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jueves, 4 de junio de 2015

Observaciones al proyecto de dique interceptor en la zona de Agropil

El Director de la Comisión Nacional del Pilcomayo, Ingeniero Daniel Garay, tuvo una reunión con los productores ganaderos criollos de la zona de AGROPIL, el 21 de Mayo pasado.  Les informó de dos proyectos que se ejecutarían próximamente.  El primero se refiere a la canalización de la Cañada Lamadrid Norte, aparentemente por pedido expreso de los ganaderos y estancieros ubicados aguas abajo de la región de Margariños.  El segundo, la construcción de un dique para controlar los sedimentos, que se construiría aprovechando los bajos de la zona de AGROPIL.  Como coronación de lo que para los presentes era una irracionalidad incomprensible, justificó las propuestas con el argumento de que ya no necesitarán tantas tierras para producir "lo poco que tienen" ("las pocas cabras", literalmente), porque van a traer proyectos de desarrollo, con ganadería intensiva y agricultura; todo esto asociado a un proceso en donde el INDERT (institución oficial encargada de las tierras en el Paraguay, muy reconocida por la poca transparencia de sus gestiones) aseguraría la titularidad de sus tierras.

Luego de esta reunión, se nos pidió una opinión respecto a estas propuestas.  Las observaciones que siguen se han realizado para responder a este pedido; en base a investigaciones en la cuenca media argentina, desarrolladas por Mabel Amarilla y Luis María de la Cruz, de manera independiente. El texto que sigue fue redactado por Luis María de la Cruz; siendo de su absoluta responsabilidad.

El Pilcomayo arrastra, en crecientes normales (la de este año fue inferior a lo normal), entre 130 y 160 millones de toneladas de tierra (sedimentos minerales) por año. De estas, entre 120 a 130 millones de toneladas de tierra representan el 90 % del arrastre total; ya que los finos en suspensión no se calculan para los procesos de depósito (datos SSRHN 1967-2003). Los depósitos dejado sin dique (o sea, con los sedimentos corriendo con el agua) en la zona de Potrillo (área de bañado con corredera natural, sin obras de canalización, un poco más arriba que Agropil) oscilaron (observaciones en Argentina, entre el 2000 y el 2005) en promedio entre 0,40 m y 0,60 m por año. El espesor promedio depositado en la zona del río se considera teóricamente en equilibrio (se deposita lo mismo que se arrastra); aunque no es así, sino sólo para el cálculo de corto plazo (la prueba está en que el mismo río se colmata a largo plazo). El espesor de los depósitos en zona de los canales y cañadas es de 0,30 m anual; promedio que debe considerarse en la evolución de los canales; ya que la fuerza de arrastre de fondo de los canales es mucho menor que en el cauce mismo del río. Este depósito anual es lo que se evidencia en las cañadas y correderas, que se colmatan cada tantos años, dependiendo de la combinación de la magnitud de la obra de drenaje y la capacidad de arrastre de fondo que toma el agua en creciente en ese tramo. En el caso de las cañadas naturales, las curvas que se forman por falta de pendiente, juegan en contra de la vida útil de la cañada; ya que al disminuir la velocidad en las curvas, los depósitos se aceleran. Lo mismo pasa cuando se forman curvas en los canales. Entre 2003 y 2010, frente a Potrillo (2003-2005 sin obras de canalización, 2006-2010 con obras de canalización), los perfiles que se hicieron demostraron que hubo una deposición de sedimentos del orden de los 0,35 m por año. O sea, que el suelo se elevó en siete años 2,45 m, habiendo cauce y sin barreras naturales o artificiales. Los resultados son más que evidentes en las transformaciones profundas que se observan a simple vista en la zona.

Junto con el arrastre de sedimentos minerales, se produce el arrastre de vegetación (palo bobos, troncos de sauces y otras maderas que caen de las barrancas). Este arrastre de vegetación produce grandes acumulaciones en las zonas de menor velocidad, incrementando la tendencia al taponamiento de los cauces, correderas, cañadas y áreas bañadas de paso del agua. Si bien no se los considera en los cálculos hidráulicos de sedimentación, son parte de la realidad del Pilcomayo que define sus características cambiantes sobre el territorio y la transformación de cauces en zonas totalmente colmatadas. Constituye uno de los factores primarios de atarquinamiento del río, cañadas y canales. La característica aleatoria del desarrollo de estos materiales no permite incluirlos en los modelos hidráulicos para la previsión del comportamiento del río.

Consideremos, con estos datos, el proyecto del dique interceptor en la zona de Agropil.

Suponiendo que el sistema funciona perfectamente (lo cual hoy ya no es así); debería ingresar el 50% de los volúmenes de agua y sedimentos a Paraguay. Prácticamente todo ese 50 % debería llegar a Agropil, pues debe canalizarse desde la Embocadura hasta ahí en este momento, para que el sistema funcione. Esto significa que el 50 % de los sedimentos transportados se encontrarían frente a una barrera que detiene su paso. Estamos hablando de aproximadamente 60 millones de toneladas. Esto representa entre 25 y 37 millones de metros cúbicos (dependiendo de la densidad media del sedimento que se transporta) por año que quedarán en el dique. El área de deposición de Agropil, si calculamos con el diseño del proyecto de la Comisión y un sector retrocedente hasta Pelícano o Tuscal viejo (puesto la Mora, 17 Km aproximadamente en línea recta, que es más que lo que se suele calcular como efecto de remanso), tenemos una superficie aproximada de un 125 millones de metros cuadrados. Con un muro de seis metros de altura máxima en la coronación (exagerando las posibilidades topográficas de la zona), aguas abajo, disminuyendo hacia aguas arriba según los niveles que de el terreno, y una profundidad natural promedio de 1,5 m ( media que está también exagerada), tendríamos una capacidad de retención hasta su colmatación de 187 millones de metros cúbicos. Esto significa que en cinco años se colmata formando un domo en la cuenca y facilitando el paso para Argentina de los sedimentos y el agua; además de inundar hacia el Norte en Paraguay. Claro que la hidráulica no es una ciencia exacta y el río no es matemáticas. Al empezar a colmatarse la parte baja y frenarse el agua de cada pico de creciente, el resto lo hará aceleradamente en mucho menos tiempo y los desbordes se producirán desde el primer año, principalmente hacia el Sur de la cola de remanso, en donde tiene mejores pendientes. Siguiendo el diseño del terraplén planteado por el MOPC, en el primer año muy probablemente el agua pasará hacia Argentina, inundando totalmente la localidad de Puerto Irigoyen y poniendo a riesgo la localidad de El Quebracho.

Imagen donde se puede apreciar el diseño del dique interceptor de AGROPIL

Con las cifras mencionadas, la idea de movilizar los sedimentos mediante maquinaria a otros sitios para incrementar la vida del dique, cae por su propio peso. No hay presupuesto que soporte tal magnitud de trabajo y en tan poco tiempo, pues para moverlos, hay que esperar que el suelo pueda pisarse con maquinaria; y eso ocurre recién para finales del Invierno o principios de Primavera. Considerando que un volquete medio carga entre 5 a 6 m3 de tierra; se necesitará mover mínimamente alrededor de cuatro millones de volquetes; a fin de remover los sedimentos de un año.

Si paralelamente se canaliza la cañada Lamadrid Norte, un porcentaje del agua y sedimentos derivará por ahí. Gran parte de estos sedimentos van a terminar entre Margariños y Catán o incluso General Díaz, inundando más a los pobladores que ya están sufriendo las consecuencias de la colmatación de la cañada, y abriendo nuevas zonas de inundación, hacia el Norte y Sur. Ya he mostrado cuáles son empíricamente los índices de sedimentación anual promedio para el funcionamiento de estas cañadas.

La derivación por la cañada, le daría una chance a ese dique; digamos, por un año o en el mejor de los casos dos.

En todo esto, es necesario resaltar que hasta ahora se mantienen los bajos de Agropil porque los sedimentos quedan mucho antes, debido a la colmatación de Lamadrid desde San Antonio hasta Solitario y porque antes funcionó la cañada y llevaba el agua con sedimentos hasta Catán (por eso se inundaron todos esos campos, entre Margariños, Catán y más abajo).

Estos son los argumentos por los cuales, desde 1995 que se habla de la construcción de un dique interceptor, no se ha realizado. El primer proyecto debía unir San Martín con San Antonio; fracasó terminando ya el diseño, debido al arrastre de sedimentos d ella creciente de 1998-1999, que modificó absolutamente la topografía de la zona (topografía de diseño). El segundo proyecto debía desarrollarse entre Caracol y Agropil. Tampoco se realizó debido a los cambios permanentes en la topografía por el arrastre y deposición de sedimentos; sin dar lugar ni a los estudios preliminares (sólo los topográficos básicos de la traza). Un tercer proyecto se debía estudiar en la zona de Quebracho-Tuscal, aproximadamente; pero no se llegó si a hacer la topografía básica debido a los cambios topográficos en Paraguay, al ingresar los mayores módulos a este país desde el 2010. Halcrow licitó los estudios y decidió un emplazamiento en la zona de canales. Al modelar se dieron cuenta de que un dique en esa zona colapsaría de inmediato, por lo cual propusieron un sistema de “alerones” paralelos al río y canales, que derivaran el agua de manera más regular. Sin embargo no se avanzó debido a los cambios profundos que cada año el Pilcomayo produce en toda la región de bañados.

