y el colapso de los derechos en la Cuenca del Pilcomayo


La actual crisis del Pilcomayo, con su tragedia del agua para Argentina y de la pesca para Bolivia, desenmascara tácitamente otras problemáticas ocultas. Los tres países que comparten el territorio del Pilcomayo se reúnen a debatir sus visiones desde 1995, cuando se conforma la Comisión Trinacional para el Desarrollo de la Cuenca del Pilcomayo. Con el paso de los años, en el 2008, se conforman los Comité de Coordinación de Cuenca, organismos que deben reflejar la participación de la sociedad civil en las decisiones sobre la cuenca.
La muerte del río, la muerte de la pesca (Foto E. Arias)
Sin embargo, algo pasa, porque dos problemas claves para la cuenca baja aún no han sido resueltos adecuadamente: la distribución de las aguas en la cuenca baja inferior (Argentina y Paraguay) y la pesca en la cuenca baja superior (Bolivia y Salta). Ambos se han puesto de manifiesto de manera explosiva en el 2010. Estos problemas de carácter coyuntural, pero crónico, son sólo los síntomas de un mal mayor: la falta de gobernabilidad de la cuenca, a pesar de su organismo de cuenca, y el colapso de los derechos indígenas y los derechos ambientales en el marco de la explotación capitalista de los recursos ocupados tradicionalmente por los pueblos originarios.
 Sólo un hilo de agua entraba a Argentina el 4 de Septiembre del 2010
La falta de gobernabilidad de la cuenca resulta, entre los aspectos más resaltantes, de una compleja convergencia del desconocimiento orgánico (en sentido gramsciano) de la estructura y funcionamiento de la cuenca, de los intereses políticos (en donde el clientelismo descolla y el chauvinismo nacionalista enlutece los bicentenarios tan festejados), de los intereses empresariales (más preocupados por sus ganancias que por la efectividad de sus obras), del encubrimiento de fallas graves en las obras por parte de los mecanismos gubernamentales de control e inspección; de la falta de participación en los procesos de toma de decisiones y control de acciones (falta de convocatoria y falta de convocados), de la falta de entendimiento entre los conceptos y visiones locales y las representaciones de la realidad de los funcionarios públicos (en general muy ajenos y lejanos del territorio), de la falta de integración física entre los actores locales (que se refleja en preocupaciones muy puntuales y acotadas geográficamente).
El colapso entre los derechos indígenas y los derechos ambientales, se encuentra en el marco de la inserción de los pueblos originarios en explotación capitalista de los recursos naturales. No se manifiesta sólo en la problemática de la cuenca; pero la actual crisis de pesca lo pone en el escenario como actor casi unipersonal. Los pueblos indígenas habitantes de la cuenca, especialmente los ribereños, se valieron por siglos de la pesca como sustento físico y fuente de mecanismos culturales de regulación social y ambiental. Desde hace poco más de cuarenta años, la instalación de la pesca comercial en Bolivia y en la costa salteña del Pilcomayo, ha incidido directamente en cambios culturales y ambientales que hacen a la actual crisis. Tradicionalmente, una colección de tabúes regulaban la pesca, en su cantidad y calidad. El río, cual una persona bondadosa, daba a sus habitantes el alimento necesario, pero para ello debían cumplirse reglas y respetarse prohibiciones. La introducción del concepto y práctica de la pesca como medio de producción capitalista (el pescado como mercancía) transformó radicalmente la calidad del arte de pescar y la cantidad pescada. De esta manera, la pesca, de actividad tradicional y culturalmente estructurante, pasa a ser una actividad mercantil, extractiva sin regulación eficaz, que raya con la depredación. El cambio en el significado de la actividad anuló radicalmente los mecanismos tradicionales de control, sin reemplazarlos por otros que sean efectivos o mantengan la eficacia de aquellos. Acá comienzan las preocupaciones ambientales. 

 Niño pescador (foto 1930)

En tanto los pueblos originarios del chaco vivían de lo dado por la naturaleza (en sus diferentes representaciones), si bien no eran “ambientalistas” en sentido moderno, cuidaban de esos recursos para que sus dueños (las diferentes representaciones de la naturaleza) no se enojaran y los abandonaran a su suerte. Esos cuidados estaban regulados por prohibiciones (tabúes) y actividades culturales que reflejaban la idea de una custodia permanente del recurso. En el caso de la pesca, las principales regulaciones tenían que ver con el tratamiento del pescado y el aprovechamiento total del producto, con prescripciones específicas para el manejo de sus vísceras, huesos y otros residuos. Asimismo, prohibiciones vinculadas al estado menstrual o de embarazo de la mujer del pescador y a la salud del pescador mismo, regulaban el ingreso al agua, estableciendo así una “veda” mensual muy cercana a las actuales propuestas de veda semanal en otras regiones de la Cuenca del Plata. La inserción en el mercado laboral capitalista, transformando el cuerpo en mercancía, primero mediante el trabajo en los ingenios azucareros, luego en los obrajes de madera; modificó la actividad pesquera cuando ésta pasó a ser comercial. El pescador deja de ser la persona que se relaciona cara a cara con el dueño del río, para transfigurarse en un operario que maneja redes y barcazas, por un jornal regulado por la cantidad de pescado puesto a la venta. Ya no es posible mantener un rendimiento aceptable de pesca guardando prohibiciones y manteniendo la calidad ambiental tradicional. Estas transformaciones han hecho que hijos y nietos de aquel respetuoso pescador, se transformaran en agentes de depredación de las especies comerciales y en prestamistas a comisión de los sitios de pesca. 

