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lunes, 31 de agosto de 2015

PREVISIONES DE RIESGO PARA PARAGUAY Y ARGENTINA

Un análisis de una imagen 229-076 del LANDSAT 8, correspondiente a la zona del Pilcomayo entre Pozo Hondo-Misión la Paz y aguas abajo de la Rinconada, de fecha 28 de Agosto del 2015, comparado con imágenes anteriores, del período de creciente de este año, nos permite prever algunas situaciones de riesgo.

De lo que se ve en esta imagen, se deduce que el agua que ingresa a Paraguay lo hace muy lentamente, con dificultad creciente a medida que avanza, debido a los niveles altos de colmatación de la Cañada Lamadrid.  Acualmente el agua está a la altura de Mistolar (un poco aguas arriba), por dicha cañada.  Sin embargo, se observa una creciente dificultad para su paso, que se manifiesta en el hecho de que el poco caudal que se traslada, se abre en varios caucecitos muy débiles, con riesgos claros de evaporación o absorción.  El caudal del río en la boca del Pantalón es aproximadamente inferior a los 45 m3/s.  Viendo las fotos que enviara Moisés Fernández hace un tiempo atrás (ver último informe del Blog Monitoreo Pilcomayo, http://monitoreopilcomayo.blogspot.com.ar/2015/08/estado-de-desecamiento-del-canal-de.html), se puede suponer que a Paraguay está ingresando entre 5 a 10 m3/s (más cerca de 5 que de 10).  La previsión para la primavera es que disminuya este caudal.

En cuanto al sector argentino, una comparación de la imagen en la zona de Pescado Negro (Patillo) y La Rinconada, con imágenes anteriores, durante el período de creciente; hace prever para la próxima creciente, una situación muy crítica que llevará a un aumento creciente de la vulnerabilidad de las poblaciones tobas entre Algodón, San José, Churcal hasta La Rinconada; poniendo a riesgo todas las poblaciones que se encuentra en la costa del bañado.  Esto se debe a que en las crecientes de 2014 y 2015 se han transportado y acumulado muchos sedimentos sobre la costa.  Al estar todavía muy alto el sector central y Norte del bañado, toda el agua se desplaza hacia la zona poblada, al Sur.  Durante la creciente (que se estima importante, ya que la mayor parte del agua ingresará hacia Argentina) existen altas probabilidades de que las poblaciones tobas se inunden completamente; incluyendo La Rinconada, que inicialmente quedará aislada.

Es urgente tomar medidas precautorias, tanto para la inminente sequía que padecerá la región de los bañados de Paraguay; como para la muy probable situación de inundación que impactará sobre las poblaciones tobas de Sombrero Negro (desde Algodón hasta Rinconada), afectando a una población aproximada de dos mil personas.

jueves, 4 de junio de 2015

Observaciones al proyecto de dique interceptor en la zona de Agropil

El Director de la Comisión Nacional del Pilcomayo, Ingeniero Daniel Garay, tuvo una reunión con los productores ganaderos criollos de la zona de AGROPIL, el 21 de Mayo pasado.  Les informó de dos proyectos que se ejecutarían próximamente.  El primero se refiere a la canalización de la Cañada Lamadrid Norte, aparentemente por pedido expreso de los ganaderos y estancieros ubicados aguas abajo de la región de Margariños.  El segundo, la construcción de un dique para controlar los sedimentos, que se construiría aprovechando los bajos de la zona de AGROPIL.  Como coronación de lo que para los presentes era una irracionalidad incomprensible, justificó las propuestas con el argumento de que ya no necesitarán tantas tierras para producir "lo poco que tienen" ("las pocas cabras", literalmente), porque van a traer proyectos de desarrollo, con ganadería intensiva y agricultura; todo esto asociado a un proceso en donde el INDERT (institución oficial encargada de las tierras en el Paraguay, muy reconocida por la poca transparencia de sus gestiones) aseguraría la titularidad de sus tierras.

Luego de esta reunión, se nos pidió una opinión respecto a estas propuestas.  Las observaciones que siguen se han realizado para responder a este pedido; en base a investigaciones en la cuenca media argentina, desarrolladas por Mabel Amarilla y Luis María de la Cruz, de manera independiente. El texto que sigue fue redactado por Luis María de la Cruz; siendo de su absoluta responsabilidad.

El Pilcomayo arrastra, en crecientes normales (la de este año fue inferior a lo normal), entre 130 y 160 millones de toneladas de tierra (sedimentos minerales) por año. De estas, entre 120 a 130 millones de toneladas de tierra representan el 90 % del arrastre total; ya que los finos en suspensión no se calculan para los procesos de depósito (datos SSRHN 1967-2003). Los depósitos dejado sin dique (o sea, con los sedimentos corriendo con el agua) en la zona de Potrillo (área de bañado con corredera natural, sin obras de canalización, un poco más arriba que Agropil) oscilaron (observaciones en Argentina, entre el 2000 y el 2005) en promedio entre 0,40 m y 0,60 m por año. El espesor promedio depositado en la zona del río se considera teóricamente en equilibrio (se deposita lo mismo que se arrastra); aunque no es así, sino sólo para el cálculo de corto plazo (la prueba está en que el mismo río se colmata a largo plazo). El espesor de los depósitos en zona de los canales y cañadas es de 0,30 m anual; promedio que debe considerarse en la evolución de los canales; ya que la fuerza de arrastre de fondo de los canales es mucho menor que en el cauce mismo del río. Este depósito anual es lo que se evidencia en las cañadas y correderas, que se colmatan cada tantos años, dependiendo de la combinación de la magnitud de la obra de drenaje y la capacidad de arrastre de fondo que toma el agua en creciente en ese tramo. En el caso de las cañadas naturales, las curvas que se forman por falta de pendiente, juegan en contra de la vida útil de la cañada; ya que al disminuir la velocidad en las curvas, los depósitos se aceleran. Lo mismo pasa cuando se forman curvas en los canales. Entre 2003 y 2010, frente a Potrillo (2003-2005 sin obras de canalización, 2006-2010 con obras de canalización), los perfiles que se hicieron demostraron que hubo una deposición de sedimentos del orden de los 0,35 m por año. O sea, que el suelo se elevó en siete años 2,45 m, habiendo cauce y sin barreras naturales o artificiales. Los resultados son más que evidentes en las transformaciones profundas que se observan a simple vista en la zona.

Junto con el arrastre de sedimentos minerales, se produce el arrastre de vegetación (palo bobos, troncos de sauces y otras maderas que caen de las barrancas). Este arrastre de vegetación produce grandes acumulaciones en las zonas de menor velocidad, incrementando la tendencia al taponamiento de los cauces, correderas, cañadas y áreas bañadas de paso del agua. Si bien no se los considera en los cálculos hidráulicos de sedimentación, son parte de la realidad del Pilcomayo que define sus características cambiantes sobre el territorio y la transformación de cauces en zonas totalmente colmatadas. Constituye uno de los factores primarios de atarquinamiento del río, cañadas y canales. La característica aleatoria del desarrollo de estos materiales no permite incluirlos en los modelos hidráulicos para la previsión del comportamiento del río.

Consideremos, con estos datos, el proyecto del dique interceptor en la zona de Agropil.