Lo más sensato y hasta ahora efectivo, ha sido limpiar los canales y cañadas para el el agua avance y haga su recorrido. Por supuesto que esto significa que los sedimentos avanzarán aguas abajo, en la medida en que los canales avancen aguas abajo. La única forma de lograr agua “limpia” en los sectores medios e inferiores, es dejar que el agua desarrolle su avance por las zonas bajas, depositando los sedimentos y drenando en sitios claves de las nacientes de cañadas inferiores. Esto significa inundar más a los productores de las zonas medias (Mistolar hasta Catán o General Díaz). Los beneficios obtenidos por los productores del sector inferior, deberían traducirse en sistemas de subsidios para los productores del sector medio, atendiendo a las potenciales pérdidas materiales y pérdidas de oportunidad productiva y capitalización.

A estos aspectos críticos, es necesario agregar la opinión y percepción que la población local tiene del proyecto del dique interceptor. A los ojos de los técnicos que han pergeñado la idea de un dique interceptor para el “filtrado” de las aguas con sedimentos, las tierras bañadas y la gran laguna de Agropil, son tierras baldías o inútiles. Esto justifica para ellos, el llenarlas de sedimentos que tardarán años en tornarse en tierras aptas y también el traslado de excedentes de sedimentos a otras áreas naturales bajas. Sin embargo, para los pobladores de la región, esta zona se constituye en una fuente inagotable de forraje en tiempo de sequía; manteniendo incluso algunos niveles de agua en la parte central de la laguna. El manejo cultural de estos campos se presenta como un claro ejemplo de uso pastoril compartido, constituyendo una forma de pastoreo colectivo responsable por parte de los pequeños productores criollos que ocupan la región. Este sistema pastoril pilcomayense (repetido en otras zonas del bañado como estrategia colectiva de los ganaderos criollos) se torna en una importante manifestación de la existencia de una estrategia de mitigación (no la única) para los cambios que se van incrementando en esa zona, debido a las transformaciones naturales del río y sus bañados y a las evidentes variaciones en el clima de la región, en los últimos años. El proyecto es visto, por la población local, como un atentado irracional a sus economías, a su soberanía alimentaria y a sus derechos territoriales tácitamente adquiridos por ser pobladores centenarios de la región.

martes, 2 de junio de 2015

SISTEMA DE ALERTA TEMPRANA Y MONITOREO DE LA CUENCA BAJA DEL RÍO PILCOMAYO

SISTEMA DE ALERTA TEMPRANA Y MONITOREO DE LA CUENCA BAJA DEL RÍO PILCOMAYO

A continuación compartimos una ficha de información acerca del sistema de alerta temprana y monitoreo de la cuenca del río Pilcomayo.

Tipo de evento/s objetivo/s (inundaciones, sequías, incendios)

El sistema de alerta vinculado al monitoreo ambiental del Pilcomayo, atiende, en primer lugar, a las crecientes; intentando prevenir a las poblaciones asociadas al río y los bañados, del advenimiento de las inundaciones regulares, inundaciones excepcionales, cambios en el desplazamiento del río y de los bañados y potenciales zonas de riesgo o de aumento de vulnerabilidad.

Concomitantemente, luego del período de crecientes, se previene sobre potenciales situaciones de sequía crítica, según haya evolucionado el desplazamiento del agua, especialmente en la zona de los bañados.

Cobertura geográfica del sistema


El sistema está referenciado geográficamente en la cuenca baja boliviana (desde Villamontes al límite con Paraguay y Argentina); en Argentina, Salta y Formosa; en Paraguay, Boquerón.

La información que se recaba y difunde de la Cuenca Alta boliviana es en función preventiva, ante eventos excepcionales o prolongación del ciclo de crecientes regulares.

Fuente de información para su funcionamiento

Datos hidrométricos

  1. Dirección Ejecutiva de la Comisión Trinacional para el Desarrollo de la Cuenca del Río Pilcomayo (DE-CTP)
  2. EVARSA – Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación (Argentina)
  3. SENAMHI (Bolivia)

Datos meteorológicos

  1. Servicio Meteorológico Nacional (Argentina)
  2. SENAMHI (Bolivia)
  3. DINAC (Paraguay)

Información local

  1. Pobladores y productores de las diferentes zonas, enlazados mediante Facebook, correo electrónico, celulares (en sus diversas formas de intercambio de información: MSM, Wathsapp, Hangouts, Messenger, Skype), con quienes se intercambian noticias locales sobre la evolución del agua, imágenes y vídeos.
  2. Organizaciones no gubernamentales que colaboran con información local (Bolivia, Paraguay y Argentina).
  3. Defensa Civil de Salta, a través de su Facebook
  4. Funcionarios de organismos públicos de los tres países, de manera independiente o vinculada a su función pública.
  5. Prensa escrita (El Tribuno de Salta, Informate Salta, Nuevo Diario de Salta; El Intransigente de Salta; La Mañana de Formosa, El Comercial, de Formosa; Ultima Hora de Asunción; ABC Color de Asunción; La Nación de Asunción; El Deber, Bolivia; El País, Bolivia; Erbol digital, Bolivia; otros)
Actualmente hay una trama de más de doscientos actores activos y 1700 actores entre activos y receptores pasivos de la información, enlazados por las diferentes redes de comunicación social.

Información satelital


  1. Imágenes satelitales LANDSAT mediante el servicio de USGS a través del sitio http://earthexplorer.usgs.gov/
  2. Imágenes satelitales MODIS mediante el servicio de la NASA, a través del sitio http://lance-modis.eosdis.nasa.gov/

Tiempo de respuesta


Depende de la actualización pública de los datos hidrométricos (DE-CTP, EVARSA, SENAMHI).

Corrientemente podemos dar alerta a la costa argentina y paraguaya con por lo menos 11 horas y hasta 36 horas de anticipación de los eventos extraordinarios, en los sitios que se producen desbordes regulares con mayor impacto sobre el territorio. Esto varía un poco año a año, debido a los cambios estructurales en el río, por los procesos de colmatación y reubicación de sedimentos.

En la zona de formación de los bañados, después del sistema de canales de reparto (Argentina-Paraguay), el tiempo de respuesta varía de 3 a 5 días de anticipación.

El sistema no contempla todavía una respuesta directa en las cabeceras de la cuenca baja (Villamontes, Bolivia), a las crecientes de la cuenca alta boliviana, debido a que las fuentes de información hidrométrica son someras (una vez al día).

Descripción de su funcionamiento

Para entender el funcionamiento del sistema de alerta, es necesario entender la estructura y funcionamiento del río.

Brevemente, la estructura del río comprende un sistema de carga, en la cuenca alta boliviana (aproximadamente 90.000 km2), un cauce de llanura que actualmente va desde Villamontes (Bolivia) hasta la zona de reparto (Noroeste de Formosa. Argentina). Se trata de la cuenca baja superior. En la parte inferior de este sector se producen desbordes regulares que forman áreas de avulsión extensas en Bolivia y principalmente Argentina. La regularidad de los desbordes ha ido en incremento desde 1990 (esporádicas) hasta principios de la década del 2000, que son anuales.

A partir del sistema de reparto (aguas abajo del sistema de avulsiones mencionado), se forman dos sistemas de bañados, uno del lado paraguayo y otro del lado argentino. Ambos sistemas están canalizados hasta cierto punto y luego se forman los bañados propiamente. Esto conforma la cuenca baja media.

Del lado argentino, esta formación es más o menos regular y limitada territorialmente, con procesos de colmatación creciente hasta la Ruta Provincial 28, que actúa de dique interceptor, con drenaje mediante un vertedero. Aguas abajo de la Ruta Provincial 28 el sistema de bañados mantiene una mayor regularidad, formando esteros y una red de riachos que desembocan en el río Paraguay.

Del lado paraguayo, el sistema de bañados es menos definido y más extendido en el territorio, formando, a partir de General Díaz, esteros y una red de riachos que también desembocan en el río Paraguay. Aproximadamente desde una línea imaginaria que une la Ruta 28 en Formosa (Argentina) con General Díaz en Boquerón (Paraguay), hacia aguas abajo hasta la desembocadura delos riachos en el río Paraguay, se conforma la cuenca baja inferior.