Recuperando las tradiciones de pesca, en un brazo del bañado en La Brea (Foto M. Fernández)  

La afluencia de cientos de pescadores comerciales, ajenos al territorio, a las concesiones pesqueras otorgadas a los pescadores nativos del Pilcomayo afecta de manera determinante al ambiente. No solo por la sobrepesca que se realiza, sino también por las diferentes formas de degradación ambiental que se producen con la presencia de miles de personas en áreas sin condiciones infraestructurales mínimas para contenerlas. Una equívoca interpretación de los derechos indígenas puede llevar a justificar la depredación sin considerar los derechos a un ambiente sano que tienen todos los habitantes de la cuenca. 

Tendencia de la captura de sábalo en Villamontes desde 1980 a 2010, comparado con los derrames anuales

La necesaria regulación ambiental se impone. Sin embargo, el mercado es más fuerte que las tradiciones y que la protección legal del recurso. Converge, de esta manera, la falta de gobernabilidad en la cuenca con la pérdida de los valores tradicionales y el interés de personas y empresas ajenas al territorio, en un perverso juego de echar culpas por la falta de peces cuando merman los cardúmenes, motivado por la necesidad empresarial de venderlos.
Los conocimientos indígenas, la cultura y las prácticas tradicionales han contribuido a la construcción de conceptos relacionados con el desarrollo sostenible y equitativo y a la ordenación adecuada del medio ambiente y los territorios. Pero esta contribución de los pueblos indígenas al diseño de las bases conceptuales para la gestión de la cuenca se pierde en el huracanado avance del capitalismo sobre sus prácticas productivas tradicionales. Lejos de poder determinar libremente las líneas de su desarrollo, han quedado subsumidos a los intereses del modelo socioeconómico que se impone internacionalmente, estructurando sus propios intereses en el marco de los intereses de la sociedad global, en un proceso de asimilación que los aleja de sus valores tradicionales y de la construcción de su identidad diferenciada. El sistema capitalista ha hecho de los pueblos indígenas objeto y sujeto activo del consumismo incremental que caracteriza en la actualidad al mundo globalizado. Sin embargo, es evidente que esto no ha redundado en un mejoramiento de la calidad de vida; sino, por el contrario, es visible la insatisfacción de las necesidades básicas, reflejadas principalmente en una alimentación inadecuada, una pérdida de la salud que caracterizaba a sus antepasados y la insatisfacción permanente por no alcanzar los objetos ofrecidos por el mercado. El ejercicio de los derechos indígenas se concentra, principalmente, en el objetivo de alcanzar el mismo modelo socioeconómico de la sociedad hegemónica, alejándose de las propuestas o representaciones que caracterizaron su diversidad. En este proceso, son los mismos pueblos indígenas, mercantilizando los bienes dados por la naturaleza, quienes violan el derecho a la conservación y protección del ambiente de sus territorios, dejando sin garantías a sus generaciones futuras, pero ocultándolo bajo el discurso de que la naturaleza nunca dejará de darles. El colapso ambiental está implícito en sus propias prácticas modernas de pesca. Sobre esto es necesaria una profunda reflexión con los jóvenes y con quienes lideran la producción pesquera; a fin de que su patrimonio, cultural y ambiental, no quede en manos del mercado y sea objeto de una desintegración total, o se transformen lentamente en sujetos de acusaciones por parte de quienes desean ejercer sus derechos a un ambiente sano.

Movilización de pescadores de Salta y Bolivia buscando resolver la discontinuidad del cauce