Suponiendo que el sistema funciona perfectamente (lo cual hoy ya no es así); debería ingresar el 50% de los volúmenes de agua y sedimentos a Paraguay. Prácticamente todo ese 50 % debería llegar a Agropil, pues debe canalizarse desde la Embocadura hasta ahí en este momento, para que el sistema funcione. Esto significa que el 50 % de los sedimentos transportados se encontrarían frente a una barrera que detiene su paso. Estamos hablando de aproximadamente 60 millones de toneladas. Esto representa entre 25 y 37 millones de metros cúbicos (dependiendo de la densidad media del sedimento que se transporta) por año que quedarán en el dique. El área de deposición de Agropil, si calculamos con el diseño del proyecto de la Comisión y un sector retrocedente hasta Pelícano o Tuscal viejo (puesto la Mora, 17 Km aproximadamente en línea recta, que es más que lo que se suele calcular como efecto de remanso), tenemos una superficie aproximada de un 125 millones de metros cuadrados. Con un muro de seis metros de altura máxima en la coronación (exagerando las posibilidades topográficas de la zona), aguas abajo, disminuyendo hacia aguas arriba según los niveles que de el terreno, y una profundidad natural promedio de 1,5 m ( media que está también exagerada), tendríamos una capacidad de retención hasta su colmatación de 187 millones de metros cúbicos. Esto significa que en cinco años se colmata formando un domo en la cuenca y facilitando el paso para Argentina de los sedimentos y el agua; además de inundar hacia el Norte en Paraguay. Claro que la hidráulica no es una ciencia exacta y el río no es matemáticas. Al empezar a colmatarse la parte baja y frenarse el agua de cada pico de creciente, el resto lo hará aceleradamente en mucho menos tiempo y los desbordes se producirán desde el primer año, principalmente hacia el Sur de la cola de remanso, en donde tiene mejores pendientes. Siguiendo el diseño del terraplén planteado por el MOPC, en el primer año muy probablemente el agua pasará hacia Argentina, inundando totalmente la localidad de Puerto Irigoyen y poniendo a riesgo la localidad de El Quebracho.

Imagen donde se puede apreciar el diseño del dique interceptor de AGROPIL

Con las cifras mencionadas, la idea de movilizar los sedimentos mediante maquinaria a otros sitios para incrementar la vida del dique, cae por su propio peso. No hay presupuesto que soporte tal magnitud de trabajo y en tan poco tiempo, pues para moverlos, hay que esperar que el suelo pueda pisarse con maquinaria; y eso ocurre recién para finales del Invierno o principios de Primavera. Considerando que un volquete medio carga entre 5 a 6 m3 de tierra; se necesitará mover mínimamente alrededor de cuatro millones de volquetes; a fin de remover los sedimentos de un año.

Si paralelamente se canaliza la cañada Lamadrid Norte, un porcentaje del agua y sedimentos derivará por ahí. Gran parte de estos sedimentos van a terminar entre Margariños y Catán o incluso General Díaz, inundando más a los pobladores que ya están sufriendo las consecuencias de la colmatación de la cañada, y abriendo nuevas zonas de inundación, hacia el Norte y Sur. Ya he mostrado cuáles son empíricamente los índices de sedimentación anual promedio para el funcionamiento de estas cañadas.

La derivación por la cañada, le daría una chance a ese dique; digamos, por un año o en el mejor de los casos dos.

En todo esto, es necesario resaltar que hasta ahora se mantienen los bajos de Agropil porque los sedimentos quedan mucho antes, debido a la colmatación de Lamadrid desde San Antonio hasta Solitario y porque antes funcionó la cañada y llevaba el agua con sedimentos hasta Catán (por eso se inundaron todos esos campos, entre Margariños, Catán y más abajo).

Estos son los argumentos por los cuales, desde 1995 que se habla de la construcción de un dique interceptor, no se ha realizado. El primer proyecto debía unir San Martín con San Antonio; fracasó terminando ya el diseño, debido al arrastre de sedimentos d ella creciente de 1998-1999, que modificó absolutamente la topografía de la zona (topografía de diseño). El segundo proyecto debía desarrollarse entre Caracol y Agropil. Tampoco se realizó debido a los cambios permanentes en la topografía por el arrastre y deposición de sedimentos; sin dar lugar ni a los estudios preliminares (sólo los topográficos básicos de la traza). Un tercer proyecto se debía estudiar en la zona de Quebracho-Tuscal, aproximadamente; pero no se llegó si a hacer la topografía básica debido a los cambios topográficos en Paraguay, al ingresar los mayores módulos a este país desde el 2010. Halcrow licitó los estudios y decidió un emplazamiento en la zona de canales. Al modelar se dieron cuenta de que un dique en esa zona colapsaría de inmediato, por lo cual propusieron un sistema de “alerones” paralelos al río y canales, que derivaran el agua de manera más regular. Sin embargo no se avanzó debido a los cambios profundos que cada año el Pilcomayo produce en toda la región de bañados.

Lo más sensato y hasta ahora efectivo, ha sido limpiar los canales y cañadas para el el agua avance y haga su recorrido. Por supuesto que esto significa que los sedimentos avanzarán aguas abajo, en la medida en que los canales avancen aguas abajo. La única forma de lograr agua “limpia” en los sectores medios e inferiores, es dejar que el agua desarrolle su avance por las zonas bajas, depositando los sedimentos y drenando en sitios claves de las nacientes de cañadas inferiores. Esto significa inundar más a los productores de las zonas medias (Mistolar hasta Catán o General Díaz). Los beneficios obtenidos por los productores del sector inferior, deberían traducirse en sistemas de subsidios para los productores del sector medio, atendiendo a las potenciales pérdidas materiales y pérdidas de oportunidad productiva y capitalización.

A estos aspectos críticos, es necesario agregar la opinión y percepción que la población local tiene del proyecto del dique interceptor. A los ojos de los técnicos que han pergeñado la idea de un dique interceptor para el “filtrado” de las aguas con sedimentos, las tierras bañadas y la gran laguna de Agropil, son tierras baldías o inútiles. Esto justifica para ellos, el llenarlas de sedimentos que tardarán años en tornarse en tierras aptas y también el traslado de excedentes de sedimentos a otras áreas naturales bajas. Sin embargo, para los pobladores de la región, esta zona se constituye en una fuente inagotable de forraje en tiempo de sequía; manteniendo incluso algunos niveles de agua en la parte central de la laguna. El manejo cultural de estos campos se presenta como un claro ejemplo de uso pastoril compartido, constituyendo una forma de pastoreo colectivo responsable por parte de los pequeños productores criollos que ocupan la región. Este sistema pastoril pilcomayense (repetido en otras zonas del bañado como estrategia colectiva de los ganaderos criollos) se torna en una importante manifestación de la existencia de una estrategia de mitigación (no la única) para los cambios que se van incrementando en esa zona, debido a las transformaciones naturales del río y sus bañados y a las evidentes variaciones en el clima de la región, en los últimos años. El proyecto es visto, por la población local, como un atentado irracional a sus economías, a su soberanía alimentaria y a sus derechos territoriales tácitamente adquiridos por ser pobladores centenarios de la región.

viernes, 5 de julio de 2013

Tendencias Climáticas para Julio-Agosto-Septiembre

De acuerdo a los informes del SMN (Arg), DINAC (Par.), SENAMHI (Bo) e INMET (Bras.), las tendencias climáticas para Julio, Agosto y Septiembre son las siguientes:
1. Chaco Occidental (Este de Tarija, Este de Chuquisaca y Este y Centro de Santa Cruz), Salta, Oeste de Formosa, Oeste de Chaco, Oeste de Santiago del Estero, Tucumán, Oeste de Boquerón), con tendencia a estación seca y temperaturas superiores a las normales.  Alta probabilidad de sequía grave a extrema.

2. Chaco Central y Oeste de Chaco húmedo, tendencia a precipitaciones inferiores a las normales y temperaturas superiores a las normales.  Alta probabilidad de sequía moderada, especialmente hacia el Oeste de la región.