El río, hasta el primer sector de bañados, aguas abajo del sistema de reparto (cuenca baja superior y primer tramo de la cuenca baja media), funciona como un río de montaña, en la llanura. Cuando se registran precipitaciones significativas en la cuenca alta, crece de repente, con un arrastre importante de sedimentos que proceden en parte de la cuenca alta y en parte de la remoción del lecho y barrancas de la cuenca baja. Al cesar las precipitaciones, de un día para el otro, o en horas, disminuye su caudal y velocidad, depositando gran parte de los sedimentos arrastrados, aguas abajo. Este fenómeno de picos de caudal y caídas repentinas es lo que provoca el atarquinamiento del cauce, propio del Pilcomayo; favoreciendo el desarrollo de áreas nuevas de desbordes y retroceso del río, con la formación, aguas abajo, de bañados inestables.

En 1991 La Comisión Binacional del Pilcomayo (Argentina y Paraguay) comienza a desarrollar una estrategia de control del retroceso, mediante canales de derivación hacia ambos países (sistema de reparto), con el objetivo de acelerar la velocidad del río en el último punto de atarquinamiento y detener el proceso retrocedente. Desde entonces, mediante obras de canalización anuales (no siempre con regularidad), se ha mantenido este sistema de reparto en un radio de poco menos de ocho Km. La aceleración de la velocidad del agua implicó el avance de los sedimentos arrastrados en los picos hacia el sistema de bañados; con lo cual éstos, en su primera sección, comenzaron a modificarse significativamente, con áreas de colmatación e inestabilidad territorial. La solución propuesta por la población indígena local fue realizar anualmente canalizaciones internas del bañado, que faciliten el transporte de sedimentos hacia sectores no colmatados. Esta tarea se realiza desde el año 2006 tanto en Argentina como en Paraguay, dependiendo de los presupuestos estatales destinados a tal fin. Con los canales, se traslada el problema de inestabilidad más hacia abajo; pero se evitan derrames más extendidos en zonas hasta ahora altas. En Formosa, Argentina, la remoción de sedimentos se acompaña con la construcción de una defensa extendida en las zonas más críticas, cubriendo alrededor de cien Kilómetros de terraplén continuo. Este sistema defensivo protege los pueblos, establecimientos y parajes al sur del bañado; pero a la vez se constituye en un sector crítico de monitoreo permanente, debido a los riesgos de ruptura por erosión.

En síntesis, se trata de un sistema que, especialmente a partir del paralelo de 21° 30', se torna progresivamente hacia aguas abajo, muy sensible y frágil en cuanto al mantenimiento de una estructura de cauce. Esto lleva a que se desarrollen zonas de riesgo que aumentan la vulnerabilidad de las poblaciones asentadas en ese sector de su cuenca. El riesgo se incrementa a medida que se avanza aguas abajo, ya que las pendientes disminuyen rápidamente, llegándose de 403 msnm a 230 msnm en una distancia recta de menos de 160 km (Villamontes-Misión la Paz, con cauce, pendiente media aprox. de 1,08 m/km), y luego de 230 msnm a 128 msnm, en 320 km (Misión la Paz-Ruta 28, inicialmente cauce con desbordes recurrentes y luego bañados, pendiente aprox. de 0,32 m/km).

¿Cómo llegamos a desarrollar el sistema de monitoreo y alerta temprano?

Atendiendo a la alta vulnerabilidad de las poblaciones de la cuenca baja-media y la alta fragilidad del sistema, comenzamos a desarrollar con la población local una tara de identificación de criticidades locales y del sector de la cuenca. A partir del año 2002 recorrimos la cuenca de Argentina y parte de la cuenca del Paraguay, con pobladores locales, en los diferentes sectores. En el año 2004 tuvimos oportunidad de elaborar un relevamiento participativo con la población originaria de Argentina, Bolivia y Paraguay, con patrocinio de la Dirección Ejecutiva de la Comisión Trinacional del Pilcomayo. Los datos emergentes de este relevamiento, sumados a los estudios técnicos que dicha Comisión estaba realizando desde 1995 (año de su constitución); permitieron elaborar un mapeo de riesgo hídrico. Este mapeo y sus informaciones asociadas (principalmente registros hidrométricos y meteorológicos de referencia), se constituye en la línea de base a partir de la cual se realizan los monitoreos regulares y se conforman los criterios indicadores de situaciones de alerta.

En el año 2005 se reunieron delegados de los pueblos originarios de la cuenca con funcionarios y técnicos vinculados a los organismos de cuenca (de Formosa, de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, de la Comisión Nacional Pilcomayo de Paraguay y de la Comisión Trinacional Pilcomayo). Se acordaron estrategias de limpieza e identificación anual de criticidades dentro de la zona más inestable del bañado, para recuperar el funcionamiento hídrico más apropiado para el desarrollo del río y los bañados y la convivencia de poblaciones sedentarizadas en sus márgenes.

Desde el año 2002 se fueron capacitando tecnológicamente personas para efectuar el georreferenciamiento y registro fotográfico de las identificaciones realizadas. Técnicos de ONGs, pobladores locales (criollos e indígenas) y últimamente estancieros (en Paraguay), ha sido capacitados en el manejo de GPS y fotografía digital (hoy es un anacronismo mencionarlo; pero cuando se inició, era una metodología de avanzada). Algunas personas se capacitaron en la lectura e interpretación de imágenes satelitales LANDSAT, y unos pocos en el manejo básico de SIG.

El rol del equipo de monitoreo se concentró en recoger las informaciones, sistematizarlas y brindar un diagnóstico útil para técnicos y pobladores, a fin de prevenir las potenciales consecuencias negativas de la siguiente creciente, o prever estados de sequía intensa para el período entre crecientes.

¿Cómo funciona el sistema?


Anualmente, durante y después de las crecientes, se hace una identificación de los cambios que ocurren en el desarrollo territorial del río y de los bañados. Se atiende especialmente a las zonas críticas identificadas en la línea base. Esta actividad se realiza a partir del análisis de las imágenes satelitales de la región afectada; la información verbal y fotográfica aportada por los pobladores locales; visitas a las diferentes zonas cuando hay financiamiento, por parte de técnicos de entes gubernamentales y ONGs que participan voluntariamente del monitoreo. A veces se cuenta con el aporte de informes o fotografías obtenidas en sobrevuelos oficiales o privados. Son clave en estos relevamientos, las personas que históricamente fueron capacitadas para el uso de tecnología asociada al monitoreo; pues pueden indicar con mayor precisión las situaciones críticas, e incluso elaborar mapas locales interpretando la realidad.

Identificados los cambios con este conjunto amplio de informaciones y datos, se realiza un mapa de riesgo para el siguiente período hidrológico y de posibilidades de sequía intensa para el invierno-primavera próximo inmediato.

Un aporte significativo, son los informes de crecidas de la Dirección Ejecutiva de la CTP. Si bien no son regulares ni en tiempo real, nos permiten evaluar la crecida de cada ciclo con las anteriores y analizar los cambios en la regularidad o frecuencia de picos, volúmenes desplazados fuera del cauce en las áreas de avulsión no permanentes, tiempos de llegada de los picos de una estación a otra (Villamontes a Misión la Paz), y otros datos que nos permiten percibir la magnitud de algunos cambios respecto a la línea base.

Con este conjunto de informaciones y datos elaborados, y cuando hay financiamiento, se planifican visitas a las zonas más afectadas o potencialmente vulnerables en la próxima creciente. En estas visitas, además de ver in situ los cambios o alteraciones, tiene como objetivo principal conversar con la gente del lugar y recibir sus percepciones sobre dichos variaciones. Esta percepción local es fundamental para elaborar junto con la gente del lugar, estrategias de prevención o mitigación ante eventos próximos. De estos encuentros (la mayoría de las veces informales), surgen en muchas oportunidades iniciativas y propuestas de intervención que se presentan a los técnicos responsables de los organismos de cuenca. El equipo de monitoreo en general no interviene en estas presentaciones, sino las organizaciones locales, sean de pobladores (como asociaciones civiles, juntas vecinales, etc) o de productores (asociaciones de productores, cooperativas e incluso la Sociedad Rural).

Durante el período de crecientes, desde una central conectada a Internet, se obtienen diariamente o varias veces al día, según la urgencia, informaciones hidrométricas y meteorológicas de los servicios citados en el ítem “Fuentes de información”. Se consultan las imágenes satelitales del día, cuando es posible (regularidad condicionada por la frecuencia de pasada de los satélites y la presencia de nubes). Con esta información, se construyen los datos que son puestos en público en un lenguaje fácil de entender, interpretando el significado de los registros para los diferentes puntos de la cuenca. Los mismos se divulgan por Internet, mediante una página del Facebook (monitoreopilcomayo), por celular (MSM, Wathsapp, etc), VHF (en Paraguay) y por correo electrónico a una lista de distribución que se fue construyendo con el paso de los años, e incluye actualmente pobladores, funcionarios y técnicos de ONGs y organismos públicos. Existen indicadores ya elaborados empíricamente de estados de atención y alerta en los sitios de medición. Esto nos permite dar el estado de alerta temprano a las zonas aguas abajo de donde se observan niveles o situaciones críticas. Las radio emisoras locales (FM) reproducen los avisos de alerta. Los contactos con las radio emisoras son principalmente mediante el Facebook y a veces telefónicamente.