Desde mediados del mes de Junio las comunidades pescadoras de Salta y de Bolivia han visto afectada su actividad comercial por la disminución abrupta de cardúmenes de sábalo. A principios de Julio, el Sindicato de Pescadores del río Pilcomayo, de Villamontes, dirigió una nota al delegado wichi de Salta, solicitando información acerca de la existencia de estudios, con una tácita referencia a la crítica situación que se comenzaba a vivir. Para mediados de Julio ya prácticamente no se pescaba nada comercializable.  Durante los monitoreos de Mayo y Junio, el equipo de monitores realizó identificaciones de los sitios más críticos, indicando ya la inminente interrupción del curso de agua hacia Argentina.  
 Sunchal.  Área crítica identificada durante el monitoreo del 25 de Mayo,
junto con funcionarios del gobierno de Formosa
(Foto M. Fernández)
En Julio identificaron las “trampas" en donde los peces ya no podían pasar y las pozas en donde comenzaba la mortandad. Se informó a los funcionarios de Formosa y al Facilitador del Comité de Coordinación de Cuenca de dicha provincia, cuyo rol, en este caso, fue el de comunicar a las autoridades y reenviar los informes a la Secretaría de Recursos Hídricos de la Nación. Durante el mismo mes, un grupo de pescadores recorrió el cauce hasta las cercanías de Pampa, en Formosa, encontrando pozas llenas de peces muertos debido a la falta de oxígeno en el agua y al intenso frío. Ya para ese entonces, el curso de agua que ingresa regularmente a Argentina se había interrumpido totalmente, derivándose prácticamente la totalidad por el canal que ingresa a Paraguay. Es menester resaltar que desde el invierno del 2009 se identificó esta zona como altamente crítica para el paso de los peces y en el proceso de colmatación del cauce, comunicándose a las autoridades de cuenca de Formosa.
 Pozas de la muerte, identificadas a fines de Julio, ya sin escurrimiento de agua
(Foto F. Centeno)
  Pescando entre la muerte (Foto F. Centeno)
 (Foto facilitada por Daniel Nieli a la delegación Boliviana en Santa Victoria)
Esta preocupante situación movilizó a la gente pescadora de Salta, quienes fueron convocados a una reunión en Santa Victoria, el día 16 de Septiembre. Se invitó a los representantes del pueblo weenhayek a participar y la Dirección de pesca envió una delegación de técnicos para acompañar a los pescadores. En la reunión se presentó el tema y varios documentos gráficos elaborados por el concejal Pedro Lozano, que sirvieron para ilustrar dramáticamente el cuadro.
Resultado de la reunión fue una convocatoria a dirigirse el día 18 de Septiembre a la zona de pérdida de continuidad del agua (“lugar del desvío” indica el Acta, dando a entender que hay una intencionalidad por detrás del hecho), a fin de realizar obras manuales para reencauzar el río. Se manifiesta falta de información y de conocimiento de las obras realizadas por Argentina y Paraguay aguas abajo y se acuerda solicitar el cese de toda obra en el río condicionando a la consulta popular y evaluación de los proyectos. Asimismo se acuerda solicitar a las tres Cancillerías (Bolivia, Argentina y Paraguay) que evalúen los daños causados y deslinden responsabilidades; entendiendo que el desastre actual es causado por las acciones antrópicas.
Asimismo, la asamblea reunida dirige una carta al Canciller Timerman, para ponerlo en conocimiento de la grave situación y solicitando que realice las diligencias necesarias que aporten respuestas al desastre provocado.
 
Tal como se anunció, el día 18 más de doscientas personas concurrieron a la zona conocida en Paraguay como La Embocadura, en las cercanías de la antigua Santa Teresa, con palas, hachas y machetes para iniciar obras manuales de dragado del cauce abandonado. Al día siguiente se sumaron otras doscientas personas procedentes de Bolivia, reforzando la actividad.
Trabajos manuales de reencauzamiento del agua, por el cauce natural
(Foto facilitada por ASOCIANA)
En primer plano, la obra manual realizada por los pobladores pescadores convocados, en segundo plano,sobre la barranca, las máquinas realizando una canalización sobre la terraza de inundación natural, en tercer plano, con vegetación alta, la línea de barranca abandonada por el agua hace cinco años  (Foto ABC Color-Digital, Asunción)

Paralelamente, la provincia de Formosa ya había emplazado una máquina para comenzar las obras de dragado, desde la barranca. Días después llegó otra máquina. Al tiempo que los pobladores avanzaban con las limpiezas en el mismo cauce, los equipos de Vialidad Provincial hacían lo propio, abriendo un canal que contornea las extensas planicies de inundación (terrazas que va formando el mismo río, al depositar sus sedimentos en la curva).
Canalización terminada sobre la terraza de inundación natural, realizada por la Provincia de Formosa
(Foto ABC Color-Digital, Asunción)
Los pescadores quieren pescar; los ganaderos quieren agua; las empresas, obras; la prensa aprovecha para mover opiniones de acá para allá, poniendo en jaque la capacidad de sus gobiernos. En Bolivia preocupa la caída económica que generó el desecamiento del cauce principal. Para las autoridades paraguayas, estas acciones representan una violación de los acuerdos internacionales. Para la Cancillería argentina, nadie tenía conocimiento de todo esto. Formosa hace silencio. Con caudales inferiores a 10 m3/s, los países de la cuenca inferior miran el hilo de agua ir para un lado o para el otro y desean que la creciente no los tape de lodo … paradojas de querer dividir un territorio tan indómito como su gente.
Mientras tanto, inconsultamente, con protestas explícitas por falta de participación en las políticas y acciones sobre la cuenca, un proyecto de reencauzamiento de aguas en la zona de María Cristina-La Dorada se está estudiando, como iniciativa de la Dirección Ejecutiva de la Comisión Trinacional para cumplimentar obligaciones pendientes con la Unión Europea devenidas del Proyecto de Gestión Integrada y Plan Maestro. Se trata de una licitación pública en el marco de la ejecución de un dique interceptor que divida las aguas en forma equivalente a ambos lados (proyecto heredado de un conocimiento del Pilcomayo y su dinámica de 1995, dos veces frustrado por los cambios topográficos desarrollados por la misma deposición de sedimentos que pretende controlar) y está señalado como uno de los resultados esperados de esta gestión.