3. Chaco bajo (Par.) y Chaco litoral (Arg.)  Tendencia a precipitaciones normales
La tendencia en la cuenca baja del Pilcomayo, desde Villamontes (Bo.) hasta el bajo chaco (Par.) presenta alta probabilidad de sequía grave a extrema hacia el Oeste y moderada hacia el Este, excepto en las zonas que han sido inundadas y preservan agua en volúmenes significativos.  Para la cuenca argentina la tendencia es de sequía grave a extrema.  Las temperaturas esperadas son superiores a las normales.  La tendencia de velocidad los vientos en la cuenca baja de Bolivia y Norte de Argentina y Sur-Oeste de Paraguay es moderadamente superior a la normal con mayor prevalencia del viento S-SO (SENAMHI).

lunes, 27 de mayo de 2013

Análisis de la situación post-creciente en la zona Pozo Hondo-La Chaqueña / Misión la Paz-La Rinconada

El análisis de la imagen LANDSAT ETM 7 229-076 del 10 de Mayo de la zona de Misión La Paz-Pozo Hondo hasta  La Chaqueña-Palma Sola, y las comunicaciones recibidas en la última semana por parte de los pobladores locales, nos han permitido elaborar un breve análisis de la situación del río y los bañados, pasado ya el impacto de la creciente del 2013. 


En la zona de Pozo Hondo se observa el cordón defensivo desde aguas arriba del destacamento militar, hasta el pueblo de Pozo Hondo.  Se puede prever que en caso de actuar eficientemente esta defensa, en la próxima creciente (2013-2014) aumentará sensiblemente el riesgo sobre Misión La Paz, poniéndola en una situación de alta vulnerabilidad.

En la zona de los canales se observa un ingreso pobre hacia Argentina.  Hay una importante modificación de la curva del río, entrando ya en territorio paraguayo.  En el canal paraguayo, luego de la doble curva de ingreso más pequeña, se observa una limpieza paralela, que corresponde al canal paralelo que se hizo el año pasado antes de la creciente.  En la próxima creciente, el impacto de esta pequeña obra podrá ser el la ruptura de la curva y el ingreso a Paraguay por un canal del doble del tamaño que el actual, poniendo en serio riesgo el ingreso a Argentina.

En Paraguay se observa que la cañada Lamadrid está colmatada prácticamente hasta San Antonio.  Esto significa que para el año que viene Mistolar queda en medio del bañado.  A la vez, se puede prever un desborde importante hacia Argentina desde la zona San Antonio-San Andrés y por el cauce del Pichi.  Esto puede poner en peligro a Potrillo desde el Norte y a los parajes de la ruta 86, especialmente Puerto Irigoyen, que ya tuvo un avance del agua este año.

En la zona de La Rinconada-El Solitario (Argentina) se nos comunicó que hay una importante acumulación de sedimentos (suelos y vegetación) que fueron arrastrados hacia ese sector por las limpiezas y canalizaciones hechas en 2012 aguas arriba (zona de Patillo-La Esquina).

La falta de ingreso de agua hacia Argentina y la colmatación con barro y materiales vegetales de las lagunas y esteros que se usan corrientemente para la pesca, está afectando seriamente a los pescadores Wichi y Toba de Formosa, atentando contra su capacidad de independencia alimentaria.  Esta situación crítica está dando oportunidad a los cortadores de madera para lograr permisos por parte de los "caciques", a fin de ofrecer trabajos de obraje, apuntando hacia el palosanto, el algarrobo y el quebracho principalmente.  Esto atenta contra la integridad de los bosques nativos de la región y provoca serios conflictos al interior de las organizaciones indígenas.  A su vez, se constituye en una seria amenaza para garantizar la alimentación en el futuro; ya que estas especies, junto con otras del bosque nativo, ofrecen alimento (como es el caso del algarrobo) o albergan especies animales que son usadas como alimento y medicina entre los pueblos de la región. De esta manera, nuevas formas de etnicidio se van perpetrando en las costas del Pilcomayo, al atacarse o descuidarse los últimos restos de naturaleza y territorio que pueden brindar seguridad alimentaria para los pueblos la región.

miércoles, 10 de abril de 2013

El Bañado la Estrella llegará con retraso a la Ruta 28

Posiblemente entre esta noche y el viernes el agua del Pilcomayo esté llegando muy lentamente a la zona del Vertedero de la Ruta 28.
Los pocos caudales y obras de retención a la altura de El Descanso (terraplén derivador para llevar agua al canal Río del Norte), han demorado más de lo esperado la llegada del agua a esta zona.  Debido a que no se cuenta con información del volumen de agua que queda en camino, no es posible prever si los niveles superarán la altura del vertedero, llevando agua hacia los parajes entre la ruta 28 y la ruta 26 (San Martín 1, La Salada).
No se deben esperar eventos significativos en el sector aguas abajo de la Ruta 28.

sábado, 23 de febrero de 2013

ALERTA DE SEQUÍA

De acuerdo al informe Febrero-Abril del CIIFEN (con datos de más de 400 estaciones meteorológicas) se prevé para el período Febrero-Abril del 2013, en la zona del Pilcomayo (desde Villamontes hasta las proximidades de su desembocadura en la zona del bajo chaco en Argentina y Paraguay) y Chaco Central, precipitaciones por debajo de lo normal. Esto significa, para las zonas que no son inundadas por el Pilcomayo, que debe atenderse al hecho de que se pronostica la continuación del estado de sequía que impera en la región.

El mismo informe indica temperaturas máximas superiores a las normales para el Chaco Central.

Para las zonas próximas a las nacientes de los ríos Pilcomayo y Bermejo, se estiman precipitaciones por encima de lo normal. De ocurrir esto, debemos esperar aún nuevos eventos de crecientes en ambos ríos.


En la zona del Bañado La Estrella la lenta evolución del mismo y los pocos volúmenes que se observan en desplazamiento, dan indicio de que la situación de sequía se prolongará más de lo esperado, cuando se produjeron los primeros picos de creciente, hacia mediados y fines de Enero. 

jueves, 7 de febrero de 2013

Bañado La Estrella: Persiste la sequía

Las imágenes MODIS de ayer (sensor Aqua, 6 de Febrero) y de hoy (sensor Terra, 7 de Febrero) muestran un lento avance de las aguas del bañado; pero aún no llegan a la altura de El Cañón. 

Lo más preocupante que se observa en las mismas es que aparentemente el caudal que avanza está disminuyendo progresivamente, en la medida en que el agua va quedando en bajos y se va perdiendo por evaporación o absorción del suelo.  Esto implica que las fechas previstas para su llegada a la zona de la Ruta 28 se atrasarán, en la medida en que no entre agua al sistema de desbordes en Argentina de manera importante.

Los caudales en la cuenca alta, en Villamontes y en Misión la Paz son muy bajos y el agua que llega a la zona de distribución (Pantalón-Embocadura) se dirige casi toda hacia Paraguay.

jueves, 31 de enero de 2013

Aclaración del Lic. Atilio Medina, Jefe de la Unidad de Gestión de Cuenca de la Comisión Nacional del Río Pilcomayo, Paraguay

El Licenciado Atilio Medina compartió con ese equipo una aclaración de las funciones de la CNP que creemos pertinente difundir entre quienes están siguiendo y cooperando con lo que ocurre en el Pilcomayo en estos días.

"La Comisión Nacional Del Río Pilcomayo es la institución encargada por ley de conducir y distribuir las aguas del R. Pilcomayo, hoy día estamos atravesando por una situación de desbordes del río en algunos sectores del cauce del pilcomayo, zona de Solitario, Mistolar y bajo de Margariño (zona de Pozo León).

La CNRP es la entidad que esta coordinando y monitoreando toda la situación y es la que a través de su Director coordina todas las actividades con apoyo de la Gobernación y Emergencia Nacional en caso de evacuación de habitantes de la zona.

Ayer el Director y Miembros de la ARP estuvieron sobrevolando en helicóptero de la .F.F.A.A. y continúan hoy monitoreando hasta la embocadura, verificando el comportamiento del Río.

La cuenca del Pilcomayo, se divide en tres zonas (Alta, Media y Baja). La Alta que hoy día se encuentra con mucha agua, la Media que se encuentra situada bajo Gral. Díaz la cual esta actualmente con mucha agua y la Parte Baja con una sequía tremenda.