Paralelamente a lo que se emite, diariamente recibimos información por celular, correo electrónico o Facebook de la situación en diferentes puntos, por parte de la población local que año a año se va comprometiendo más con su participación en el sistema. De ser pasivos receptores, actualmente una gran cantidad de personas comienza a enviarnos información verbal y fotográfica por los medios mencionados, a fin de dar a conocer su situación y alertar a los que están aguas abajo. De esta manera, muchos organismos responsables, provinciales y nacionales, obtienen información directa de la población afectada o por afectarse, pudiendo dar respuestas más rápidas y eficientes.

Administradores


Fundación para la Gestión e Investigación Regional (FUNGIR), en colaboración con otras organizaciones de la cuenca baja.

Usuarios

Habitantes y productores de la cuenca baja del río Pilcomayo (Bolivia, Argentina y Paraguay). Se trata de población criolla, indígena y estancieros (especialmente en Paraguay). Actualmente se suman a los usuarios originales, docentes y funcionarios no locales, que deben ir a la zona de riesgo o viven allí temporariamente, y solicitan información para planificar sus actividades.

Fuente de financiación

Entre 2003 y 2012, financiamientos por medio de la Cooperación Internacional privada.

Desde el ciclo hidrológico 2012-2013 hasta la fecha, de manera voluntaria, con pequeños aportes para el ciclo hidrológico 2013-2014. Durante el ciclo 2014-2015 la actividad es exclusivamente voluntaria.

Luis María de la Cruz
FUNGIR, Formosa, 22 de febrero 2015




lunes, 7 de abril de 2014

Un poco más acerca del significado y alcances del Monitoreo Ambiental del Pilcomayo

Varias personas nos preguntaron en qué consiste el monitoreo.  Para no responder a cada una por separado e imaginando que otros también se lo preguntan; daremos una respuesta general que puede facilitar la comprensión de nuestras actividades en la cuenca del Pilcomayo.

El objetivo del monitoreo ambiental es mucho más amplio que el de avisar si viene la creciente o si se espera un período crítico de sequías.  Entendemos por "ambiente" al espacio de relación entre la naturaleza y las actividades de la sociedad humana.  Esto hace que en el monitoreo, en principio y en teoría, entre todo lo que los diferentes cambios en la naturaleza afectan a las sociedades humanas de la cuenca y, a la vez, todo lo que las sociedades hacen que afectan a la estructura o funcionamiento de la cuenca.  "Monitorear" significa, desde nuestra perspectiva, que tomamos una época como referencia en una línea de tiempo, que viene a ser nuestra "línea de base" y a partir de ahí observamos los cambios con el objetivo de generar estados de alerta temprano ante inminencia de inundaciones o períodos de sequías extremos que puedan afectar la vida y producción de las poblaciones humanas y de los sistemas naturales asociados a la cuenca.  Esta "línea de base" incluye un conocimiento lo más profundo posible de la historia del Pilcomayo, que es tomada en cuenta para evaluar si los cambios que se producen están en el marco de una "normalidad" pautada por su comportamiento histórico, o si se alejan de dicha normalidad; que puede ser por razones profundas, estructurales (como podrían ser cambios en el comportamiento climático) o por acciones humanas de suficiente envergadura como para alterar los procesos naturales (como obras hidráulicas que modifiquen aspectos funcionales o estructurales).

En la medida de lo posible monitoreamos también los cambios sociales que se producen en la cuenca, relacionados con la evolución del río.  A veces no publicamos muchas cosas, sólo las usamos para nuestro trabajo directo con la gente, en el oeste de Formosa y Salta; en Paraguay y, en menor medida, en Bolivia.  Esto tiene que ver con los desmontes, los cambios de uso de la tierra, la inserción de intereses extraterritoriales en la cuenca que afectan a la vida de las poblaciones locales o a la naturaleza; a los problemas políticos, de gobernabilidad, de gobernanza, a sus soluciones (cuando las hay, cuando se producen políticas y acciones que resuelven esos problemas), la pérdida de biodiversidad, la llegada de nuevos vectores de enfermedades o patologías, el aumento de vulnerabilidad de los sistemas sociales y naturales de la cuenca; su creciente fragilidad ante grandes cambios estructurales (climático, por ejemplo); el consecuente aumento de riesgos e identificación de tipos de riesgos que nos llevarán a incluirlos en el sistema de alerta... En fin, entra todo lo que hace a las sociedades humanas y al sistema natural que se encuentra en el territorio de la cuenca y hacen a la identidad de la misma.

Hoy el monitoreo Pilcomayo funciona en gran medida mediante aportes voluntarios de la gente del río; aportes que no son en dinero, sino en informaciones que nos envían y en información que les enviamos y que se difunde abiertamente por las radios, los celulares, internet y el "cara a cara".  Pero esto representó un trabajo financiado externamente por organizaciones de cooperación internacional.  Se destacan entre ellas Garfield Foundation, Brot für die Welt, AVINA, GGF; entre las que mayores aportes hicieron. Indirectamente también la Unión Europea y la Comisión Trinacional del Pilcomayo, a través de contratos hechos por el Proyecto de Gestión Integrada y Plan Maestro, de la Comisión Trinacional, a organizaciones indígenas para la identificación de criticidades de la cuenca.   Estos fueron más de catorce años de apoyo financiero, y aún necesitamos mantener financiamientos externos para hacer viajes regulares a fin de verificar con la gente los cambios y pagarle a los profesionales que hacen las interpretaciones (desde sus disciplinas específicas) acerca de dichos cambios, y nos permiten desarrollar informes anuales. 

Tenemos la idea de ir generando un espacio similar para la cuenca del Bermejo, pero nos falta todavía mucho.  Así que el monitoreo del Bermejo es aún un sueño inalcanzado.  Por el momento, una utopía.

lunes, 27 de mayo de 2013

Análisis de la situación post-creciente en la zona Pozo Hondo-La Chaqueña / Misión la Paz-La Rinconada

El análisis de la imagen LANDSAT ETM 7 229-076 del 10 de Mayo de la zona de Misión La Paz-Pozo Hondo hasta  La Chaqueña-Palma Sola, y las comunicaciones recibidas en la última semana por parte de los pobladores locales, nos han permitido elaborar un breve análisis de la situación del río y los bañados, pasado ya el impacto de la creciente del 2013. 


En la zona de Pozo Hondo se observa el cordón defensivo desde aguas arriba del destacamento militar, hasta el pueblo de Pozo Hondo.  Se puede prever que en caso de actuar eficientemente esta defensa, en la próxima creciente (2013-2014) aumentará sensiblemente el riesgo sobre Misión La Paz, poniéndola en una situación de alta vulnerabilidad.

En la zona de los canales se observa un ingreso pobre hacia Argentina.  Hay una importante modificación de la curva del río, entrando ya en territorio paraguayo.  En el canal paraguayo, luego de la doble curva de ingreso más pequeña, se observa una limpieza paralela, que corresponde al canal paralelo que se hizo el año pasado antes de la creciente.  En la próxima creciente, el impacto de esta pequeña obra podrá ser el la ruptura de la curva y el ingreso a Paraguay por un canal del doble del tamaño que el actual, poniendo en serio riesgo el ingreso a Argentina.

En Paraguay se observa que la cañada Lamadrid está colmatada prácticamente hasta San Antonio.  Esto significa que para el año que viene Mistolar queda en medio del bañado.  A la vez, se puede prever un desborde importante hacia Argentina desde la zona San Antonio-San Andrés y por el cauce del Pichi.  Esto puede poner en peligro a Potrillo desde el Norte y a los parajes de la ruta 86, especialmente Puerto Irigoyen, que ya tuvo un avance del agua este año.

En la zona de La Rinconada-El Solitario (Argentina) se nos comunicó que hay una importante acumulación de sedimentos (suelos y vegetación) que fueron arrastrados hacia ese sector por las limpiezas y canalizaciones hechas en 2012 aguas arriba (zona de Patillo-La Esquina).

La falta de ingreso de agua hacia Argentina y la colmatación con barro y materiales vegetales de las lagunas y esteros que se usan corrientemente para la pesca, está afectando seriamente a los pescadores Wichi y Toba de Formosa, atentando contra su capacidad de independencia alimentaria.  Esta situación crítica está dando oportunidad a los cortadores de madera para lograr permisos por parte de los "caciques", a fin de ofrecer trabajos de obraje, apuntando hacia el palosanto, el algarrobo y el quebracho principalmente.  Esto atenta contra la integridad de los bosques nativos de la región y provoca serios conflictos al interior de las organizaciones indígenas.  A su vez, se constituye en una seria amenaza para garantizar la alimentación en el futuro; ya que estas especies, junto con otras del bosque nativo, ofrecen alimento (como es el caso del algarrobo) o albergan especies animales que son usadas como alimento y medicina entre los pueblos de la región. De esta manera, nuevas formas de etnicidio se van perpetrando en las costas del Pilcomayo, al atacarse o descuidarse los últimos restos de naturaleza y territorio que pueden brindar seguridad alimentaria para los pueblos la región.

jueves, 12 de enero de 2012

Elementos para una interpretación de los acontecimientos del ciclo hidrológico 2010-2011

La evolución del Pilcomayo durante el ciclo hidrológico del 2010 al 2011 tuvo características inusuales para el comportamiento de las últimas décadas. Inusuales desde varias lecturas.

Por un lado, el comportamiento hidrológico, con el desvío total de las aguas hacia el lado paraguayo. El mismo ya era previsible de acuerdo a lo acontecido en el 2010, cuando el proceso de colmatación del cauce principal que deriva en el Canal Farías, de Argentina, ya preanunciaba una situación muy crítica para la siguiente creciente (la del 2011). Las acciones tardías y extremadamente someras realizadas a partir de los primeros acuerdos entre Argentina y Paraguay (después de Octubre del 2010) dejaban demasiado en claro, tanto para los pobladores locales como para observadores externos, la ineficacia de los esfuerzos y gastos realizados. Monitoreos de pobladores locales realizados desde Salta, Formosa, Paraguay y Bolivia expresaban en sus informes escritos y gráficos la sorpresa por la dimensión inadecuada de la obra respecto a la gravedad del problema de colmatación del cauce principal. Una mínima comparación con la actividad y volúmen de obra que se efectuó en 1996 para la apertura del canal Farías, da cuenta de la insignificancia de las acciones de este año y del año pasado por parte de Argentina y de los acuerdos binacionales con Paraguay.

 La inmensidad natural frente a las intenciones de la ingeniería. Máquina trabajando en el dragado del cauce.
Foto tomada del Google Earth, compartida por Schneider-Ferreira

Por otro lado, tal vez el aspecto más crítico del año, la pérdida total de la pesca comercial en Salta y Bolivia. Esto fue consecuencia del desvío de las aguas hacia Paraguay. Las zonas de cría se localizaron en los últimos veinte años en el Bañado La Estrella. Los bajos y zonas bañadas del Paraguay no fueron atractivos para las corrientes migratorias de peces y alevines nacidos en la cuenca alta y media alta en los últimos años, a pesar de que desde el 2009 ya existía conexión en tiempos de creciente.

Una tercera característica fue la sistemática invalidación de la participación popular en los procesos de debate y toma de decisión en Argentina. Una notoria vuelta al modelo hegemónico del poder, en manos de ingenieros y funcionarios, dejaron de lado las miradas, intereses y opiniones sobre lo que acontece en el río de la gente que vive cotidianamente con él. Con la designación oficial de tres monitores en Formosa y dos en Salta se resolvió la participación al acompañamiento de los mismos a las misiones técnicas. Los mismos monitores han expresado que en los recorridos no se toma en cuenta sus opiniones, sino que se los utiliza para tareas auxiliares y para guiar a las misiones por los caminos que no conocen. La supresión de los procesos participativos de la población local, se manifestó claramente en la falta de convocatoria de los Comité de Cuenca en Argentina y Bolivia. Una de las más claras muestras de distanciamiento fue la última reunión del Comité Trinacional de Cuenca, en Octubre del 2010. En plena crisis de pesca por el primer desvío del río, con los líderes de pesca en la puerta reclamando, el Comité estaba debatiendo el borrador del Reglamento Interno.

La falta de participación de los técnicos y funcionarios en el análisis y búsqueda de soluciones conjuntas con las poblaciones locales, para resolver el problema que se suscitó a raíz del desvío de las aguas, resultó en malestar y disconformidad por parte de la gente; pero principalmente en una sensación amarga de violación de sus derechos como pobladores originarios de la cuenca con intereses, conocimientos y experiencias que superan a las de quienes van desde afuera para realizar obras. Para la gente, el fracaso o ineficacia de algunas de las intervenciones realizadas se debe a esta ausencia de sus conocimientos, intereses y perspectivas.

Asociado a la recuperación de la hegemonía sobre las acciones en la zona de Argentina y Paraguay, se reactivó la Comisión Binacional, dejando de lado nuevamente a Bolivia en las decisiones que se toman entre los dos países de la cuenca baja, en cuanto al manejo de las aguas y el desarrollo de estrategias de distribución. Prevalece así el modelo hidrológico al hidrográfico que da sentido a un concepto amplio de cuenca. Mediante el modelo hidrológico es posible debatir qué pasa con las aguas que bajan, sin considerar a los países y regiones de aguas arriba, ya que a éstos no les incide el destino final de las aguas. Obviamente, este modelo interpreta al río como una fuente de agua consuntiva y no como un sistema biogeográfico (consuntivo o no consuntivo), interpretación que se da desde el segundo modelo. En Argentina el debate de cuenca tiene ambos modelos representados en los técnicos de los organismos oficiales, siendo el primero el hegemónico y prevalente en este momento, para las acciones a tomar.

Un último punto que queremos señalar en esta nota es la movilización popular que implicó la pérdida del recurso pesquero. Por primera vez la población local de Bolivia tuvo acciones claras y demandantes respecto al manejo de la cuenca. Hasta el 2010 la participación de los pueblos originarios de la cuenca baja de Bolivia fue más de carácter nominal y solidaria con sus pares de Argentina y Paraguay. Desde el 2010, con la primera merma de pesca y más aún en 2011 con la pérdida total de la pesca, las movilizaciones comenzaron a tener características mucho más comprometidas.

El 7 de Mayo del 2011 se inició el Festival de la Pesca en Villamontes sin el tradicional sábalo en las parrillas. El 8 de Mayo el río se cortaba en La Embocadura impidiendo definitivamente el paso de cardúmenes.

7 de Mayo del 2011, Villamontes espera los cardúmenes que nunca llegaron.
Foto gentileza Luis María de la Cruz


La situación continuó así todo el año. Bolivia se quedaba sin sábalos mientras que éstos morían a millares en los pozos que se iban desecando a lo largo del cauce abandonado. Algunas expediciones de pescadores de Salta y Bolivia lograron llevar algo de la zona de Potrillo, hasta que las autoridades de Fauna de Formosa y de Gendarmería Nacional lo impidieron. ¿Para qué? Para que los que quedan mueran en los pozos evaporados por el calor y la sequía de invierno.

A partir de esta situación el pueblo Weenhayek logra (entre los principales puntos) que el gobierno boliviano declare la emergencia económica del pueblo weenhayek, asignando una partida de recursos económicos para solventar la crisis que provocó la pérdida de la pesca y se comprometa a comprar tres dragas para apoyar las obras de limpieza del río. Entre fuentes financieras nacionales, departamentales y municipales, se distribuyó entre Junio y Septiembre alrededor de un millón doscientos mil dólares, además de otros beneficios vinculados con programas de apoyo a la producción. Según observadores locales, esa suma representa el movimiento financiero total de la pesca en la región cada año. Sin embargo, en el último encuentro de Noviembre, los representantes de los pueblos Weenhayek y Guaraní manifestaron su disconformidad por los resultados de las gestiones del gobierno ante la crisis. Para muchos, es difícil entender hacia dónde van estas críticas.

Aparentemente podemos decir que hay dos componentes en esta reacción.

En primer lugar, muy evidente, el modo de distribución de los recursos. Los mismos han sido distribuidos directamente a las familias beneficiarias, sin la intermediación de los “caciques” ni de los “capitanes”. Esta metodología rompió con la hegemonía de los líderes y su manejo del poder por sobre la población, intentando una ecuánime distribución. Dentro del modelo de liderazgo construido desde la colonización extranjera del territorio, esta “democratización” se constituyó en un atentado contra los liderazgos oficialmente establecidos. De allí que el mayor reclamo venga de parte de los dirigentes, y no tanto de las familias beneficiarias. En este sentido, también hay que observar que el modelo de pesca instituido desde el municipio y el departamento, mediante concesiones de sectores del río a capitanes de pesca, establece de por sí una desigualdad entre las familias. El modelo de la pesca tradicional se ha transformado en los últimos cuarenta años, tornándose en un modelo subalterno al capitalismo que opera sobre la actividad. De esta manera, de cooperar entre pescadores se pasó a una estructura de clase, en donde los capitanes de pesca pasan a tener empleados jornalizados para el manejo de las redes y faenado del pescado. Sin dudas, los privilegios políticos y económicos de los capitanes de pesca caen con un sistema de distribución de recursos igualitaria, entre las familias pescadoras. Las reacciones son obvias.