Lic. Atilio Medina, Jefe
Unidad de Gestión de Cuenca
Comisión Nacional del Río Pilcomayo"

sábado, 26 de enero de 2013

BAÑADO LA ESTRELLA, sequía, peces y avance de las aguas de creciente

BAÑADO LA ESTRELLA, ARGENTINA:  
 
Debido a la absoluta sequía que se produjo en el Bañado La Estrella, los pescadores de Salta y Bolivia deberán estar atentos a las migraciones de peces que se pudan dar, en los meses próximos, desde Paraguay, pues el sistema de La Estrella no tiene peces en cría.  Los que aparezcan, son los que bajan con la creciente de este momento.
 
De acuerdo a lo que se observa en la imagen MODIS de la fecha, está comenzando a entrar agua al sistema del Bañado La Estrella. La misma se encuentra a la altura de Santa Rosa, en dirección a La Rinconada (E).  Circula por la margen Norte del bañado.

Esperamos que esta novedad de tranquilidad a los ganaderos del bañado, que están desesperados por la intensa sequía de este año.  Paradójicamente, mientras en Santa Victoria Este se luchaba contra el agua, el embalse de la ruta 28 se secó prácticamente todo y el bañado, en todo su trayecto, no tenía agua hasta estos días.

Imagen MODIS-Terra del 26 de Enero 2013, 10 horas (14 UTC) aprox.

lunes, 5 de marzo de 2012

Novedades al 5 de Marzo

Los registros de los ríos muestran una acelerada bajante. Sin embargo, las precipitaciones de hoy en la zona de Palca Grande y El Puente son significativas, del orden de los 15 mm. Como primer dato, esto se ve reflejado en un incremento de altura en la escala de El Puente, a las 7 horas am., con 1,90 m (hasta ayer a la noche se encontraba más o menos estable en 1,72 m y antes de ayer en torno a 1,40 m).

Desbordes en Paraguay:
El agua está avanzando desde la zona este de Agropil hacia Margariños por el monte, al sur de los cauces. Todos los cauces de la zona están llenos y existen riesgos de desbordes. Alertar a la población desde Agropil hasta Catán.

PECES:
Se ha registrado pesca de sábalo en la zona comprendida entre Catán y General Díaz. Según se informa, hay bastantes peces de la especie.

Desecamiento de los esteros de la región oriental de Formosa:

Nos informan que en los campos que se suelen inundar, aguas abajo del Bañado la Estrella, en la zona de nacimiento del Riacho Montelindo (entre Pozo del Tigre y las Lomitas, hasta la altura de Pirané), los ganaderos y productores agrícolas, han notado grandes hundimientos de terreno en sus campos, produciéndose grietas continuas en gran cantidad, lo que les imposibilita realizar cualquier tipo de tarea. Informan también que hay zonas de monte donde se ven caídas de franjas de árboles, como producto de estos hundimientos. Comentan que las napas de agua se están secando y los riachos de la zona aún no se alimentan del Bañado la Estrella ya que no llega agua del Pilcomayo. Esto sucede desde hace unos años y los caudales de las napas se han reducido considerablemente. Los hundimientos, aprantemente, se producirían (al entender de los informantes) por el secado de estas napas. Los esteros de la zona están secos en su mayoría.

jueves, 12 de enero de 2012

Elementos para una interpretación de los acontecimientos del ciclo hidrológico 2010-2011

La evolución del Pilcomayo durante el ciclo hidrológico del 2010 al 2011 tuvo características inusuales para el comportamiento de las últimas décadas. Inusuales desde varias lecturas.

Por un lado, el comportamiento hidrológico, con el desvío total de las aguas hacia el lado paraguayo. El mismo ya era previsible de acuerdo a lo acontecido en el 2010, cuando el proceso de colmatación del cauce principal que deriva en el Canal Farías, de Argentina, ya preanunciaba una situación muy crítica para la siguiente creciente (la del 2011). Las acciones tardías y extremadamente someras realizadas a partir de los primeros acuerdos entre Argentina y Paraguay (después de Octubre del 2010) dejaban demasiado en claro, tanto para los pobladores locales como para observadores externos, la ineficacia de los esfuerzos y gastos realizados. Monitoreos de pobladores locales realizados desde Salta, Formosa, Paraguay y Bolivia expresaban en sus informes escritos y gráficos la sorpresa por la dimensión inadecuada de la obra respecto a la gravedad del problema de colmatación del cauce principal. Una mínima comparación con la actividad y volúmen de obra que se efectuó en 1996 para la apertura del canal Farías, da cuenta de la insignificancia de las acciones de este año y del año pasado por parte de Argentina y de los acuerdos binacionales con Paraguay.

 La inmensidad natural frente a las intenciones de la ingeniería. Máquina trabajando en el dragado del cauce.
Foto tomada del Google Earth, compartida por Schneider-Ferreira

Por otro lado, tal vez el aspecto más crítico del año, la pérdida total de la pesca comercial en Salta y Bolivia. Esto fue consecuencia del desvío de las aguas hacia Paraguay. Las zonas de cría se localizaron en los últimos veinte años en el Bañado La Estrella. Los bajos y zonas bañadas del Paraguay no fueron atractivos para las corrientes migratorias de peces y alevines nacidos en la cuenca alta y media alta en los últimos años, a pesar de que desde el 2009 ya existía conexión en tiempos de creciente.

Una tercera característica fue la sistemática invalidación de la participación popular en los procesos de debate y toma de decisión en Argentina. Una notoria vuelta al modelo hegemónico del poder, en manos de ingenieros y funcionarios, dejaron de lado las miradas, intereses y opiniones sobre lo que acontece en el río de la gente que vive cotidianamente con él. Con la designación oficial de tres monitores en Formosa y dos en Salta se resolvió la participación al acompañamiento de los mismos a las misiones técnicas. Los mismos monitores han expresado que en los recorridos no se toma en cuenta sus opiniones, sino que se los utiliza para tareas auxiliares y para guiar a las misiones por los caminos que no conocen. La supresión de los procesos participativos de la población local, se manifestó claramente en la falta de convocatoria de los Comité de Cuenca en Argentina y Bolivia. Una de las más claras muestras de distanciamiento fue la última reunión del Comité Trinacional de Cuenca, en Octubre del 2010. En plena crisis de pesca por el primer desvío del río, con los líderes de pesca en la puerta reclamando, el Comité estaba debatiendo el borrador del Reglamento Interno.

La falta de participación de los técnicos y funcionarios en el análisis y búsqueda de soluciones conjuntas con las poblaciones locales, para resolver el problema que se suscitó a raíz del desvío de las aguas, resultó en malestar y disconformidad por parte de la gente; pero principalmente en una sensación amarga de violación de sus derechos como pobladores originarios de la cuenca con intereses, conocimientos y experiencias que superan a las de quienes van desde afuera para realizar obras. Para la gente, el fracaso o ineficacia de algunas de las intervenciones realizadas se debe a esta ausencia de sus conocimientos, intereses y perspectivas.

Asociado a la recuperación de la hegemonía sobre las acciones en la zona de Argentina y Paraguay, se reactivó la Comisión Binacional, dejando de lado nuevamente a Bolivia en las decisiones que se toman entre los dos países de la cuenca baja, en cuanto al manejo de las aguas y el desarrollo de estrategias de distribución. Prevalece así el modelo hidrológico al hidrográfico que da sentido a un concepto amplio de cuenca. Mediante el modelo hidrológico es posible debatir qué pasa con las aguas que bajan, sin considerar a los países y regiones de aguas arriba, ya que a éstos no les incide el destino final de las aguas. Obviamente, este modelo interpreta al río como una fuente de agua consuntiva y no como un sistema biogeográfico (consuntivo o no consuntivo), interpretación que se da desde el segundo modelo. En Argentina el debate de cuenca tiene ambos modelos representados en los técnicos de los organismos oficiales, siendo el primero el hegemónico y prevalente en este momento, para las acciones a tomar.