En segundo lugar, atendiendo al modelo autónomo de gobierno de los pueblos indígenas del chaco boliviano, las demandas apuntan al sentido de la pesca como actividad independiente. Los líderes de los pueblos weenhayek y guaraní ven en los subsidios del gobierno que se destinaron a paliar la crisis, una amenaza a la soberanía alimentaria. Los subsidios son entendidos como paliativos, pero no se los acepta como respuesta a largo plazo para la crisis pesquera. La política de subsidiación debe ser acompañada de acciones concretas para la resolución de las causas de la interrupción de las migraciones de peces. De allí que en el último encuentro de Noviembre se haya puesto énfasis (casi exagerado para algunos) en la compra de las tres dragas,que se acordó con el gobierno nacional. No es posible decir si dicha compra es una solución, si es un botín de guerra o si en la mirada de la gente marca una etapa diferente en las acciones concretas de Bolivia por solucionar el problema. Lo que creemos que podemos decir es que la gente ve en esta acción una respuesta concreta, más allá de los acuerdos internacionales que hagan falta para la operación de las mismas fuera del territorio boliviano.

En este sentido, debemos rescatar a la pesca como una actividad económica que garantiza a ambos pueblos la soberanía alimentaria durante los meses de invierno. Las dotaciones de mercadería representan, de alguna manera, un reflejo del interés del Estado Boliviano por mantener seguridad alimentaria. Pero esto no es lo que interesa solamente. Aceptar las donaciones sin resolver el problema de las migraciones de peces significa, en estos términos, una subalternalización total de la economía y de la soberanía de ambos pueblos, a las prácticas prebendaristas y clientelares de los gobiernos respectivos. Esta situación que ocurre desde hace años en Formosa y está comenzando a verse desde hace un tiempo en Salta (Argentina), no es invisible a los ojos de los líderes indígenas bolivianos. La visión que se trasluce en los reclamos hechos en las diferentes instancias de encuentro durante el 2011, reflejan la preocupación de perder la soberanía alimentaria y, en plazos posteriores, la soberanía como pueblos libres y autónomos dentro del sistema boliviano, al no tener una base económica propia e independiente.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Informe de identificación de cambios y criticidades después de la creciente del 2009


Introducción

La Fundación para la Gestión e Investigación Regional (FUNGIR), junto con pobladores indígenas y criollos y, en el último tiempo, en cooperación con las organizaciones ASOCIANA, FUNDAPAZ, Thaka Honhat, Organización de Familias Criollas y APROBAE, realiza, desde el año 2004, identificaciones anuales de los cambios habidos en la cuenca del río Pilcomayo y las criticidades que éstos representan para el desarrollo territorial y la gestión ambiental. El objetivo de las mismas es identificar y evaluar participativamente los cambios que provocan situaciones de riesgo y vulnerabilidad en los diferentes asentamientos existentes a lo largo de la cuenca; para prevenir, de un año a otro, la ocurrencia de situaciones catastróficas. Un segundo objetivo a largo plazo, es entender el comportamiento del río a fin de poder desarrollar, junto con los actores locales, herramientas estratégicas que favorezcan a una gestión integrada de la cuenca, para el desarrollo de planificaciones territoriales, desde la mirada e intereses de la población ribereña.
Para alcanzar estos objetivos, FUNGIR coordina un equipo de identificaciones y monitoreo, formado por pobladores locales, que constituyen una red de testigos de los cambios y un “motor” que promueve de la participación de la población. Esta red abarca desde el paralelo de 22 S (límite Norte entre Bolivia y Argentina, en Salta) hasta la ruta Nacional 95 (Formosa). Los aportes de la organización INSITO, de Paraguay, complementan la información necesaria para entender el funcionamiento hídrico y la relación de la población local con el río, a ambos lados de la frontera. En la tarea de identificar y evaluar se articulan metodologías de identificación de campo, mediante el registro de los conocimientos de la cuenca que tienen los pobladores locales, con la utilización de tecnología digital (GPS e imágenes fotográficas); los resultados de la teledetección (uso de imágenes satelitales en tiempo real y diferidas) y los datos aportados por los organismos encargados de los registros hidrometeorológicos (accesibles diariamente en la página de la Dirección Ejecutiva de la Comisión Trinacional para el Desarrollo de la Cuenca del Río Pilcomayo, http://www.pilcomayo.net) y topográficos (NASA: SRTM; IGM; estudios topográficos realizados por la Comisión Trinacional). De esta manera se conjugan las miradas horizontal (desde el terreno hacia el terreno) con intereses y conocimientos locales, vertical (desde el cielo hacia el terreno) con una perspectiva territorial más amplia y los datos hidrométricos y topográficos que dan significados numéricos al fenómeno observado.
En agosto, este equipo ha terminado de evaluar la situación del mismo desde su ingreso al territorio argentino, en el paralelo 22, hasta la ruta nacional 95. Se ha podido acceder a imágenes de los satélites LANDSAT, CBERS y MODIS de diversos momentos (antes, durante y después del período de creciente), que han permitido una interpretación más global del ciclo.

Equipo de relevamiento, análisis y sistematización

Salta

Rogelio Segundo, Víctor García, Leandro Díaz, Mario Moreno, Dante Albornoz, Marcos Castellanos.

Formosa

Elías Arias, Feliciano Centeno, Moisés Fernández, Isaac Palomo, Carlos Ortiz, Reyes Maldonado, Leónides Frías; grupo de jóvenes de Soledad, Bajo Hondo y Campo Alegre, Jorgelina Córdoba.

Sistematización de la información

Luis María de la Cruz, María Luna de la Cruz

Equipo de apoyo

José Canteros (Asociana), Álvaro Penza (Fundapaz), Enzo Romero (Fundapaz), Martín Cano (Fungir), Paula Menseguez (Fungir)

Características de la creciente del 2009

Esta creciente fue significativamente menor que la del año pasado y de los últimos cinco años anteriores. Los picos de caudal fueron bajos, no superándose los 1700 a 1800 m3/s en Villamontes y en Misión La Paz (donde están las únicas estaciones de aforo de la cuenca baja). Asimismo, el período de cada pico fue breve. Los volúmenes aportados, estimativamente, son muy inferiores a los de los años anteriores, con una notoria estabilidad en el caudal diario aportado. A pesar de esto, se han generado situaciones críticas de desbordes en varios puntos del trayecto, afectando o poniendo en riesgo a varias poblaciones indígenas y criollas.
De manera inusual, entre la localidad de Guadalcázar y la ruta 28, en el mes de mayo se produjeron precipitaciones anormales para la zona y la época, lloviendo en el bañado entre 250 y 400 mm en tres días, según la zona. Esto provocó un importante repunte de creciente que afectó desde Guadalcázar hasta la desembocadura de los riachos en el río Paraguay. Este fenómeno climático llevó a que sobre el vertedero de la ruta 28 el paso del agua supere las alturas de los picos del verano (en dos días subió de 0,40 m a 0,76 m, nivel no alcanzado, este año, en todo el período de creciente normal).

Características actuales del río y sistema de bañados

El río Pilcomayo entra en territorio argentino como un río de llanura y pocos Km después de su ingreso a Formosa es dividido artificialmente en dos canales, uno hacia Paraguay y otro hacia Argentina. El canal argentino mantiene las características de un río hasta aproximadamente 28 km. Luego forma un sistema de cauces dispersos y bañados. Las canalizaciones artificiales continúan dentro del bañado, con una extensión de 31 Km hasta La Tigra y luego 23 Km, hasta La Brea (frente a El Quebracho), para terminar 11 km más adelante en El Caracol. Estos canales incrementan la capacidad de transporte de agua y sedimentos de los cauces internos del bañado y define nuevas áreas anegables. En todo el trayecto el arrastre de sedimentos sólidos va dejando depósitos importantes que colmatan progresivamente los bajos que conforman el área de desplazamiento como bañado. A partir de la localidad de La Rinconada se observa una disminución notoria de este arrastre de materiales sólidos. En la misma área, y aguas abajo hasta la ruta 28, se observa un proceso acelerado de colmatación del bañado, por causa del desarrollo rápido de la vegetación palustre (especialmente totoras). Desde la ruta 28 hacia abajo, el funcionamiento tiende a ser normal, inundando las áreas corrientes y desagotándolas algunas semanas después del paso de la creciente. El efecto de la ruta 28 sobre los terrenos aguas abajo se refleja en un mayor tiempo de escurrimiento del agua, por la acción retentiva de la obra, que drena mediante el vertedero con más lentitud que una creciente sin obstáculos. Las consecuencias son la pérdida de pasturas y vegetación herbácea susceptible al exceso de agua por tiempo prolongado.
Por su parte, el canal paraguayo transportaba hasta hace dos años solamente agua en los períodos de picos prolongados. Los trabajos de mejoramiento del mismo han llevado a que, desde junio del 2008, transporte agua todo el año. La limpieza de cañadas aguas abajo ha favorecido el desplazamiento del agua ingresada hasta la zona de los bañados de General Díaz. A pesar de los pocos volúmenes de agua desplazados, este año se logró conectividad natural con el riacho Monte Lindo'i, y a través de éste, con el río Paraguay.

Resultados

A lo largo de todo su trayecto en forma de cauce y canales se ha identificado un elevamiento del lecho que se traduce en diferentes fenómenos, según cada tramo observado. El mismo fenómeno se observa también en el centro del bañado, provocando desde la localidad de Potrillo hasta la ruta 28, el desplazamiento del agua hacia el Sur y Norte del área central (hasta el año pasado, más baja)
En el sector comprendido entre La Puntana (ingreso al territorio argentino) y La Gracia (un poco aguas arriba de Misión La Paz – Pozo Hondo) se nota un ensanchamiento de las terrazas de inundación, las que ya prácticamente no presentan barrancas significativas. En casi todo este tramo las playas ahora son extensas y el cauce en bajante toma forma de red (pequeños cauces entrelazados). Frente a La Puntana el ancho es de más de 2.500 m. El año pasado (2008) este fue uno de los sectores que provocaron desbordes hacia Bolivia. Actualmente el curso del agua golpea sobre la costa boliviana, aumentando futuros riesgos de desbordes que podrían impactar sobre el camino que lleva de Ivybobo a Esmeralda. Actualmente este es un nuevo punto crítico de desbordes y potencial cambio de curso del río.
Frente a Monte Carmelo el ancho llega a 3.800 m, no presentando prácticamente barrancas del lado argentino, sino una extensa bajada hacia el curso del río, que se encuentra más o menos en la mitad de las playas.
Los ensanchamientos que se producen cada año provocan gran pérdida de los algarrobales de los albardones. Al caer las barrancas o al superarlas, los árboles son arrastrados por la corriente y van formando diques en las partes más angostas.
Un efecto importante de estos ensanchamientos es el desarrollo de la erosión eólica en las terrazas desnudas de vegetación. La predominancia de fuertes vientos del Norte en el período seco, provoca voladuras de suelos no controlables en toda la sección ensanchada. La constatación de este fenómeno, tanto en terreno como a través de los sistemas de teledetección, da indicios del impacto del mismo en la formación de los suelos chaqueños, complementariamente a los procesos aluvionales que corrientemente registramos mediante las identificaciones de cambios en la cuenca.
A pesar de este ensanchamiento del área de desplazamiento y de los picos reducidos, se produjeron desbordes importantes aguas abajo de Santa María, cortando la ruta 54 en varios lugares en un tramo de casi 10 Km y dejando incomunicada a Santa Victoria por algunos días. Las obras para mitigar los efectos de las inundaciones realizadas por la provincia de Salta (badenes de cemento) no tuvieron los resultados que se esperaban. El agua desbordada avanzó por el monte, por las zonas de bajos y cañadas que regularmente ocupa en el estío durante los últimos años. Debido al poco volumen desplazado, no llegó a Alto de la Sierra, como el año pasado.
Con la bajante, el cauce de la curva de Santa María se rectificó, cortando el meandro y acelerando el desplazamiento del agua hacia la curva siguiente. Esto aumenta la vulnerabilidad de Santa Victoria y los parajes aledaños, pues en caso de desbordar en la siguiente curva el año próximo, durante el estiaje, el impacto será mucho más violento. Todo ese sector debe considerarselo zona de riesgo, alertando a la población establecida.
En la zona de San Luis, frente al punto trifinio Esmeralda, el ensanchamiento del área de inundación en creciente avanzó de manera amenazante sobre la comunidad wichi y el puesto criollo vecino. Se formó una “bolsa” que puede derivar en próximas crecientes en curva pronunciada, aumentando la vulnerabilidad de la zona poblada.
Entre La Gracia y Misión La Paz desde hace más de diez años se viene produciendo un fenómeno de expansión del área inundable en creciente. Se conforma un gran remanso de casi 5 Km de ancho, dentro del cual la corriente de agua va abriendo cauces. El cauce central este año se desplazó hacia el sur, abriendo un lecho profundo contra las barrancas aguas arriba de Misión La Paz, en un área que hasta el momento sólo se inundaba por desbordes del lecho principal. El meandro así formado es el único activo en la bajante, amenazando directamente los establecimientos de Migraciones y Gendarmería Nacional de Misión La Paz, así como las comunidades de Km 1 y 2, y el mismo poblado de Misión La Paz. Durante la creciente, en el primer pico, se produjo un desborde de importancia en esta curva, obligando a la comunidad chorote de Katés (La Estrella) a abandonar el sitio y relocalizarse en un lugar más seguro, fuera de la zona de inundación. La ruta que comunica Santa Victoria con Misión La Paz quedó interrumpida en un sector de más de 2 Km, aislando a esta última localidad por varios días. Tampoco las obras de mitigación de las inundaciones realizadas por el gobierno provincial fueron efectivas. Entre otros impactos, la corriente derribó la torre de la vagoneta de aforos de la Estación de Aforo y puso en riesgo el resto de las instalaciones. El agua desplazada por el desborde avanzó por el monte, ocupando las regiones bajas y cañadas, pero sin mayores impactos, debido al poco volumen existente. Por el sistema de cañadas llegó hasta la zona de María Cristina con muy poco impacto.
El puente de Misión La Paz actúa, desde su construcción en 1996, como formador de diques con los troncos y ramas que son arrastrados por el río en su curso superior a esta zona. Los árboles arrastrados de las barrancas y albardones inundados, llegan hasta el puente y los pilares detienen su paso, formando grandes endicamientos. A pesar de que cada año se retira la madera, es notoria la elevación del lecho en el puente mismo, ya que las maderas enterradas con sedimentos no son retiradas. La formación del dique en tiempos de creciente ha afectado la dinámica de los meandros aguas arriba, y probablemente es una de las causas de la formación de la curva que hoy amenaza a la población. Las medidas correctivas planificadas (una defensa de 1500 m costeando la curva actual) sólo son paliativos de dudosa efectividad, ante la experiencia ya tenida con defensivos de este tipo en la curva de Santa María y de la Bajada. Las mismas fueron superadas o bordeadas en las crecientes de intensidad media. Incluso es probable que hayan contribuido en esas curvas a la elevación del lecho por acumulación contra ellas de sedimentos gruesos, troncos y ramas. De alguna manera, podríamos decir que con estas medidas se ataca a la manifestación de la enfermedad, y no a la enfermedad misma.
En el tramo comprendido entre 500 m antes del puente de Misión La Paza y los siguientes 2.000 m, el cauce se mantiene con barrancas, aunque es notoria la elevación del mismo. La curva de salida se modificó y esto provocó la inundación de la comunidad de La Bolsa, que tuvo que trasladarse a un sitio más alto, acercándose a Misión La Paz.
Frente a Pedro P. Peña se produjo un cambio importante en la forma del meandro, dejando al antiguo asentamiento militar lejos de la costa. Entre esta localidad y la zona de los canales (“La Embocadura”) en diferentes partes hubo desbordes por exceso sobre las barrancas, pero con poco impacto sobre el territorio y la población, ya que los caudales y volúmenes desplazados fueron bajos en casi todo el período. Se hicieron notorios los cambios en los meandros, con el corte natural de algunos de ellos, acelerando el paso del agua. De particular importancia es el corte de meandro de la curva anterior a la embocadura, pues los desbordes del mismo conducían agua hacia el canal paraguayo en los años anteriores.
La embocadura del canal paraguayo funcionó durante todo el período de creciente y, actualmente con la bajante, está en plena actividad. Hace tres años atrás el pelo de agua del río estaba tres metros por debajo del lecho del canal paraguayo. Actualmente se encuentran al mismo nivel, lo que demuestra la elevación significativa del cauce principal. Durante la bajante, en el mes de Julio, se observó que grandes cardúmenes de peces migratorios (especialmente sábalo y dorado) subían el río por el canal y no por el cauce principal, en donde sobreabundan las dos especies de piraña del Pilcomayo. Durante los meses de invierno hay equipos de excavación paraguayos manteniendo el canal en su primer tramo y adecuando la boca a la actual forma de la curva del río. Actualmente (agosto 2009) parece que el ingreso a Paraguay es mayor o por lo menos igual que el caudal hacia Argentina. El cauce que lleva agua a este segundo país se presenta con muchas islas de sedimentos y poca velocidad; en tanto que hacia el primero el agua corre canalizada con mayor velocidad.