Un último punto que queremos señalar en esta nota es la movilización popular que implicó la pérdida del recurso pesquero. Por primera vez la población local de Bolivia tuvo acciones claras y demandantes respecto al manejo de la cuenca. Hasta el 2010 la participación de los pueblos originarios de la cuenca baja de Bolivia fue más de carácter nominal y solidaria con sus pares de Argentina y Paraguay. Desde el 2010, con la primera merma de pesca y más aún en 2011 con la pérdida total de la pesca, las movilizaciones comenzaron a tener características mucho más comprometidas.

El 7 de Mayo del 2011 se inició el Festival de la Pesca en Villamontes sin el tradicional sábalo en las parrillas. El 8 de Mayo el río se cortaba en La Embocadura impidiendo definitivamente el paso de cardúmenes.

7 de Mayo del 2011, Villamontes espera los cardúmenes que nunca llegaron.
Foto gentileza Luis María de la Cruz


La situación continuó así todo el año. Bolivia se quedaba sin sábalos mientras que éstos morían a millares en los pozos que se iban desecando a lo largo del cauce abandonado. Algunas expediciones de pescadores de Salta y Bolivia lograron llevar algo de la zona de Potrillo, hasta que las autoridades de Fauna de Formosa y de Gendarmería Nacional lo impidieron. ¿Para qué? Para que los que quedan mueran en los pozos evaporados por el calor y la sequía de invierno.

A partir de esta situación el pueblo Weenhayek logra (entre los principales puntos) que el gobierno boliviano declare la emergencia económica del pueblo weenhayek, asignando una partida de recursos económicos para solventar la crisis que provocó la pérdida de la pesca y se comprometa a comprar tres dragas para apoyar las obras de limpieza del río. Entre fuentes financieras nacionales, departamentales y municipales, se distribuyó entre Junio y Septiembre alrededor de un millón doscientos mil dólares, además de otros beneficios vinculados con programas de apoyo a la producción. Según observadores locales, esa suma representa el movimiento financiero total de la pesca en la región cada año. Sin embargo, en el último encuentro de Noviembre, los representantes de los pueblos Weenhayek y Guaraní manifestaron su disconformidad por los resultados de las gestiones del gobierno ante la crisis. Para muchos, es difícil entender hacia dónde van estas críticas.

Aparentemente podemos decir que hay dos componentes en esta reacción.

En primer lugar, muy evidente, el modo de distribución de los recursos. Los mismos han sido distribuidos directamente a las familias beneficiarias, sin la intermediación de los “caciques” ni de los “capitanes”. Esta metodología rompió con la hegemonía de los líderes y su manejo del poder por sobre la población, intentando una ecuánime distribución. Dentro del modelo de liderazgo construido desde la colonización extranjera del territorio, esta “democratización” se constituyó en un atentado contra los liderazgos oficialmente establecidos. De allí que el mayor reclamo venga de parte de los dirigentes, y no tanto de las familias beneficiarias. En este sentido, también hay que observar que el modelo de pesca instituido desde el municipio y el departamento, mediante concesiones de sectores del río a capitanes de pesca, establece de por sí una desigualdad entre las familias. El modelo de la pesca tradicional se ha transformado en los últimos cuarenta años, tornándose en un modelo subalterno al capitalismo que opera sobre la actividad. De esta manera, de cooperar entre pescadores se pasó a una estructura de clase, en donde los capitanes de pesca pasan a tener empleados jornalizados para el manejo de las redes y faenado del pescado. Sin dudas, los privilegios políticos y económicos de los capitanes de pesca caen con un sistema de distribución de recursos igualitaria, entre las familias pescadoras. Las reacciones son obvias.

En segundo lugar, atendiendo al modelo autónomo de gobierno de los pueblos indígenas del chaco boliviano, las demandas apuntan al sentido de la pesca como actividad independiente. Los líderes de los pueblos weenhayek y guaraní ven en los subsidios del gobierno que se destinaron a paliar la crisis, una amenaza a la soberanía alimentaria. Los subsidios son entendidos como paliativos, pero no se los acepta como respuesta a largo plazo para la crisis pesquera. La política de subsidiación debe ser acompañada de acciones concretas para la resolución de las causas de la interrupción de las migraciones de peces. De allí que en el último encuentro de Noviembre se haya puesto énfasis (casi exagerado para algunos) en la compra de las tres dragas,que se acordó con el gobierno nacional. No es posible decir si dicha compra es una solución, si es un botín de guerra o si en la mirada de la gente marca una etapa diferente en las acciones concretas de Bolivia por solucionar el problema. Lo que creemos que podemos decir es que la gente ve en esta acción una respuesta concreta, más allá de los acuerdos internacionales que hagan falta para la operación de las mismas fuera del territorio boliviano.

En este sentido, debemos rescatar a la pesca como una actividad económica que garantiza a ambos pueblos la soberanía alimentaria durante los meses de invierno. Las dotaciones de mercadería representan, de alguna manera, un reflejo del interés del Estado Boliviano por mantener seguridad alimentaria. Pero esto no es lo que interesa solamente. Aceptar las donaciones sin resolver el problema de las migraciones de peces significa, en estos términos, una subalternalización total de la economía y de la soberanía de ambos pueblos, a las prácticas prebendaristas y clientelares de los gobiernos respectivos. Esta situación que ocurre desde hace años en Formosa y está comenzando a verse desde hace un tiempo en Salta (Argentina), no es invisible a los ojos de los líderes indígenas bolivianos. La visión que se trasluce en los reclamos hechos en las diferentes instancias de encuentro durante el 2011, reflejan la preocupación de perder la soberanía alimentaria y, en plazos posteriores, la soberanía como pueblos libres y autónomos dentro del sistema boliviano, al no tener una base económica propia e independiente.

sábado, 25 de septiembre de 2010

El colapso de la pesca y el colapso de los derechos en la Cuenca del Pilcomayo


La actual crisis del Pilcomayo, con su tragedia del agua para Argentina y de la pesca para Bolivia, desenmascara tácitamente otras problemáticas ocultas. Los tres países que comparten el territorio del Pilcomayo se reúnen a debatir sus visiones desde 1995, cuando se conforma la Comisión Trinacional para el Desarrollo de la Cuenca del Pilcomayo. Con el paso de los años, en el 2008, se conforman los Comité de Coordinación de Cuenca, organismos que deben reflejar la participación de la sociedad civil en las decisiones sobre la cuenca.
La muerte del río, la muerte de la pesca (Foto E. Arias)
Sin embargo, algo pasa, porque dos problemas claves para la cuenca baja aún no han sido resueltos adecuadamente: la distribución de las aguas en la cuenca baja inferior (Argentina y Paraguay) y la pesca en la cuenca baja superior (Bolivia y Salta). Ambos se han puesto de manifiesto de manera explosiva en el 2010. Estos problemas de carácter coyuntural, pero crónico, son sólo los síntomas de un mal mayor: la falta de gobernabilidad de la cuenca, a pesar de su organismo de cuenca, y el colapso de los derechos indígenas y los derechos ambientales en el marco de la explotación capitalista de los recursos ocupados tradicionalmente por los pueblos originarios.
 Sólo un hilo de agua entraba a Argentina el 4 de Septiembre del 2010
La falta de gobernabilidad de la cuenca resulta, entre los aspectos más resaltantes, de una compleja convergencia del desconocimiento orgánico (en sentido gramsciano) de la estructura y funcionamiento de la cuenca, de los intereses políticos (en donde el clientelismo descolla y el chauvinismo nacionalista enlutece los bicentenarios tan festejados), de los intereses empresariales (más preocupados por sus ganancias que por la efectividad de sus obras), del encubrimiento de fallas graves en las obras por parte de los mecanismos gubernamentales de control e inspección; de la falta de participación en los procesos de toma de decisiones y control de acciones (falta de convocatoria y falta de convocados), de la falta de entendimiento entre los conceptos y visiones locales y las representaciones de la realidad de los funcionarios públicos (en general muy ajenos y lejanos del territorio), de la falta de integración física entre los actores locales (que se refleja en preocupaciones muy puntuales y acotadas geográficamente).
El colapso entre los derechos indígenas y los derechos ambientales, se encuentra en el marco de la inserción de los pueblos originarios en explotación capitalista de los recursos naturales. No se manifiesta sólo en la problemática de la cuenca; pero la actual crisis de pesca lo pone en el escenario como actor casi unipersonal. Los pueblos indígenas habitantes de la cuenca, especialmente los ribereños, se valieron por siglos de la pesca como sustento físico y fuente de mecanismos culturales de regulación social y ambiental. Desde hace poco más de cuarenta años, la instalación de la pesca comercial en Bolivia y en la costa salteña del Pilcomayo, ha incidido directamente en cambios culturales y ambientales que hacen a la actual crisis. Tradicionalmente, una colección de tabúes regulaban la pesca, en su cantidad y calidad. El río, cual una persona bondadosa, daba a sus habitantes el alimento necesario, pero para ello debían cumplirse reglas y respetarse prohibiciones. La introducción del concepto y práctica de la pesca como medio de producción capitalista (el pescado como mercancía) transformó radicalmente la calidad del arte de pescar y la cantidad pescada. De esta manera, la pesca, de actividad tradicional y culturalmente estructurante, pasa a ser una actividad mercantil, extractiva sin regulación eficaz, que raya con la depredación. El cambio en el significado de la actividad anuló radicalmente los mecanismos tradicionales de control, sin reemplazarlos por otros que sean efectivos o mantengan la eficacia de aquellos. Acá comienzan las preocupaciones ambientales. 

 Niño pescador (foto 1930)

En tanto los pueblos originarios del chaco vivían de lo dado por la naturaleza (en sus diferentes representaciones), si bien no eran “ambientalistas” en sentido moderno, cuidaban de esos recursos para que sus dueños (las diferentes representaciones de la naturaleza) no se enojaran y los abandonaran a su suerte. Esos cuidados estaban regulados por prohibiciones (tabúes) y actividades culturales que reflejaban la idea de una custodia permanente del recurso. En el caso de la pesca, las principales regulaciones tenían que ver con el tratamiento del pescado y el aprovechamiento total del producto, con prescripciones específicas para el manejo de sus vísceras, huesos y otros residuos. Asimismo, prohibiciones vinculadas al estado menstrual o de embarazo de la mujer del pescador y a la salud del pescador mismo, regulaban el ingreso al agua, estableciendo así una “veda” mensual muy cercana a las actuales propuestas de veda semanal en otras regiones de la Cuenca del Plata. La inserción en el mercado laboral capitalista, transformando el cuerpo en mercancía, primero mediante el trabajo en los ingenios azucareros, luego en los obrajes de madera; modificó la actividad pesquera cuando ésta pasó a ser comercial. El pescador deja de ser la persona que se relaciona cara a cara con el dueño del río, para transfigurarse en un operario que maneja redes y barcazas, por un jornal regulado por la cantidad de pescado puesto a la venta. Ya no es posible mantener un rendimiento aceptable de pesca guardando prohibiciones y manteniendo la calidad ambiental tradicional. Estas transformaciones han hecho que hijos y nietos de aquel respetuoso pescador, se transformaran en agentes de depredación de las especies comerciales y en prestamistas a comisión de los sitios de pesca. 

Recuperando las tradiciones de pesca, en un brazo del bañado en La Brea (Foto M. Fernández)  

La afluencia de cientos de pescadores comerciales, ajenos al territorio, a las concesiones pesqueras otorgadas a los pescadores nativos del Pilcomayo afecta de manera determinante al ambiente. No solo por la sobrepesca que se realiza, sino también por las diferentes formas de degradación ambiental que se producen con la presencia de miles de personas en áreas sin condiciones infraestructurales mínimas para contenerlas. Una equívoca interpretación de los derechos indígenas puede llevar a justificar la depredación sin considerar los derechos a un ambiente sano que tienen todos los habitantes de la cuenca. 

Tendencia de la captura de sábalo en Villamontes desde 1980 a 2010, comparado con los derrames anuales

La necesaria regulación ambiental se impone. Sin embargo, el mercado es más fuerte que las tradiciones y que la protección legal del recurso. Converge, de esta manera, la falta de gobernabilidad en la cuenca con la pérdida de los valores tradicionales y el interés de personas y empresas ajenas al territorio, en un perverso juego de echar culpas por la falta de peces cuando merman los cardúmenes, motivado por la necesidad empresarial de venderlos.
Los conocimientos indígenas, la cultura y las prácticas tradicionales han contribuido a la construcción de conceptos relacionados con el desarrollo sostenible y equitativo y a la ordenación adecuada del medio ambiente y los territorios. Pero esta contribución de los pueblos indígenas al diseño de las bases conceptuales para la gestión de la cuenca se pierde en el huracanado avance del capitalismo sobre sus prácticas productivas tradicionales. Lejos de poder determinar libremente las líneas de su desarrollo, han quedado subsumidos a los intereses del modelo socioeconómico que se impone internacionalmente, estructurando sus propios intereses en el marco de los intereses de la sociedad global, en un proceso de asimilación que los aleja de sus valores tradicionales y de la construcción de su identidad diferenciada. El sistema capitalista ha hecho de los pueblos indígenas objeto y sujeto activo del consumismo incremental que caracteriza en la actualidad al mundo globalizado. Sin embargo, es evidente que esto no ha redundado en un mejoramiento de la calidad de vida; sino, por el contrario, es visible la insatisfacción de las necesidades básicas, reflejadas principalmente en una alimentación inadecuada, una pérdida de la salud que caracterizaba a sus antepasados y la insatisfacción permanente por no alcanzar los objetos ofrecidos por el mercado. El ejercicio de los derechos indígenas se concentra, principalmente, en el objetivo de alcanzar el mismo modelo socioeconómico de la sociedad hegemónica, alejándose de las propuestas o representaciones que caracterizaron su diversidad. En este proceso, son los mismos pueblos indígenas, mercantilizando los bienes dados por la naturaleza, quienes violan el derecho a la conservación y protección del ambiente de sus territorios, dejando sin garantías a sus generaciones futuras, pero ocultándolo bajo el discurso de que la naturaleza nunca dejará de darles. El colapso ambiental está implícito en sus propias prácticas modernas de pesca. Sobre esto es necesaria una profunda reflexión con los jóvenes y con quienes lideran la producción pesquera; a fin de que su patrimonio, cultural y ambiental, no quede en manos del mercado y sea objeto de una desintegración total, o se transformen lentamente en sujetos de acusaciones por parte de quienes desean ejercer sus derechos a un ambiente sano.