Durante la creciente del 2009 no hubo desbordes en el Canal Briales, que conduce el agua entre el canal Farías (ingreso a Argentina) y la zona de bañados entre Sol de Mayo y Potrillo. Durante los picos, el agua que ingresó por el monte y cañadas desde Misión La Paz, entró en el Canal Aguará, no desbordándolo, sino conduciéndola por su lecho hacia su comunicación natural con la desembocadura del Briales. A la altura de Sol de Mayo los depósitos de sedimentos arrastrados por el Briales han elevado las terrazas de manera significativa. El agua se dispersa en pequeños cauces de poco caudal, que favorece la deposición del material arrastrado y el taponamiento progresivo del sistema hídrico. Al reconectarse con el canal de Pampa y luego las canalizaciones en la Cañada del Surubí, nuevamente se observó que no hubo desbordes. Este fenómeno nos indica que los caudales transportados por el sistema de canales no pudo superar los 600 m3/s, máxima capacidad, de acuerdo a los perfiles hechos por la Comisión Trinacional en el 2006. Estos caudales son lo único que ingresó en el sistema de Pozo González-La Tigra (área de Potrillo). A pesar de los reducidos volúmenes, el sector presentó serias criticidades. El agua desbordó hacia El Tronquito 2, dejando bajo el agua al pozo petrolero Plus Petrol EPO X-1. Hubo desbordes que llegaron hasta la Picada del Reventado (frente a Potrillo) por el monte, desde Pocito (frente a Tronquito 2). La picada del Reventado se transformó en un cauce que llevó gran parte del agua de la zona del Reventado hacia la defensa de Potrillo. Bordeándola, el agua prosiguió hasta la apertura que hizo Vialidad Provincial en el 2008, para conectar la defensa de Potrillo con la zona de obras para los canales de Quebracho. En el mismo Reventado se observó una acumulación importante de sedimentos, elevando significativamente la altura del fondo del cauce. Hubo desbordes hacia el Norte, Noroeste y Noreste. Hacia el Noroeste llegó hasta el paraje La Oveja, cerca de zonas muy elevadas durante las crecientes de 1984 a 1986. Esto nos da una pauta del nivel de colmatación del sistema frente al Reventado. Hacia el Noreste, superó los albardones y zonas altas, e ingresó por un sistema de cañadas abandonado luego de las crecientes de 1991. A la altura de La Tigra, el cauce se colmató totalmente, desviándose el agua hacia el Sur, por picadas y limpiezas hechas para conectar esta zona con los canales de Quebracho. Los dos pozos petroleros quedaron bajo el agua totalmente. Uno de ellos se encontraba en julio, bajo poco menos de dos metros de sedimentos. El otro, bajo el agua que aún circulaba por la zona. Es notoria la tendencia del agua de abandonar la parte central del bañado, buscando nuevas zonas bajas a ambos lados (Norte y Sur). La parte central, cubierta mayormente por palos bobo y sauces, van formando nuevos montes, elevaciones de terreno y pastizales en donde el palo bobo se ha secado y fue quemado por acción antrópica.
Saliendo de esta zona, el agua que se desbordó hacia el Sur entró en el sistema de canales hecho el año pasado. Estos canales llevan el agua a las cercanías de Quebracho, poniendo a riesgo el emplazamiento poblacional. Sólo hubo desbordes en la parte más baja que comunica el sistema de bajos actualmente anegados con el sistema de la cañada de Quebracho. En uno de los picos el agua rompió la defensa provisoria que se hizo para contener la creciente del 2008; anegando el paraje El Alagarrobo. La acción rápida de las autoridades provinciales y merced a la disminución de los caudales, se logró contener el desborde, evitándose que se inunde El Quebracho. Los caudales que llegan a esa zona no superan los 400 m3/s en el momento del pico, ya que el sistema no tiene capacidad para transportar más que eso y en la zona de Reventado gran parte del agua se desbordó hacia el Norte, como ya mencionamos. Frente al Quebracho, en La Brea, no se hicieron canales, lo cual provocó un importante freno en donde quedaron muchos sedimentos, elevando nuevamente las terrazas de inundación. El cauce del Patillo recibió el agua con muchos sedimentos gruesos arrastrados por el sistema de canales. Se elevó el fondo de su lecho y llevó agua con muchos sedimentos hacia el sistema de bañados de La Esquina y Campo Alegre. Los cauces que conectan ambos bañados (en la zona de El Churcal – Mistolar, elevaron significativamente su lecho. El primer cauce, cerca de Churcal, aumentó su caudal, poniendo a riesgo las poblaciones tobas asentadas al Sur y provocando mayores desbordes hacia el monte (Pozo Ramón-Chivilar). El cauce del medio redujo el caudal, por colmataciones, y el del Norte, cercano a Mistolar mostró cambios importantes debido a la acumulación de sedimentos en su lecho. El sector de las lagunas Padiotolé laet, Pagaelachéliq y Campo Alegre tuvo importantes cambios, debido a su progresiva colmatación y la elevación de sus terrazas de inundación. La primera de las lagunas se encuentra con sedimentos sueltos (barro en el fondo) de hasta 50 cm. Todos los canales que había en la zona están colmatados y, para principios de Septiembre, ya no tienen agua. Hay un desarrollo importante de totorale sy plantas flotantes que aumentan el volúmen de los sedimentos. La parte central d ella laguna se halla infestada de yacarés. De acuerdo a las apreciaciones de la gente del lugar, esto significa que pronto se terminará de secar y enlamar. Es el único lugar en donde se encuentra agua y los animales tiene alimento. El agua amenazó más que otros años a la localidad de La Rinconada, a pesar de los pocos caudales. Se formaron nuevos cauces por erosión de picadas petroleras, dirigiendo el agua con fuerza hacia el Este de dicha localidad. El cauce de Quebrachito está muy colmatado. En Septiembre ya no corría agua y se estima que pronto se secará. Uno de los cauces formados por las picadas petroleras es el que presenta mayor actividad, dirigiendo el agua hacia La Rinconada. El cauce de La Yunta Muerta, en las cercanías del Solitario, se extendió hacia el Norte, formando una caída del agua desde la laguna de Pagaelachéliq. Se observa que se van formando dos bañados nuevos, uno al Suroeste del bañado y otro al Noreste, dejando la parte central seca. Los nuevos cauces se forman siguiendo estos dos sectores nuevos de inundación. El antiguo bañado actualmente se encuentra más alto que las áreas laterales mencionadas.
Aguas abajo de este bañado, comienzan los bañados de Lecherón y Porongo. Aparentemente los sedimentos gruesos terminan de depositarse frente a La Rinconada, después de los cauces referidos. A partir de ahí una formación de extensos totorales cubre el suelo bañado, prácticamente sin cauces definidos. Hacia el Norte, cerca de Río Muerto, se están formando algunos cauces nuevos, erosionando viejos caminos y sendas de animales. Desde esta región, el agua avanza hacia el Sur y Norte del bañado conocido hasta ahora, anegando la zona central sólo donde hay cauces profundos y en los picos de creciente. Se da acá el mismo fenómeno que frente a Potrillo, en donde la parte central del bañado se ha elevado, en este caso por el desarrollo de la vegetación palustre, y el agua se extiende hacia el Norte y Sur, desarrollando nuevas planicies de inundación, según la topografía de cada zona. Los grandes totorales centrales se van tornando, poco a poco, en nuevas zonas de pasturas para el ganado de los pobladores criollos de la región.
A partir de este sector, el resto del bañado, hasta la Ruta 28, se abre en dos, un flujo de agua corre por el Norte y otro por el Sur, dejando la parte central del viejo bañado, prácticamente seca, pues se halla más elevada que el resto del terreno. Este nuevo comportamiento pone en riesgo a la ruta 86, al norte. Desde el año pasado ya presenta cortes importantes Cerca de Salazar, frente a Guadalcázar, entre Mistolar y Tres Paces, entre Buena Vista y El Carmen (Chañar Bayo) y entre este último paraje y Puerto Irigoyen, en dos partes.
El cauce del Cañón (El Palo Santo) y el del Escondido mantenían agua hasta principios de septiembre.
Frente a la Ruta 28 se observa que el agua se distribuye de la misma manera que aguas arriba, hacia el Norte y hacia el Sur. El Río del Norte está lleno de borde a borde frente a Salazar, con un importante desborde que llega hasta el comienzo del pueblo (a 200 de la plaza), desde aguas arriba. El vertedero de la ruta 28, a mediados de agosto, indicaba, en su parte más baja (500 m de longitud) 10 cm de altura del agua sobre el pavimento; en su parte más alta estaba seco, pero frente a los canales internos limpiados hace dos años, corría agua (laminar) en una extensión de más de 100 m. Esto nos da el indicio de que el bañado presenta mayor altura hacia el Norte del Vertedero, habiendo en el centro una gran isla de vegetación sobre suelo firme (totorales).
Si bien este año la creciente fue de pocos caudales, a mediados de Mayo se produjeron entre Guadalcázar y la Ruta 28 lluvias cuyos registros pluviométricos oscilaron entre 250 y 400 mm en tres días. Este fenómeno llevó a una creciente local muy grande, elevándose la altura del vertedero de 40 cm a 76 cm. Las consecuencias se sintieron aguas abajo del vertedero, pues las zonas de pasturas demoraron mucho más en desagotarse, afectando a la producción de los ganaderos criollos localizados entre la Ruta 28 y la Ruta 24. Los pobladores y quienes estamos observando el proceso de obras sobre el Pilcomayo nos preguntamos ¿qué ocurrirá si se producen precipitaciones de este orden durante la creciente normal?