Movilización de pescadores de Salta y Bolivia buscando resolver la discontinuidad del cauce


Desde mediados del mes de Junio las comunidades pescadoras de Salta y de Bolivia han visto afectada su actividad comercial por la disminución abrupta de cardúmenes de sábalo. A principios de Julio, el Sindicato de Pescadores del río Pilcomayo, de Villamontes, dirigió una nota al delegado wichi de Salta, solicitando información acerca de la existencia de estudios, con una tácita referencia a la crítica situación que se comenzaba a vivir. Para mediados de Julio ya prácticamente no se pescaba nada comercializable.  Durante los monitoreos de Mayo y Junio, el equipo de monitores realizó identificaciones de los sitios más críticos, indicando ya la inminente interrupción del curso de agua hacia Argentina.  
 Sunchal.  Área crítica identificada durante el monitoreo del 25 de Mayo,
junto con funcionarios del gobierno de Formosa
(Foto M. Fernández)
En Julio identificaron las “trampas" en donde los peces ya no podían pasar y las pozas en donde comenzaba la mortandad. Se informó a los funcionarios de Formosa y al Facilitador del Comité de Coordinación de Cuenca de dicha provincia, cuyo rol, en este caso, fue el de comunicar a las autoridades y reenviar los informes a la Secretaría de Recursos Hídricos de la Nación. Durante el mismo mes, un grupo de pescadores recorrió el cauce hasta las cercanías de Pampa, en Formosa, encontrando pozas llenas de peces muertos debido a la falta de oxígeno en el agua y al intenso frío. Ya para ese entonces, el curso de agua que ingresa regularmente a Argentina se había interrumpido totalmente, derivándose prácticamente la totalidad por el canal que ingresa a Paraguay. Es menester resaltar que desde el invierno del 2009 se identificó esta zona como altamente crítica para el paso de los peces y en el proceso de colmatación del cauce, comunicándose a las autoridades de cuenca de Formosa.
 Pozas de la muerte, identificadas a fines de Julio, ya sin escurrimiento de agua
(Foto F. Centeno)
  Pescando entre la muerte (Foto F. Centeno)
 (Foto facilitada por Daniel Nieli a la delegación Boliviana en Santa Victoria)
Esta preocupante situación movilizó a la gente pescadora de Salta, quienes fueron convocados a una reunión en Santa Victoria, el día 16 de Septiembre. Se invitó a los representantes del pueblo weenhayek a participar y la Dirección de pesca envió una delegación de técnicos para acompañar a los pescadores. En la reunión se presentó el tema y varios documentos gráficos elaborados por el concejal Pedro Lozano, que sirvieron para ilustrar dramáticamente el cuadro.
Resultado de la reunión fue una convocatoria a dirigirse el día 18 de Septiembre a la zona de pérdida de continuidad del agua (“lugar del desvío” indica el Acta, dando a entender que hay una intencionalidad por detrás del hecho), a fin de realizar obras manuales para reencauzar el río. Se manifiesta falta de información y de conocimiento de las obras realizadas por Argentina y Paraguay aguas abajo y se acuerda solicitar el cese de toda obra en el río condicionando a la consulta popular y evaluación de los proyectos. Asimismo se acuerda solicitar a las tres Cancillerías (Bolivia, Argentina y Paraguay) que evalúen los daños causados y deslinden responsabilidades; entendiendo que el desastre actual es causado por las acciones antrópicas.
Asimismo, la asamblea reunida dirige una carta al Canciller Timerman, para ponerlo en conocimiento de la grave situación y solicitando que realice las diligencias necesarias que aporten respuestas al desastre provocado.
 
Tal como se anunció, el día 18 más de doscientas personas concurrieron a la zona conocida en Paraguay como La Embocadura, en las cercanías de la antigua Santa Teresa, con palas, hachas y machetes para iniciar obras manuales de dragado del cauce abandonado. Al día siguiente se sumaron otras doscientas personas procedentes de Bolivia, reforzando la actividad.
Trabajos manuales de reencauzamiento del agua, por el cauce natural
(Foto facilitada por ASOCIANA)
En primer plano, la obra manual realizada por los pobladores pescadores convocados, en segundo plano,sobre la barranca, las máquinas realizando una canalización sobre la terraza de inundación natural, en tercer plano, con vegetación alta, la línea de barranca abandonada por el agua hace cinco años  (Foto ABC Color-Digital, Asunción)

Paralelamente, la provincia de Formosa ya había emplazado una máquina para comenzar las obras de dragado, desde la barranca. Días después llegó otra máquina. Al tiempo que los pobladores avanzaban con las limpiezas en el mismo cauce, los equipos de Vialidad Provincial hacían lo propio, abriendo un canal que contornea las extensas planicies de inundación (terrazas que va formando el mismo río, al depositar sus sedimentos en la curva).
Canalización terminada sobre la terraza de inundación natural, realizada por la Provincia de Formosa
(Foto ABC Color-Digital, Asunción)
Los pescadores quieren pescar; los ganaderos quieren agua; las empresas, obras; la prensa aprovecha para mover opiniones de acá para allá, poniendo en jaque la capacidad de sus gobiernos. En Bolivia preocupa la caída económica que generó el desecamiento del cauce principal. Para las autoridades paraguayas, estas acciones representan una violación de los acuerdos internacionales. Para la Cancillería argentina, nadie tenía conocimiento de todo esto. Formosa hace silencio. Con caudales inferiores a 10 m3/s, los países de la cuenca inferior miran el hilo de agua ir para un lado o para el otro y desean que la creciente no los tape de lodo … paradojas de querer dividir un territorio tan indómito como su gente.
Mientras tanto, inconsultamente, con protestas explícitas por falta de participación en las políticas y acciones sobre la cuenca, un proyecto de reencauzamiento de aguas en la zona de María Cristina-La Dorada se está estudiando, como iniciativa de la Dirección Ejecutiva de la Comisión Trinacional para cumplimentar obligaciones pendientes con la Unión Europea devenidas del Proyecto de Gestión Integrada y Plan Maestro. Se trata de una licitación pública en el marco de la ejecución de un dique interceptor que divida las aguas en forma equivalente a ambos lados (proyecto heredado de un conocimiento del Pilcomayo y su dinámica de 1995, dos veces frustrado por los cambios topográficos desarrollados por la misma deposición de sedimentos que pretende controlar) y está señalado como uno de los resultados esperados de esta gestión.

Hablemos de Pilcomayo, aquel rebelde caballero del conflicto

El río Pilcomayo posee características muy curiosas, que, si no lo hacen casi único en el mundo, por lo menos lo hacen muy problemático para quienes habitan sus costas. El cristalino arroyo que pasa por las cercanías de La Rinconada, en Jujuy, se transforma en un mar de lodos y vegetación frente a La Rinconada, en Formosa. Cada creciente arrastra no sólo agua, sino altísimos volúmenes de sedimentos que se depositan en la medida en que pierde velocidad en la llanura, rellenando los bajos y su propio cauce. Es un río que se entarquina a sí mismo, cambiando de cauce e inundando grandes llanuras y bosques con períodos aún no muy definidos. En otras palabras, él mismo lleva su propio cambio, sin necesidad de que obras hidráulicas detengan o modifiquen su proceso. Lejos de ser un “río joven” como erróneamente muchas veces se dice, los flujos que descienden de Jujuy y de Bolivia fueron los formadores (junto con otros) de la llanura chaqueña. Sus sedimentos se encuentran desde el sur del Cerro León (Paraguay) hasta pocos kilómetros al Norte de la Ciudad de Formosa, en un abanico aluvial que nace entre Ivibobo y Villamontes (Bolivia). La actual zona de divagación está datada en aproximadamente 3.000 a 5.000 años. La más antigua (al Norte) posee sedimentos superficiales de alrededor de 20.000 años. Lo que es joven no es el río, sino, geológicamente, gran parte de la llanura chaqueña. Es un río que aún en la llanura, posee características de río de montaña: cuando llueve en las serranías crece voluminosamente y cuando cesa el período de lluvias, prácticamente se seca. Durante la creciente arrastra más que agua, lodos. Al perder velocidad por falta de pendiente, éstos se depositan a lo largo del cauce o en las llanuras de inundación, elevando los niveles de fondo hasta hacerlos críticos. Cuando esto ocurre, el lecho por donde circula el agua va quedando más alto que el resto del territorio. De esta forma en la próxima creciente (o dentro del mismo período, en la siguiente avenida de las aguas), las aguas desbordan hacia los terrenos más bajos (que eran altos antes, y muchas veces están cubiertos por extensos bosques) formando una nueva área de anegamiento. El lecho y las planicies de inundación elevadas se transforman rápidamente en extensos campos cubiertos de palo bobo, sauce, totoras y pastos. El incendio en épocas secas es una de las acciones antrópicas que transforman la superficie y la convierten en campos muy arenosos, con pastos o yermas. Los grandes bosques que quedan bajo las aguas mueren, dando lugar a nuevas zonas de anegamiento anual cubiertas de pastos y otra vegetación palustre. Los incendios recurrentes de estas áreas favorecen la formación de planicies de inundación cubiertas de gramíneas, que son aprovechadas por los ganaderos locales.  Pretender controlar este maravilloso proceso formador, es intentar retener en alguna parte de la cuenca entre 60.000 y 150.000 toneladas de suelos por año.
La historia del río y las poblaciones indígenas chaqueñas tiene alrededor de 3.000 años. El recuerdo de “la gran inundación” está personificado en un relato tradicional. Asimismo, la formación del río, desde una gran repositorio (un yuchán gigantesco) forma parte de las tradiciones chaqueñas. “Los antiguos” sabían que el río no era una realidad estática y permanente. Se movían con él; lo buscaban cuando se retiraba; avanzaban sobre lugares más altos cuando comenzaban las crecientes. Su comportamiento estructuraba las relaciones con el territorio. De hecho, los pueblos que vivían con él se reconocían como “la gente del río”, distinguiéndose claramente de la “gente del monte” o la”gente del campo”, y demostrando en esta distinción su conocimiento profundo de la relación pueblo-río.
La historia del río y las poblaciones occidentales, neocolonizadoras del chaco, tiene muchos menos años, mucha menos historia y mucho menos compromiso territorial. Si bien el río es conocido y mencionado desde tiempos coloniales, recién a partir de 1850 comienza una relación más estrecha. Los pueblos indígenas resistieron esta colonización hasta entrado el siglo XX. Las nuevas relaciones de mercado, a través de los ingenios azucareros, el comercio de plumas, cueros, mieles y cera y los obrajes madereros, limaron las asperezas que impedían el avance colonizador occidental (argentino y boliviano al oeste, argentino y paraguayo en la porción más inferior). Para principios del siglo XX el Pilcomayo ya es reconocido en su totalidad, identificándose su curso y sus áreas críticas de inundación. Su definición como límite internacional entre Argentina, Paraguay y luego Bolivia, obligan a su identificación total y a la demarcación de su curso. La arbitraria línea que divide nuestros países, que define nuestra historia moderna y separa pueblos y hermandades en fragmentos irreconciliables, fue, en algún momento del siglo XX, el curso del Pilcomayo.
A pesar de la reciente relación, ya en la década del ´40 fue claro para los investigadores del río su gran capacidad de cambio por entarquinamiento. Es decir, mientras investigaban para definir algunos criterios para el límite en lo que era la zona crítica, se dan cuenta de que el río se tapona a sí mismo con sedimentos traídos desde la cordillera, y esto forma parte de sus características principales. Se propone como solución la construcción de un canal que acelere el paso de las aguas, evitando la colmatación. La curiosa línea recta del límite entre Argentina y Paraguay es la traza del proyectado canal. Las preocupaciones de ambos países durante la guerra mundial y la posguerra olvidaron este proyecto, mientras que el río seguía con su proceso natural de taponarse y tomar otros rumbos. A partir de mediados de la década del ´60 el proceso se acelera y el retroceso del cauce se hace cada vez más notorio. Con las grandes crecientes ocurridas entre 1983 y 1985 el retroceso define la ubicación actual de los bañados y del curso de agua. Sin poco conflicto, en 1991 Argentina y Paraguay definen un área de canalizaciones con la misma lógica que en la década del ´40: acelerar el paso de las aguas para evitar la pérdida del cauce. A diferencia del primer proyecto, éste debía garantizar un reparto equitativo de las aguas, ya que la producción ganadera y agrícola de ambos territorios dependía de ellas y para 1991 había cambiado mucho con respecto a la década del '40. Así nace el “proyecto pantalón”: dos canales idénticos que se abren del último tramo del cauce, formando áreas de drenaje en ambos países. Fina utopía que refleja lo lejos que viven los diseñadores de sueños de la realidad cotidiana del Pilcomayo.
Los dos canales nunca lograron distribuir el agua en forma equitativa,  ni aún pensando en “estadísticas generales” de ingreso de agua por lustros o décadas. En esfuerzos cada vez más costosos, primero funcionó el canal argentino, luego el paraguayo (tras un primer fracaso por errores de diseño); en 1996 se construyó el Canal Farías; pocos años después Paraguay decide construir un “canal que derive desbordes superiores a caudales del río de más de 600 m3/s” aguas arriba del área original de acuerdos, ya sobre las barrancas del río. Este último canal recién logra comenzar a funcionar adecuadamente en junio del 2008, al nivelarse el lecho del río con el suyo, en una combinación estratégica entre naturaleza (colamatación progresiva del lecho del río) y obras (profundización del canal). Argentina nunca trabajó sobre el lecho del río, porque eso no está en los acuerdos internacionales. El Canal Farías (el canal argentino) se encuentra a casi 5.000 metros aguas abajo del emplazamiento del canal que deriva a Paraguay. La Delegación Argentina en la Comisión Trinacional nunca hizo algún comentario o propuso revisar la estrategia para encauzar obras, a pesar de los cambios evidentes en la morfología de la zona. Es lamentable que ante la crisis de agua que se produjo en el 2010, la prensa confunda al público con mensajes falaces tales como “Si las aguas hasta ahora ingresaban mayormente hacia el Paraguay, era porque hacia el lado argentino no se hizo el mantenimiento adecuado al canal correspondiente”, puestos en boca del segundo delegado de Paraguay en la Comisión Trinacional. No es un canal, es el mismo cauce del río que se fue colmatando, y sobre el cual, hasta ahora, no había acuerdos para accionar. En esta pugna de obras y conceptos que nos enlutecen como pobladores del río, nadie ha mencionado aún por dónde pasa el límite internacional. Deuda pendiente que ambas Cancillerías deberían revisar antes de que sus delegados den mensajes oscuros a la prensa.
Si bien Argentina no posee un “campamento” para el mantenimiento del paso de las aguas; existe en forma permanente la presencia del equipo de monitoreo de la cuenca, capacitado por FUNGIR y apoyado por esta entidad y por la Secretaría de Recursos Hídricos de la Nación. Este equipo anunció ya en el mes de Junio del 2010 a las autoridades del agua de Formosa, que la situación era crítica y que este año el cauce se secaría. La decisión sobre las acciones de mantenimiento llegaron tarde, en medio de muchas confusiones y turbulencia social y con muy poca comunicación entre las autoridades provinciales, interesadas en el ingreso del agua, y las nacionales, encargadas de las relaciones internacionales que devienen del hecho de ser un río “limítrofe”.
En este contexto, las obras que hizo Formosa esta semana son críticas, no porque tomen agua del cauce, porque están en el cauce, sino porque las hizo una provincia interviniendo directamente sobre un cuerpo de agua que requiere de acuerdos internacionales (entre naciones, no entre una provincia y una nación) para actuar sobre él. Para Paraguay es una violación de acuerdos binacionales. Si Cancillería Argentina dice no saber nada del asunto, obviamente hay algo que no funciona bien en la Delegación Argentina ante la Comisión Trinacional, pues deberían saber perfectamente cuál es la problemática ya que estas personas fueron designadas por nuestro gobierno para atender explícitamente la cuestión.

Los pobres terminarán pegándose entre sí, de un lado y del otro de la zona de los canales; el pueblo paraguayo, convencido por las arbitrariedades de los dueños de la comunicación escrita de ese país, odiando más a los argentinos; mientras que entre canapés y champagne, las delegaciones de ambas cancillerías miden el problema con los dedos.
Ante esta realidad, tan compleja y cambiante, aparece como la respuesta más adecuada la identificación permanente de criticidades y monitoreo de la evolución del río. Nace de las mismas tradiciones de la gente del río: vivir con el río, ver cuál es su situación cotidiana y a partir de las percepciones que se tienen, definir las acciones a realizar.